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ABC DOMINGO 23 10 2005 Los domingos 57 La probable repatriación los aterra. Es el fracaso con mayúsculas con el sacerdote en que la personalidad del senegalés ayuda a que el fenómeno adquiera las dimensiones actuales: El que está aquí piensa: si ese que está menos preparado que yo ha conseguido todo eso... ¿por qué no lo voy a lograr yo? Además, con un gesto de complicidad relata una anécdota significativa: Un joven senegalés llega a los suburbios de Madrid y encuentra 500 euros en el suelo... Nunca los cogerá, porque pensará que en el centro de la ciudad hay muchos más, y que por supuesto están a su disposición. O cambiamos o esto no acabará de arrancar nunca FOTOS: EFE, AP Y AFP El viaje al revés Arantxa Fernández es una española nacida en San Sebastián. Separada, hace algunos meses tomó la decisión exactamente contraria a la de miles de senegaleses: ir a vivir a Dakar, no por trabajo, como la mayor parte de los extranjeros que se encuentran aquí, sino porque se convenció de que era eso lo que quería. El 9 de septiembre pasado se convirtió al Islam y estos días pasa por su primer Ramadán. Reconoce que está aturdida, que es muy duro... Pero sigue adelante. La mujer, cuya historia en Senegal no es de color de rosa porque nada más llegar fue víctima de un engaño que casi la lleva a la ruina y a abandonar su nuevo proyecto de vida, reside en compañía de una familia formada por un maestro de español, su mujer y su hija, que se ha convertido en su auténtica pasión. La vivienda está en un segundo piso del barrio de Meara, de clase media. Asegura que le gusta África porque tiene una gran sensibilidad y pensó que donde mejor podía encauzarla era en Senegal, que conoció en un viaje con su ex marido. Cuando me separé, quise romper con todo... y aquí estoy Ha tenido varios empleos en España, pero ahora no trabaja más allá de realizar unas pequeñas ayudas a un empresario de la ciudad. Ya sabe lo que es pasar la malaria, pero sigue bebiendo el mismo agua que las personas que la acogen y afirma que debo haber creado ya los anticuerpos No sabe si algún día volverá a nuestro país, porque la vida en Dakar es dura y en ocasiones se plantea si todo lo que ha hecho ha merecido la pena. Ha tenido varios novios, el actual un policía de tráfico: Todos los demás sólo querían una cosa... Este ya veremos dice con una sonrisa en los labios. Regreso equivale a fracaso El regreso está considerado un fracaso. Ibrahim explica que nunca se le ocurrirá ir de vacaciones a España porque aquí se piensa que todo el que llega a nuestro país es porque busca dinero: Si vuelvo a los quince días todo el mundo me considerará un incapaz. En nuestra mentalidad no existe el concepto de turismo a Europa. Es absurdo, pero es lo que hay dice con una ligera expresión de tristeza en su rostro. Jesús Argerich, compañero de misión de Lucas Camino, aunque de algo más de edad y con muchos años de servicio en Benin, corrobora estas palabras, y precisa que las familias son capaces de vender cualquier cosa, o hipotecarse durante un año, para poder pagar a las mafias el viaje de uno de ellos. Eso sí- -añade Ibrahim- una vez aquí nadie admite que lo ha pasado mal, que malvive en las calles de cualquier ciudad y no tiene ni siquiera contrato de trabajo, que su vida en España es un infierno y que son explotados o víctimas de brotes de xenofobia... Serían mal vistos, considerados unos torpes, sin capacidad de haber aprovechado la oportunidad con la que sueña cualquier joven senegalés... Algo muy duro de aceptar, porque insisto: somos orgullosos; pobres, pero muy orgullosos En Senegal no existe el concepto del turismo a Europa. Resulta por completo inconcebible que alguien que haya podido viajar al viejo continente regrese Algunos senegaleses viven en Dakar de recoger botellas usadas al frente de la misión de los salesianos en el barrio de Nord Foire de la capital senegalesa que todavía da sus primeros pasos, hace el mismo diágnóstico: Las familias juntan todo lo que tienen para pagar el viaje de uno de sus miembros. Por eso, cuando los devuelven aquí, sin trabajo y sin dinero, hay un sentimiento de fracaso en los inmigrantes, cuya única obsesión es volver a intentarlo cuanto antes Ibrahim es un joven empresario senegalés dedicado a prestar servicios al turista español y empeñado en romper la tradición de este país según la cual un asalariado no puede llegar a convertirse en empleador. Tiene los ojos marrones y la mirada profunda, y por su trabajo diario ha tenido la oportunidad de que conocer muy bien la realidad de la inmigración en su país. Coincide