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ABC DOMINGO 23 10 2005 55 Los domingos Mafias en Italia. El cáncer se ha vuelto crónico y hoy controla el 25 por ciento de la economía italiana Predicciones. Los intelectuales (que no los futurólogos) se aventuran a anticipar cómo seremos en 2040 de Tony King. La sombra de tres asesinatos se cierne sobre él con demasiados interrogantes abiertos Jóvenes sin nombre y sin edad (se resisten a revelar sus datos) esperan en los suburbios de Dakar el momento de dar el salto a Europa EFE Senegal El precio del sueño europeo POR PABLO MUÑOZ ENVIADO ESPECIAL A DAKAR La vida en Dakar mantiene su pulso. La juventud, la que tiene que sacar el país adelante, quiere salir de aquí a toda costa. En un mercado, allí donde haya una concentración de personas, casi siempre habrá quien ofrezca papeles y, por supuesto, quien los compre, aunque sean falsos. Puede más el deseo de emigrar que la razón a isla de Gorée, descubierta en 1444 por marineros portugueses a las órdenes de Denis Dias, está a sólo 20 minutos en barco de Dakar y es uno de esos símbolos de la ignominia de la raza humana. Era desde allí donde partían los esclavos africanos rumbo al continente americano, tras haber pasado por una clasificación según su preparación física o estado de salud. En ella se separaron para siempre familias enteras. Hoy, buena parte de la esclavitud del siglo XXI, la inmigración ilegal, también parte de este país fasci- L nante, Senegal, de contrastes increíbles, que lucha por salir adelante a pesar de que mucho de su capital humano se pierde en medio del horror entre dunas del desierto, olas del Atlántico y vallas de seis metros de altura coronadas por concertinas. El rostro aniñado del nuevo amigo sugiere que apenas tiene quince años. Sonríe sentado en un banquito de madera, al lado de un pequeño puesto de productos electrónicos situado en la autopista que conduce a Thiaroye- sur- mer, uno de esos lugares que no aparece en el mapa pero que no por eso dejan de existir. Tiene los ojos negros y el pelo muy corto; lleva un calzón de deporte y una camiseta sin mangas de color amarillo con el anagrama de una famosa marca comercial, naturalmente falsificado. Sonríe, porque probablemente por primera vez en su vida alguien de un color que no es el suyo se interesa por su vida y su futuro, por sus proyectos y sus miedos. Por eso, amablemente, se desplaza unos centímetros hacia la izquierda y deja que se siente su interlocutor. (Pasa a la página siguiente)