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36 Internacional DOMINGO 23 10 2005 ABC Donald Tusk, a la izquierda, y su rival Lech Kaczynski, discuten durante un programa de radio electoral en Varsovia AFP Un candidato liberal y otro conservador se disputan hoy la presidencia polaca Los comicios confirman el alejamiento de los comunistas del poder b Los sondeos han señalado que la ventaja del liberal Donald Tusk se ha acortado, hasta el punto de que no hay que excluir la victoria del conservador Lech Kaczynski ABC VARSOVIA. Los polacos eligen hoy a su próximo presidente entre dos candidatos con pocas diferencias de personalidad, aunque visiones diferentes del mercado y la presencia del Estado en él. Los protagonistas de la segunda vuelta, el liberal Donald Tusk y el conservador Lech Kaczynski, formaron parte del movimiento Solidaridad, que derrocó al comunismo a finales de la década de los 80, y han prometido acabar con la influencia de los ex comunistas en las estructuras estatales. Mientras Tusk, que pertenece al partido Plataforma Cívica, ha intentado atraer a los votantes más jóvenes y urbanos con promesas como una disminución de los impuestos y más economía de mercado, el hasta ahora alcalde de Varsovia y miembro de Ley y Justicia, Lech Kaczynski, pretende mantener una red de seguridad social fuerte. Asimismo, Kaczynski, conservador, promueve con vigor los valores de la Iglesia católica, tales como la oposición a los derechos de los homosexuales y al aborto. Consiguió imponerse a otros candidatos y pasar a la segunda vuelta con sus promesas de lucha contra el crimen y enfrentamiento con Alemania y Rusia. Entre sus simpatizantes se encuentran los excluidos por el crecimiento económico postcomunista y votantes de más edad que recuerdan los sufrimientos del país en la Segunda Guerra Mundial a manos de los nazis y la antigua Unión Soviética. Creo que es un gran patriota aseguraba un anciano de 89 años, Hanna Edelman, que luchó en el levantamiento de Varsovia en 1944 contra la ocupación nazi. En la primera vuelta de las presidenciales, celebrada el pasado 9 de octubre, el líder de la Plataforma Cívica obtuvo un 36 por ciento de los votos, frente a su rival, que se hizo con un 33 por ciento. El partido de Kaczynski, Ley y Justicia, está dirigido por su hermano gemelo, Jaroslaw Kaczynski, que renunció a la jefatura del Ejecutivo en apoyo a la candidatura de su hermano a la Presidencia, para que no llegara a producirse la situación de que los dos máximos dirigentes del país tuvieran una apariencia física idéntica. La segunda vuelta se hizo necesaria después de que ninguno de los 12 candi- datos que se presentaban en la primera obtuviera al menos el 50 por ciento de los votos. Ambos candidatos han llegado a la cita con las urnas con pocas diferencias en sus apoyos. Un sondeo publicado este viernes en el diario Gazeta Wyborcza mostraba que el 52 por ciento de los votantes pensaba votar a Tusk, mientras que el 48 por ciento pretendía hacerlo por Kaczynski. La mayor parte de los sondeos ha coincidido en que la ventaja de Tusk se ha acortado, hasta el punto de que no hay que excluir la victoria de Kaczynski, un político que rara vez sonríe pese a las recomendaciones de sus asesores. Kaczynski se ha acercado a Tusk después de hacerse con el apoyo de Andrzej Lepper, un candidato populista que quedó tercero el 9 de octubre. El laureado Pamuk critica los derechos humanos en Turquía RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL FRÁNCFORT. Su inesperada mención del gran tabú armenio en Turquía le ha acarreado la persecución judicial y Orhan Pamuk dice lamentar que ahora más que su literatura importen sus opiniones. Pero asumo esa responsabilidad, primero en nombre del dolor armenio y kurdo en 1915, y segundo, por la libertad de expresión y la democracia. Deseo que en Turquía se pueda hablar y preguntar por lo que pasó El autor de El libro negro y, recientemente, Nieve recibe hoy el Premio de la Paz de los libreros alemanes en la iglesia de San Pablo, en tanto aguarda juicio por un delito de lesa patria, a resultas de haberse expresado en una entrevista sobre las matanzas de 1915, entre los estertores del imperio otomano y la I Guerra Mundial. El 16 de diciembre es el juicio y el escritor dijo reservarse, por tanto, algunas opiniones pero, en conversación con ABC días antes, Pamuk había advertido contra un creciente naciona- lismo, aliado con un islamismo antieuropeísta, que podía ahogar la ansiada democratización. En la CNN ha dicho después no haber empleado en sus opiniones armenias la palabra genocidio recusada por el ministerio fiscal en los cargos. Digo que un millón de armenios y 30.000 kurdos osmanos fueron muertos la palabra que a ello corresponda, y si su traducción es genocidio o cualquier otra, debe ser dilucidada académicamente, no por mí Taras nacionalistas Lo dicho le ha convertido inopinadamente en sujeto y objeto del debate político, como a su atrabiliario personaje en Nieve lo que Pamuk lamenta pero lo asumo como una responsabilidad por los que sufrieron tanto como por el derecho a poder hablar de ello en la Turquía de hoy. Un Estado modernizado a la fuerza por el Ejército y hoy deudor de éste y con numerosas taras nacionalistas, recordó Pamuk, como la condena a prisión en estos días de un editor armenio. Como viejo estambolí, ciudad multiforme a la que dedica su último libro, Pamuk recordó haber tenido siempre en clase 3 ó 4 griegos y 3 ó 4 judíos y lamentó la forzada desaparición de estas comunidades: Las minorías, tanto en Turquía como en Grecia, han sido utilizadas políticamente por ambos Estados en perjuicio de éstas mismas Hoy griegos y turcos tenemos mucho que hablar y aclarar La obra de Pamuk, candidato al Nobel y casi toda editada en España, vive en la contradicción, entre lo moderno e imprevisible y el viejo mundo musulmán y las antiguas alegorías osmánicas pero es que reconoce vivir en un país culturalmente plural, yo he crecido en un medio secular y me he chocado con el otro medio nacionalista y heredero de la fundación militarista del Estado. Del Nobel dice que es una especie de sueño que me pasa demasiado por encima pero añade que en Turquía hay muchos que luchan por los derechos ciudadanos y nunca soñarán con un premio Ya fuera del turno de preguntas quiso alzar la voz para opinar que el ingreso de Turquía en la Unión Europea también enriquecerá a Europa y que lo que los turcos quieren decir a la UE es que hagamos las paces, que queremos hacer algo juntos