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34 Internacional DOMINGO 23 10 2005 ABC Cuatro muertos en los disturbios anticristianos en Alejandría b La Policía egipcia levanta barri- cadas en torno a las iglesias coptas de la ciudad tras los peores enfrentamientos religiosos registrados en los últimos años ABC ALEJANDRÍA. La Policía egipcia levantó ayer barricadas en torno a las iglesias cristianas en la ciudad de Alejandría, después de que miles de musulmanes entrasen el viernes en un vecindario cristiano y se produjera el peor enfrentamiento de violencia religiosa registrado en los últimos cinco años, que se saldó con cuatro muertos y 90 heridos. La Policía informó de que unas cien personas fueron detenidas caundo trataban de asaltar la iglesia copta de San Jorge, durante los disturbios que comenzaron tras la oración musulmana de los viernes. La violencia se propagó por un barrio cristiano después de que las ventanas de la Iglesia de San Jorge y otro templo cristiano fuesen reventadas por los manifestantes, que fueron disueltos por agentes policiales con balas de goma y gases lacrimógenos. Los manifestantes atacaron otras cinco iglesias en el distrito, incendiaron un coche de policía y dañaron otros ocho. Según diversas fuentes, el origen de los ataques se encuentra en una obra de teatro considerada ofensiva contra el Islam cuya grabación al parecer se había proyectado recientemente en la iglesia. A la salida de la plegaria del mediodía en la mezquita aledaña de Aulad Cheij, la Policía dispersó sin contemplaciones a los fieles musulmanes, a los que no permitió formar grupos ni siquiera de tres personas. Un bautizo en una iglesia de Bagdad, donde se observan los efectos de un reciente ataque EPA Por más votos y llamamientos de unidad que hagan las autoridades en Bagdad, muchos cristianos tienen que abandonar un país en el que cada vez se hace más dificultoso poder vivir abiertamente de acuerdo con sus propias tradiciones La minoría silenciosa de Irak ALBERTO SOTILLO ENVIADO ESPECIAL BAGDAD. Más de sesenta templos cristianos han sido atacados por radicales en estos años de violencia en espiral que han seguido a la invasión norteamericana de Irak. Pero, en la sacristía de la iglesia caldea de San José, el padre Luis nos insiste una y otra vez en que ellos no son particularmente perseguidos como minoría, sino que sufren el terrorismo al igual que el resto del pueblo iraquí. No quiere ni por lo más remoto darnos la impresión de que los cristianos constituyen un mundo aparte, y es evidente su preocupación por no difundir un discurso que asuste aun más a esta comunidad o que les impulse a salir del país. Porque la dura realidad es que los cristianos están abandonando Irak, una tierra en la que han vivido desde tiempos ancestrales, desde que Asiria se convirtió en la primera nación convertida al cristianismo. No habían visto el vídeo Sin embargo, al término de la oración del viernes alrededor de tres mil personas salieron de la mezquita de Aulad Cheij y se dirigieron a la iglesia vecina para pedir a los responsables una disculpa pública por la supuesta proyección del vídeo. Al no obtener respuesta, comenzaron a apedrear la iglesia y la Policía cargó con dureza contra ellos, lo que fue el detonante para que los disturbios se extendieran por otros barrios de la ciudad. La mayor parte de los participantes en los disturbios de ayer no vieron la cinta. La obra de teatro en cuestión trata de un cristiano de condición humilde que es persuadido por los musulmanes para convertirse al Islam con la promesa de riquezas y mujeres, y cuando quiere reintegrarse al Cristianismo un musulmán radical intenta asesinarlo por cometer apostasía, pero finalmente salva la vida. Éxodo constante Tras el ataque simultáneo llevado a cabo en agosto de 2004 contra cinco iglesias de Mosul y Bagdad, hubo un éxodo en masa de 40.000 cristianos que se refugiaron en Siria. Desde entonces, prosigue su marcha, a menor intensidad, pero continua. Es un éxodo que ya había comenzado antes de la guerra, pero que se ha intensificado en los últimos años. El censo de población realizado en 1987 señalaba la presencia de 1,5 millones de cristianos en Irak, pero el Ministerio de Emigración iraquí teme que, desde esa fecha, hayan abandona- do el país un 40 por ciento de la comunidad cristiana. Algunos cristianos están asustados y se marchan- -reconoce el padre Luis- -y otros se quedan. Pero los musulmanes nos apoyan. Muchos vienen a rezar con nosotros... Todos somos iraquíes. Nosotros, antes que cristianos, somos iraquíes insiste, para reafirmar que la desgracia es común para todos. La inmensa mayoría de las tiendas de alcohol regentadas por cristianos han tenido que cerrar después de sufrir varios ataques. En algunas ocasiones han sido agresiones intimidatorias en las que fueron ametralladas las cajas de botellas ante los ojos del vecindario. Pero ha habido también varios atentados contra los domicilios de sus dueños y sus familias y algún asesinato del que se sospecha que sólo fue debido al menester de la víctima. Los cristianos, además, tienen la reputación- -no siempre fundada- -de que son gentes acomodadas. En parte porque de toda la vida se han destacado en el comercio y la hostelería o se han dedicado a profesiones relacionadas con el crédito, prohibido por las tradiciones islámicas. El caso es que esa reputación les convierte ahora en objetivo de las bandas de delincuentes comunes dedicadas a la floreciente industria del secuestro. Las mujeres cristianas jamás han llevado velo en Irak. Al contrario, se las distinguía hace años por su maquillaje cargado, sus trajes alegres y algún que otro escote pronunciado. Todo eso se ha acabado. Por prudencia, muchas mujeres cristianas, sobre todo si son jóvenes, no salen a la calle sin cubrirse antes. En la capital, Bagdad, todavía algunas de las de mayor edad, siguen sin velarse. Pero en las ciudades del sur chií radical, como Basora, o en los propios barrios chiíes de Bagdad, tal osadía parece inconcebible. En las zonas islamistas más duras son mal vistas incluso las mujeres que no llevan cubiertos los brazos y los tobillos. Radicalización islámica La inmensa mayoría de los líderes religiosos y políticos iraquíes hacen constantemente votos y llamamientos a la tolerancia. También es cierto que la violencia y las miserias de la vida cotidiana afligen tanto a cristianos como a musulmanes. Pero, entre las fuerzas desencadenadas por la invasión, la más fuerte es la de un islamismo que tiende a radicalizarse con la creciente inestabilidad del país. Cada día es más difícil ser abiertamente cristiano en Irak y convivir con las demás confesiones como lo han hecho durante siglos. Tal vez para quienes esperan regirse según los preceptos y tradiciones más estrictas del Islam, tras esta violenta pesadilla se abrirá una nueva era prometedora. Pero los cristianos están perdiendo la que fue su histórica plaza fuerte en Oriente Próximo. En las zonas islamistas más duras son mal vistas hasta las mujeres que no llevan cubiertos brazos y tobillos