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20 Nacional LA INVESTIGACIÓN DEL 11- M DOMINGO 23 10 2005 ABC Reconstrucción de la cabeza de un terrorista Proceso de investigación antropométrico 1 En una mesa de autopsia, las dos especialistas lavaron con extremo cuidado la masa informe para retirar de ella restos de tierra y cemento Cuero cabelludo (rizado) Color negro con canas Lunar Cicatriz 4 En la frente, en la parte derecha, fueron localizados un lunar azulado y una pequeña cicatriz Estudio odontológico Incisivo central Incisivo lateral Canino Primer premolar Maxilar superior Segundo premolar Primer molar Segundo molar Tercer molar Cavidad ocular Corte Maxilar inferior Tercer molar Segundo molar Primer molar Segundo premolar 2 El hallazgo de la oreja derecha fue tomada como eje para realizar el modelaje de la masa Oreja Maxilar superior Oreja Maxilar inferior Colgajo de piel mejilla derecha Barba rala negra Primer premolar Canino Incisivo lateral Incisivo central Piezas ausentes Restos analizados Piezas presentes Cuero cabelludo Cavidad ocular 3 5 En el pabellón auricular derecho se aprecian varias coincidencias Oreja Corte Barba Reconstuyeron también las dos arcadas dentales, la superior y la inferior. En primer lugar colocaron en su sitio los incisivos seguidos de los caninos, premolares y molares. En total colocaron 19 piezas Ramas maxilares La cabeza reconstruida quedó en una nevera dentro de una cámara frigorífica del Instituto Anatómico Forense, Dos especialistas de la Policía Científica relatan por primera vez cómo reconstruyeron parte de la cabeza de Allekema Lamari, autor del 11- M y uno de los siete suicidas de Leganés. Hasta entonces nunca se había realizado un trabajo de estas características Una mañana con la cabeza de Lamari TEXTO: DOLORES MARTÍNEZ MADRID. La cabeza del argelino Allekema Lamari era un amasijo de carne, piel, dientes, cemento y tierra. A esto redujo el terrorista del 11- M su cuerpo con la explosión que, junto a otros seis criminales, provocó el 3 de abril de 2004 en el piso de la calle Carmen Martín Gaite en Leganés. Este saco de nueces -así llaman los expertos en Policía Científica a una masa de restos informes- -quedó plantado, por efecto de la onda expansiva de kilos y kilos de goma- 2, en lo alto de un montículo de escombros. Cinco meses después de la recuperación de este resto, el único que se localizó del argelino, dos mujeres- -una médico y una antropóloga- -consiguieron modelar la amalgama y poner nombre al medio rostro que fue apareciendo poco a poco. El trabajo que realizaron fue doblemente excepcional: dieron el primer paso en la identificación del séptimo suicida, una incógnita que urgía despejar, y, además, era la primera vez que conseguían reconstruir de forma real- -las anteriores fueron con ayuda del ordenador- -una cabeza. Con la naturalidad que dan diez años de experiencia en Policía Científica y con el dolor que aún sienten al traer a su memoria las jornadas que siguieron al 11- M, las dos especialistas de la Unidad de Antropología Forense reconstruyen ahora, y por primera vez lo dan a conocer, el día en el que descubrieron un rostro que luego sería identificado, junto a las pruebas de ADN, como el de Allekema Lamari. Fue el 15 de septiembre de 2004. A primera hora de la mañana ambas llegaron al Instituto Anatómico Forense. Llevaban en una cartera un oficio de la Comisaría General de Información que reclamaba un estudio antropométrico de lo que parecía un resto humano, naturalmente sin identificar, y que podría corresponder a uno de los terroristas suicidas de Leganés. Carmen Baladía, directora del Instituto Anatómico, como siempre, les abrió las puertas y les facilitó en todo el momento el trabajo. Luego, las dos se pusieron manos a la obra. la máxima de la unidad de que menos resucitar a los muertos, intentamos ser capaces de todo colocaron la masa informe sobre la mesa de autopsias cuya superficie de acero inoxidable termina en un fregadero. Cubiertas con batas desechables, calzas y masca- La cabeza de uno de siete suicidas quedó reducida a un amasijo de carne, piel, dientes, cemento y tierra por la explosión de la goma- 2 que los criminales tenían en Leganés El primer dato que les hizo pensar que se trataba de una cabeza fue el hallazgo de restos de cuero cabelludo mientras lavaban la masa informe rilla, cogieron entre sus manos protegidas con guantes de latex el resto humano. Lo colocaron debajo del grifo y fueron lavándolo con cuidado extremo para evitar pérdidas de piel. Así, lentamente, con la ayuda del agua, desprendieron de la masa de carne las partículas de tierra y cemento que tenía incrustadas. En ningún momento utilizaron pinzas, pues para una operación de estas características el mejor instrumental son los dedos. Mientras realizaban la delicada labor, otro técnico de la Unidad de Antropología Forense, también mujer, fue fotografiando cada uno de los episodios. Cuero cabelludo y dientes Con la masa informe aún debajo del grifo detectaron el primer elemento que les hizo pensar que lo que estaban lavando era una cabeza. Así, en el resto humano practicamente limpio ya del jaspeado de cemento y tierra que lo cubría descubrieron un fragmento de cuero cabelludo, al que siguieron otros de dientes incrustados en la carne como si fueran clavos. Las dos especialistas tenían ya razones para el optimismo y más aún cuando, después de separar diferentes teji- Masa informe Llegaron a la cámara frigorífica. En una nevera, con el rótulo R- 11- M se guardaba envuelto en una bolsa gris el resto humano que tenían que analizar. El primer golpe de vista no les despertó optimismo alguno. Pero siguiendo FERNANDO RUBIO