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ABC DOMINGO 23 10 2005 13 Defensa eleva ya a 400 los militares que enviará a la misión humanitaria de la OTAN en Pakistán Un vecino toxicómano de 34 años se confiesa asesino de la pareja de ancianos de Ayamonte La operación charnego G. L. A. MADRID. En importantes sectores del PSC y del PSOE empieza a tomar cuerpo la operación charnego que se activaría si prospera la reforma del Estatuto de Cataluña y consistiría en designar a José Montilla como el próximo candidato socialista a la presidencia de la Generalitat de Cataluña, en lugar de Pasqual Maragall. Zapatero ha confiado a Montilla no sólo la representación del PSC sino la del propio PSOE en la fase final de negociación de la reforma estatutaria, de forma que si el resultado final fuera satisfactorio sería presentado en Cataluña como el hombre del Estatut De prosperar esta operación, Montilla sería el primer candidato charnego (emigrante) a la presidencia de la Generalitat. Sus defensores argumentan que la Transición en Cataluña sólo habrá acabado cuando haya un charnego en el Palau de Sant Jaume y sostienen que Montilla podría movilizar en las elecciones autonómicas los 600.000 votos que el PSC sólo consigue en las generales. Pese a que su peso aritmético no es determinante, los populares y un sector del PSOE creen que el efecto arrastre de los convergentes con ERC puede hacer fracasar el Estatuto. Ha habido un corrimiento de tierras en Cataluña afirman La soledad decisiva de CiU TEXTO: MANUEL ERICE MADRID. Con el sentido del péndulo y la velocidad de la veleta, los vaivenes de los partidos en torno a la tramitación del Estatuto quitan y dan la esperanza cada día a todos los partidos en liza. Salvo los nacionalistas, convencidos per se y a excepción de los principales dirigentes del PSOE, que insisten una y otra vez en la viabilidad de una tercera vía entre el proyecto que alumbró el Parlamento catalán y los límites de la Constitución, es un hecho que los populares y buena parte de los socialistas no acaban de ver clara la salida del atolladero. Negociación minada Zapatero, asumiendo el liderazgo que le reclamaba el otro de sus socios, Gaspar Llamazares (IU) pero sembrando dudas en algún sector del partido sobre la idoneidad de su implicación personal, acaba de abrir fuego. El arranque de la negociación con ERC para limpiar las numerosas impurezas del polémico texto constituye un primer paso interesante para el partido en el poder, pero el proceso de tramitación no va a ser sino un campo sembrado de minas Las que pueda colocar el PP- -rechazo verbal y recursos- de eficacia limitada, podrán ser desactivadas con mayor facilidad por los socialistas, según creen, ya que insisten en que este partido, el único abiertamente contrario al proyecto, es prescindible al no sumar los escaños suficientes pese a ser el principal partido de la oposición. A su juicio, la previsible estrategia de la formación de Rajoy de sentarse en la comisión del Congreso sin presentar enmiendas- estar sin jugar -tiene fecha de caducidad: tarde o temprano, el PP tendrá que mojarse afirman. Los peligrosos para ellos son los artefactos de los convergentes que iniciaron ya su ofensiva en el reciente debate del Parlamento catalán con una enmienda que pretendía enfrentar al PSC y al PSOE. Incluso los populares, aunque Rajoy guarda en un cofre cerrado a cal y canto su plan B -mira hacia otro lado cuando se le pregunta por una moción de censura- reconocen que una sus principales bazas es CiU. Es aquí donde empieza el enrevesado juego de estrategias. Para algunos responsables de este partido, el corrimiento de tierras que ha producido la aprobación del Estatuto en Cataluña, en beneficio de los convergentes, puede ser ahora determinante en el proceso de tramitación. CiU no es llave aritmética ni en el Pleno ni en la Comisión Constitucional, pero también lo es que su capacidad de arrastrar a ERC- -ya demostrada en la negociación del proceso en Cataluña- puede echar abajo el castillo de naipes en cualquier momento Según esta tesis, ERC no consentiría que su máximo rival le ganara la partida en demostraciones de nacionalismo para no comparecer ante el electorado como entregado al PSOE. Espíritu tocado Claro que el análisis tiene su revés. No parece que a los convergentes les pudiera interesar aparecer de la mano del PP tras romper el consenso con el tripartito en Madrid Sin embargo, la presión de Mas a Maragall y su último anuncio de dar por superado el espíritu del pacto parlamentario, incluida la petición de un aplazamiento para celebrar elecciones, alimenta las esperanzas populares. Hasta el punto de que interpretan que el compromiso que arrancó Maragall a CiU de que, en caso de discrepancias, no levantarse de la mesa en el Congreso si no lo hacía el tripartito- -a cambio de no adelantar las elecciones- puede haber quedado tocado Al igual que en el PP, donde ironizan con que CiU haya resucitado ahora gracias al mismo que les condenó a muerte al pactar con ERC -en alusión a la llamada de Zapatero a Mas que salvó el Estatuto- en el entorno más moderado de los convergentes no ocultan su satisfacción si el proyecto fracasara. La preocupación- -afirman- -no sólo existe en Madrid; también en Cataluña hay inquietud por los perjuicios económicos del Estatuto Un castillo de naipes En el PP están convencidos de que Convergencia i Unió no se va a conformar con dar sus votos en el Congreso y bendecir algo que, en última instancia, acabaría consolidando a Maragall y al PSC, y a su socio, ERC. Es cierto- -calibran los populares- -que en el Congreso de los Diputados dado tranquilidad al Gobierno y al PSOE, ya que para alcanzar la mayoría absoluta- -176 votos- -que se requiere para la aprobación del Estatut se precisa de los votos de ERC o de CiU, además de los de los grupos minoritarios. En sus cálculos actuales, la reforma aglutinará al menos los votos del PSOE, ERC, IU- IC, Coalición Canaria, BNG y Chunta Aragonesista- -183- a los que podrían sumarse- -de la mano de ERC- -los de Nafarroa Bai y Eusko Alkartasuna- -185- e incluso los de CiU- -193- Si CiU votara a favor, el PP quedaría aislado y ésta es una de las razones por las que, a pesar de las maniobras convergentes, se cree que finalmente también contará con su apoyo para evitar aparecer en la foto final al lado del PP. La presión de Mas a Maragall, incluida la petición de aplazar la tramitación, alimenta las esperanzas del PP Para el PSOE oficial, la estrategia de Rajoy de estar sin jugar tiene fecha de caducidad: tendrán que mojarse