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6 Opinión DOMINGO 23 10 2005 ABC AD LIBITUM PROVERBIOS MORALES EL MAGOSTO DE RAJOY IEMPRE después de Santa Teresa y antes de que llegue San Martiño, los gallegos solemos celebrar algún magosto. En ello estamos. Castañas asadas en la hoguera y vino, mejor cuanto más joven, para simbolizar la unión entre la vida y la muerte. Es, si se quiere, un ágape funerario que, en virtud de nuestra condición, nunca resulta más triste de lo conveniente ni más alegre de lo debido. La castaña, que este año no es ni mucha ni muy buena, tiene algo mágico y lo mismo sirvió para integrar un guiso en los años del hambre, más de los que se recuerdan, que vale hoy para lucir el lujo cosmopolita del marrón glacé. A falta de las castañeras tradicionales, bueM. MARTÍN nas son las confiterías FERRAND que suplen con la almibarada dulzura del marrón el gozo del magosto al que, por cierto, mi abuela llamaba magusto. Supongo que Mariano Rajoy, como buen gallego, no olvidará el magosto y lo celebre con la emoción que requiere un placer tan refinado y convivencial. Según Manuel Murgúia, el olvidado padre del nacionalismo gallego que perfeccionó un regionalismo conservador, el magosto es ocasión para vivirla con los distantes, que con los próximos tenemos todo el año para compartir mesa, mantel, añoranzas y proyectos. ¿Con quién encenderá Rajoy la hoguera de este año, con quién compartirá el grato concierto del crepitar de las castañas? Más difícil todavía le resultará la elección del vino porque, habiéndolos en España de tantas procedencias, son pocos los que, sin estar bajo la gaviota del PP, le pueden servir a tan solitario partido para el encuentro con sus opuestos. El otro gran partido nacional, el que menos parece haber perdido el oremus del Estado y la esencia españoles, vive en síndrome de soledad pretendida y, en el gozo perpetuo de la contemplación de su propio ombligo, constituido en restringida capillita de devotos, no tiende a ver mucho más allá de sus narices. Puestos al silencio, no hablan con nadie para la desazón de sus diez millones de votantes que, alarmados por cuanto ocurre, tratan de descifrar los silencios que median entre dos de los frecuentes denuestos dirigidos a los líderes de un socialismo que languidece en su sobrevenido entreguismo separatista y en su memoria republicana. Aunque en España, tras las riadas, lo normal no es que las aguas vuelvan a su cauce y resulta más frecuente la sequía, sería deseable que Rajoy compartiera las castañas del magosto tanto con la sociedad que, aunque sólo sea por la falta de opciones liberales, confía en ellos y, al mismo tiempo, con quienes tiene alguna afinidad en los principios como, por ejemplo y en una contemplación tradicional- -de las de antes de Rodríguez Zapatero- con el socialismo en lo que respecta al sentido unitario de la Nación y a la valoración de la Constitución como gran logro de la difícil transición. FEMINISMO OMO mis numerosos lectores, entre los que predominan las mujeres, habrán advertido, soy un columnista bastante humilde, teniendo en cuenta lo razonable y acertado de las ideas que expongo. Es normal, por otra parte, que las mujeres se sientan particularmente atraídas por mis artículos, toda vez que se trasluce en todos ellos mi constante preocupación por el reconocimiento efectivo y práctico de la igualdad de derechos entre los distintos sexos (y para qué hablar, en tal sentido, de la abundante correspondencia que recibo de agradecidos lectores epicenos y lectoras ambiguas, cuya causa hice mía desde época remota) No descarto, con todo, que parte del entusiasmo que suscito en el público femenino tenga algo que ver con mi encanto físico, al que la fotografía adjunta no rinde el homenaje que debiera. Aunque de talla más bien mediana- -la misma que yo habría elegido de habérseme permitido hacerlo, pues sé que resulta ofensivo para los bajitos que uno destaque por excesiva altura- poseo unas facciones regulares y canónicas. Me dejé JON la barba, ya en mi temprana juventud, paJUARISTI ra camuflar dos pares de hoyuelos que contrastan deliciosamente con la viril manzana de Adán de que se me ha dotado y, gracias a Dios, desde que llevo gafas, la dulzura de mis ojos claros piel canela, sombreados por largas pestañas, no causa los estragos de otrora. A pesar de ello, mis cervicales se resienten de las frecuentes muestras de afecto que recibo por parte de ese ejército de damas rechonchas que nunca cejan en el empeño de ofrendarte un ósculo. Consciente del riesgo que implica para la espina dorsal este involuntario magnetismo erótico, me esfuerzo denodadamente en mitigarlo, imitando, por ejemplo, el desaliño sartorial del ministro Moratinos. En vano. Si la estatura y el peso medio de las españolas no experimentase variaciones apreciables en los próximos años- -y creo que las organizaciones feministas deberían reclamar al Gobierno que ponga coto al consumo adictivo de chocolate con churros, tan eficazmente como lo ha hecho con el tabaquismo- me veré pronto en silla de ruedas. S C Además de estas muestras habituales de interés en el asunto de la estilización de las gorditas, abandonado por las militantes del ramo con nefastas consecuencias, según testimonio de sus colaboradores más cercanos, para las espaldas del propio presidente Rodríguez, las mujeres aprecian, en mayor medida que los varones, la afabilidad que derrocho en el trato personal. No como Aznar, que se pasaba el día intimidando a todo el mundo con la mirada. Desde que se levantaba de la cama, vamos. Fuentes bien informadas aseguran que empezaba ya en el desayuno, después de su preceptiva sesión de calistenia, intimidando al gato mientras se tomaba el colacao. Y luego, ese empeño suyo en hablar idiomas extranjeros. Todo se explica. Era una forma más de intimidación. Ensayaba con el pobre gato lo que le iba a decir después a Bush, en inglés de América, y así andaban todos los gatos de Moncloa, que no paraban de engordar, por el estrés. Yo ejerzo una sabia administración de la taciturnidad. ¿Recuerdan el famoso apólogo oriental del bazar de papagayos políglotas? Todos eran carísimos, pero había uno de precio inasequible incluso para el Califa. Cuando éste preguntó al mercader en cuántas lenguas hablaba aquel prodigioso ejemplar, contestó el dueño: No lo sé, Comendador de los Creyentes. La verdad, nunca le he oído una palabra. Pero todos los demás le llaman Maestro Así, a base de callar y sonreír, Rodríguez ha seducido a todas las secretarias e intérpretes de la ONU, tipo Nicole Kidman, según el testimonio de sus colaboradores más cercanos. Total, que es una suerte que cuenten ustedes, queridas lectoras, con esta cita semanal. No en todos los periódicos se encuentra una con columnistas tan justicieros, tan sabios y, al mismo tiempo, tan modestos. Les prometo que no cambiaré y, si alguna vez cambiase, pido desde ahora que me lo reprochen ustedes agriamente. Lo cierto es que no veo motivos para cambiar. Estoy muy contento en este rincón de los domingos y encantado de haberme conocido. Pero confieso que a menudo me gustaría describir por extenso a una reportera gilipuertas, durante un largo viaje trasatlántico, lo maravilloso que soy. Por puro feminismo, claro. PALABRAS CRUZADAS ¿Pondrá en peligro el fiscal a la actual Casa Blanca? GRAN LÍO PARA CHENEY Y BUSH UIENES discrepamos de Cheney y de Bush, ¿somos enemigos de América? Hombre no... Esa es una necia reducción. De este lado del Atlántico muchos amigos de Estados Unidos creemos que Cheney y Bush ponen en peligro el espíritu y la carne de la gran república. Ahora el fiscal Patrick J. Fitzgerald persigue a la segunda fila de la Casa Blanca, Rove, Card, Libby. Si el fiscal demuestra que revelaron con mala fe el nombre de una agente de la CIA, poniéndola en peligro, pueden ser condenados a diez años. ¿Por qué lo hicieron? Para desacreditar a su marido, Joe Wilson, diplomático norteamericano destacado en Níger, a fin de probar que Sadam Husein había adquirido uranio allí. Wilson certiDARÍO ficó lo contrario. Comenzaba a desmonVALCARCEL tarse la fabricación de Cheney y Bush, necesitados de justificar la invasión de Irak (Sadam gaseaba a iraníes y kurdos, pero sabía que no podría tener el arma atómica) De ese hilo puede salir un terrible ovillo. Cheney y Bush, empero, necesitaban montar la inverosímil historia. Karl Rove no hubiera denunciado a la CIA sin orden superior. Podrá ser un escándalo mayor que Watergate. El método de Cheney y Bush se ha deslizado cinco años por una pendiente comprometida, beneficio crematístico, fabulación... Los checks and balances han acabado por funcionar. Curioso apodo el del fiscal Fitzgerald: Bulldog. LA TENTACIÓN DEL PODER pesar de los muchos altos cargos que en la historia de Estados Unidos han pasado por la Casa Blanca y después han terminado ante los tribunales por abusos de poder cometidos desde la sede del ejecutivo, la tentación hace que siga habiendo quienes se entregan a ese pecado con desenfreno. Nadie duda que alguien filtró a la Prensa el dato de que Valerie Plame era una agente de la CIA. Al hacerlo, se cometió un grave delito. La cuestión ahora es qué rango tenía el filtrador y cuánto daño hará al presidente Bush en su caída. Y aquí todo se resume en si Karl Rove, asesor jefe del presidente desde hace tres lustros, será procesado o no. RAMÓN Una muestra de la grandeza de la dePÉREZ- MAURA mocracia norteamericana es que Rove, el hombre al que la familia Bush llama el arquitecto podría acabar saliendo del despacho esposado. ¿Sería el final de Bush? No. ¿Acaso alguien cree que el Irangate hizo un daño irreparable a Ronald Reagan? Casi todas las presidencias que han llegado a un segundo mandato han tenido crisis como este espía- gate que afecta a una cuestión de forma, no de fondo. Y con toda probabilidad el asunto se deshará como los huracanes de esta temporada: después de demostrar su enorme poder destructivo. Q A ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate