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4 Opinión DOMINGO 23 10 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil SOMBRA INDELEBLE OS últimos movimientos socialistas sobre el tablero del Estatuto catalán merecen un análisis sosegado para no sacar conclusiones precipitadas. Que Maragall, para Zapatero, ya no es una solución sino un problema resulta evidente, aunque no sea tan claro que el presidente del Gobierno pueda romper, en términos de imagen, el pack que le une, aunque le pese, al presidente de la Generalitat. Cosa bien distinta es que la figura del máximo responsable del PSC- -ausente en la última reunión en Moncloa- -pretenda ser utilizada por el jefe del Ejecutivo como cortallamas, ahora que el panorama político anda caliente. En definitiva, que la imagen de Pasqual Maragall proyecta sombras difíciles de borrar, porque va unida, indefectiblemente, a la del presidente del Gobierno. L LA RESPONSABILIDAD DEL PP NTE el inminente inicio del debate parlamentario sobre el proyecto de reforma del Estatuto para Cataluña, el Partido Popular va a tener que dotarse de nuevos recursos para su estrategia de defensa de la Constitución de 1978, y todo cuanto ha vinculado a este mensaje, como la estabilidad institucional, la unidad nacional y el respeto a la voluntad de los ciudadanos. La razón de esta necesidad es que el PP es el único partido que en la práctica ejerce oposición al Gobierno, que es la alternativa al PSOE y que representa a casi diez millones de votantes, y por esto mismo tiene que planificarse con altas dosis de astucia y habilidad para consolidar el mensaje y la actitud con las que Rajoy está dando la vuelta a la legislatura. La ventaja del PP es que nadie puede dudar de su posición contraria al proyecto de Estatuto catalán, lo que le permite actuar con márgenes más amplios que los que les fijan, por un lado, quienes reclaman una política de portazo en el trámite parlamentario y, por otro, quienes les sugieren envenenadamente que se sumen a la tarea de remiendo estatutario. Lo que está claro es que resulta una ingenuidad pensar que el PSOE está interesado en mejorar las expectativas de Rajoy cuando le pide que abandone su actual estrategia. Por algo será. En cambio, si alguna posibilidad existe de que Rodríguez Zapatero introduzca modificaciones en el texto- -lo que no quiere decir que lo mejore- -se debe a la movilización del PP, al seguimiento social de su llamamiento y a la coincidencia de destacados socialistas con los criterios de Rajoy. Si el PP no hubiera actuado de esta manera, Rodríguez Zapatero no habría planteado tan explícitamente la necesidad de revisar determinados capítulos del proyecto estatutario, ni estaría corriendo los riesgos que se ciernen sobre él. La toma en consideración de esta propuesta por el Congreso de los Diputados es inevitable y, por tanto, habrá debate parlamentario. Y el PP debe estar en él porque ha sido el Parlamento, sin desmerecer en absoluto las movilizaciones de la pasada primavera sobre otros frentes de la política gubernamental, la base principal de difusión del discurso de Rajoy y allí ha demostrado su superioridad argumental sobre el presidente del Gobierno. Así sucedió en el pleno sobre el Plan Ibarretxe y el debate sobre A el estado de la nación. La táctica de la silla vacía tendría un impacto informativo alto, pero políticamente sería efímero. Sin embargo, la participación continuada durante los meses de debate y enmiendas es una oportunidad que el PP, como oposición parlamentaria y representante de unos determinados principios políticos y éticos, no debe desperdiciar con gestos aparatosos, pero inconducentes al objetivo final de lograr la retirada del Estatuto y, en todo caso, consolidar a los populares como alternativa a corto plazo. Este planteamiento- -que no implica renunciar a ningún pasado, ni repudiar a Aznar- -no es muy distinto del que anima la campaña de concienciación que ayer presentó el secretario general del PP, Ángel Acebes. En este sentido, del mismo modo que con anuncios se llama a respetar la vigencia de la Constitución y a dar a los ciudadanos la posibilidad de ser oídos, es lógico que los primeros que deben seguir siendo oídos son los diputados, senadores y representantes del PP en todas las instituciones. No en vano, Rajoy ha reiterado que está dispuesto a explicar donde haga falta, incluso en Cataluña, la posición de su partido. De la misma forma que los anuncios del PP huyen del tremendismo y de la palabra gruesa, sin perder la claridad del mensaje, una táctica de presencia parlamentaria continuada durante el debate del proyecto es la mejor herramienta para la estrategia de pedagogía que tan buenos resultados le está produciendo al PP. La unidad de España y la defensa de la Constitución son rúbricas que llegan a los ciudadanos, al margen de su ideología. Evidentemente, cuanto menos coincidan las decisiones del PP con la imagen grotesca que de este partido hace el PSOE, más difícil será para los socialistas desprestigiar el discurso de Rajoy, quien, por más que suba el ruido de la polémica, realmente está haciendo una defensa del orden constitucional, en términos muy similares a los que han empezado a utilizar destacados dirigentes socialistas. Por eso es previsible que el PSOE aumente la campaña de descalificación contra el PP, para endosarle lo que ya es un fracaso de la política territorial de Rodríguez Zapatero: la exacerbación de los nacionalismos y la adhesión del socialismo a postulados hasta ahora exclusivamente nacionalistas. Pasqual Maragall EFE MARCAR TERRITORIO E COLEGIOS MEJOR PROTEGIDOS L ministro del Interior, José Antonio Alonso, anunció el pasado jueves la preparación de un plan para controlar los alrededores de los centros escolares, con la finalidad de atajar el aumento de actos de violencia y de tráfico de drogas que acecha a los alumnos a las entradas y salidas de clase. También mencionó la creciente preocupación por la proliferación de bandas juveniles, que, como está sucediendo en Madrid con los Latin Kings o los Ñeta, ya empiezan a contabilizar homicidios y lesiones en sus disputas territoriales y ajustes de cuentas. Por ahora, el plan anunciado por Alonso, que obligará a un complicado esfuerzo de dotación policial, es una propuesta de intenciones que implica a los máximos responsables de su departamento, aunque el hecho en sí de que Interior haya considerado necesario un despliegue policial específico para la protección de los colegios e institutos es un paso en la dirección correcta, si bien debe ser entendido como la respuesta L PNV reivindica su papel y apura sus bazas, ahora que Batasuna aprovecha la oportunidad que le otorga la política antiterrorista del Gobierno para recuperar protagonismo. En esencia, de lo que se trata es de hacerse valer en medio de un paisaje sujeto a variaciones de imprevisibles consecuencias. Imaz alzó ayer la voz para reclamar la participación de su partido en el proceso de paz y apostó, obviamente, por ir un paso más allá, ahora que lo que se estila es la política de máximos. Así, pidió un acuerdo entre todos los partidos con un argumento revelador de cómo entiende el nacionalismo vasco la actual coyuntura. ETA y el Estado- -asegura- -no son los únicos agentes Declaración de intenciones que evidencia el miedo del PNV a quedarse fuera de juego. E coyuntural a un problema que no se resuelve sólo con planes de seguridad. La percepción de la mayoría de los padres y de los responsables de los centros educativos es que la violencia y la droga son amenazas directas para los alumnos. Más que temores por lo que pueda pasar, es una preocupación por lo que ya está sucediendo. Por desgracia, el fenómeno aún es más amplio que la violencia extraescolar y el tráfico de drogas, tanto en el diagnóstico como en los perjuicios, porque habría que tener en cuenta también el acoso escolar, por un lado, y los problemas de autoridad y disciplina que coartan a profesores y directores de centros para intervenir rápidamente en los conflictos, por otro. En todo caso, es importante que el Gobierno tome conciencia de este problema, pero debe abordarlo en toda su dimensión, incluyendo las reformas que permitan a los centros mayor autonomía y rapidez para sancionar comportamientos agresivos en los colegios, antesala de los que se cometen fuera. PREVENCIÓN SOCIAL E L caso detectado en el Reino Unido, donde un loro podría haber portado el virus de la gripe aviar, y la expansión que la enfermedad registra estos días por Rusia, instalada ya en los mismos Urales, hacen previsible que la epidemia siga su curso y no tarde en manifestarse en la Unión Europea. Ante la amenaza que representa el virus, el Ministerio de Sanidad español ha apostado por la prudencia y también por la cordura, desarrollando una oportuna labor didáctica para evitar que la población sufra los síntomas del pánico, tanto o más peligrosos que los de la propia enfermedad. Más vale prevenir- -y sosegar- -que curar.