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ABC SÁBADO 22 10 2005 Los sábados de ABC 105 VIVIMOS COMO SUIZOS ROSA BELMONTE HABÍA UNA VEZ Cremas, una buena mezcla de química y esperanzas M El café en la calle está sustituyendo al tradicional ceremonial victoriano del té en vajilla de porcelana en todo el Reino Unido, para inquietud de los fabricantes y distribuidores Una taza de identidad dos sabemos que antes de Astérix, Obélix y Panorámix, los britanos bebían agua hervida con una nube de leche Gracias a unas hierbas recién llegadas de China, una pequeña aldea britana logró mantener a raya a los romanos, siguiendo el ejemplo sus primos galos. Tanto fue su agradecimiento que en lo sucesivo echaron esas hojas exóticas a su agua hervida y la convirtieron en bebida nacional hasta nuestros días: el té. Yo creo esto a pies juntillas, comotambién quelos britanos paraban sus batallas a las cinco de la tarde (en realidad más bien las cuatro) para beberse un par de tazas. De hecho, unos 1900 años más tarde, cronistas franceses mencionaban cómolas tropas británicasen la I Guerra Mundial hacían una pausa diaria en las hostilidades para tomar el té. Y que los alemanes, mucho más caballerosos que Julio César, no aprovechaban esos momentos para atacarles. Para los mismos ingleses el té lo ha representado casi todo. En la época de Cromwell la bebida se To POR JOSÉ MANUEL COSTA Con una taza de café en las manos: una imagen habitual en las calles estableció como una forma de resistencia contra la dictadura puritana (1652- 58) el té sirvió de excusapara la independencia de Estados Unidos (el Boston Tea Party, 1773) el té contribuyó de forma capital al comercio de Inglaterra y al establecimiento de su imperio ultramarino y muchos años más tarde, un elemento tan antisistema como Johnny Rotten, recién abandonados los Sex Pistols, podía ofrecer a nice cup of tea a cualquier periodista con el ánimo de hacerle una entrevista. El té es el líquido que ha corrido por las venas británicas desde que las islas comenzaron a transformarse en una gran potencia. Han sido casi tres siglos y medio y no resulta descabellado especular con que la actual invasión cafetera, entre americana e italiana, simbolice el lento decaimiento de la nación que antaño gobernaba sobre los mares. Sin su (s) té (s) los ingleses lo son un poco menos. uy listas, muy listas se creen (nos creemos) algunas. Si nos llaman por teléfono y nos dicen que hemos ganado un magnífico premio, que sólo tenemos que llamar al 806 no sé qué, vemos enseguida la engañifa. Usted no sabe con quien está hablando. Porque no somos ancianas desvalidas a las que un tipo que no es el del Butano llega y le cambia la goma. (Esta estafa tampoco era para tanto porque el tipo te cambiaba de verdad la goma y te ponía una nueva. Con la cosmética la cosa es muy distinta. Aquí nos hacen el timo de la estampita con efecto Bótox, el del tocomocho anti manchas o el del nazareno con mascarilla. Y sabemos que nos la están dando con queso, con peeling glicólico o con caviar. Luego llega un dermatólogo de confianza y te abre los ojos: nena, que lascremas de diez euros de farmacia son tan buenas como las de cien euros. Da igual, consentimos que la industria siga engordando a costa de necesidades que nos creamos y del deseo de tener una jeta sin surcos. Y no una que haría exclamar a Groucho Marx: Nunca olvido una cara pero con usted haré una excepción Vale, con las cremas no desaparecen las arrugas. Tampoco hace falta ser John Emsley, químico escocés autor de Vanidad, Vitalidad, Virilidad libro en el que señala la bondad de cuarenta sustancias químicas. Él mismo dice que de momento las arrugas no se quitan pero que las cremas antienvejecimiento sí pueden retrasar su aparición. Con eso nos conformamos. Por si no lo tuvieran fácil los fabricantes de camelos con memas como servidora, encima nos venden sus productos con bonitos cuentos. El cuento de La Mer es mi favorito porque parece la historia de un superhéroe mutante: Max Huber, un médico aeroespacial de la NASA sufre un terrible accidente. Un experimento le quema la cara. Nada puede ayudarle pero él investiga por su cuenta. Doce años y seis mil experimentos más tarde consigue una crema milagrosa. Más tarde llegaría el negocio. Y desde hace poco se vende en España StriVectin- SD. Un dos en uno rarito: pensada para las estrías, se usa para la cara. Ésta también tiene cuento. Se repartieron muestras a empleados y clientes pero sólo ponía uso tópico La gente creyó que era para el rostro y le fue bien. Lo absurdo es que se vende para la cara pero sin alusión alguna en el envase a esta parte del cuerpo. Hay que haber leído el cuento de la ratita presumida. Ya la compré, claro. Pero he acabado usándola para las estrías. Porque no me gusta cómo huele y porque soy una chica de orden. Y de estrías. Y tonta de remate. La siguiente en caer va a ser Ice Source, la de frambuesas del ártico.