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104 Los sábados de ABC SÁBADO 22 10 2005 ABC USOS Y COSTUMBRES El té ya no es una seña de identidad británica. El té a todas horas, y en su cita de las cinco de la tarde servido con un buen repertorio de pasteles, es otra de las víctimas de la globalización. El café domina ya la calle El Reino Unido se pasa al café a reina Victoria levantara la cabeza! El Reino Unido ya no es la patria del té y, sacrilegio en una sociedad apegada a las tradiciones, se ha sumado con entusiasmo al café. Hace no muchos años, cualquier turista español se las veía y deseaba para tomarse un café- café incluso en el internacional Londres. Hoy no sólo la capital dispone de tiendas de café en cada esquina, sino que incluso esas cadenas de establecimientos han abierto en pequeñas ciudades y todos los supermercados cuentan con surtidas estanterías para hacer café en casa. Tomarse un expreso o un capuchino a media mañana o a media tarde es ya algo más popular entre la gente joven que sentarse en una de esas coquetas tea rooms que otrora fueron señal de identidad británica, por no mencionar la cantidad de personas que marchan por la calle con su largo café de filtro servido en grandes vasos de cartón. Cadenas como Café Nero, Starbucks y Café Costa constituyen el nuevo paisaje de las high streets las calles principales de cada localidad o barrio. ¡Sil TEXTO: EMILI J. BLASCO FOTOS: DAVID J. SALAS mo el café descafeinado, el tostado y el molido o los tés de frutas y de hierbas, entonces la diferencia total es aún mayor a favor del café: 52 por ciento de las ventas, frente al 36,6 por ciento de las distintas variedades de té. Lo único que salva al brebaje tradicional es que el llamado índice de garganta como lo denomina el sector, señala que en el país se toman ciento España tiene el segundo peor té del mundo El estudio no es muy objetivo, porque sólo tiene en cuenta el gusto de personas mayores de 50 años y los países a los que éstas van más de vacaciones, pero la cuestión es que la encuesta publicada por la revista Yours dirigida a la tercera edad, señala a España como el país del mundo en el que se toma peor té, después de Francia. En la lista siguen Estados Unidos, Grecia, Turquía e Italia. Los jubilados británicos echan en falta fuera de su isla una vajilla apropiada para el tradicional ceremonial, y se quejan de que la bebida se sirva en vasos de cartón o plástico, que las pequeñas bolsas de té lleven atadas un tonto cordoncillo y que la leche se vierta de espantosos cartones de leche de larga vida (en el Reino Unido la leche en tetra- brick es casi desconocida) También influye en su juicio negativo el hecho de que sus marcas favoritas- -PG Tips, Yorshire, Tetley, Typhoo y Twinings- -no son las más corrientes en países como España. Su desdén hacia el té servido en el continente como la mayoría de los jubilados persisten en llamar al resto de Europa, parece hacerles olvidar que su bebida caliente preferida llegó a Inglaterra de mano de los portugueses. Las hojas secas de la Camellia sinensis fueron introducidas en la isla a comienzos del siglo XVII por comerciantes lusos en contacto con las Indias. Además, para colmo de los defensores del té frente al café, la primera constacia de venta del nuevo producto en suelo británico indica que empezó a expedirse en Garway s Coffee Shop, una tienda de café de Londres, lo que destaca el primigenio liderazgo de los granos negros. La popularidad del té crecería pronto, tanto que los cerveceros exigieron que fuera cargado con impuestos para mitigar su competencia. La creación del Imperio británico puso al alcance nuevas variedades de té y su institucionalización en tiempos victorianos supuso además el desarrollo de toda una industria de porcelana para tomar con la conveniente distinción algo que acabó siendo tan británico como la propia bandera de la Union Jack. Lo que marca la tendencia son las ventas del café instantáneo estándar, que sigue el hábito tan arraigado de echar agua hirviendo en la taza sesenta y cinco millones de tazas diarias de té (lo que significa que cada británico toma un promedio de casi tres tazas al día) mientras que el caso del café es la mitad. El desfase entre consumo y facturación radica en que el té es más barato y utiliza más cantidad de agua. Declive, pero no final El Consejo del Té del Reino Unido admite un declive anual del 2 por ciento, pero su director, Bill Gorman, advierte de que no hay que dar el toque de difuntos porque algunos productos especiales, como el té verde o el ecológico, cuya venta se ha incrementado por encima del 10 por ciento, atraen a consumidores con gustos más sofisticados y dispuestos a gastar algo más. Para Gorman no es más que una nueva batalla, como la presentada en los sesenta y setenta por bebidas como Coca- Cola y Pepsi y diez años después por el agua embotellada. No todos adoptan ese mensaje de optimismo. Nick Kilby, director de la marca de té indio Tetley, reconoce con preocupación que la gente joven toma menos té que en generaciones anteriores y que esto constituye un problema de futuro. Cuenta de resultados Pero lo que realmente marca la tendencia social son las ventas del café instantáneo estándar, que sigue el hábito tan arraigado de echar agua hirviendo en la taza. Por primera vez, esas cifras han superado las ventas de té estándar. En el último año, de acuerdo con las cifras que la industria del sector acaba de hacer públicas, los británicos han gastado 239,95 millones de libras en la compra de café soluble normal, frente a los 239,84 millones dedicados a marcas de té base. Si se tienen en cuenta los productos especiales, co-