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ABC SÁBADO 22 10 2005 Cultura CEREMONIA DE ENTREGA DE LOS XXV PREMIOS PRÍNCIPE DE ASTURIAS 61 Artes Concordia Maya Plisetskaya y Tamara Rojo Más allá de las sacudidas ideológicas y de los padecimientos familiares, a los que la propia Maya no ha sido ajena, su arte ha permanecido inalterable gracias a una voluntad indomable y unas cualidades profesionales extraordinarias. En Tamara Rojo, en la actualidad primera bailarina del Royal Ballet de Londres, se hace realidad lo que en su día también se hizo en Maya: la ilusión de seguir una vocación sin vacilaciones, la voluntad de perfección y de trabajo. Este premio que le concedemos, la resonancia que el mismo ha tenido y la figura internacional y triunfadora de Tamara son un estímulo para los españoles y, sin duda, la mejor base para que se preste más atención a la danza en España Sor Evelyne Frac (Hijas de la Caridad) El compromiso de las Hijas de la Caridad de San Vicente Paúl es tan hermoso y sublime como difícil: trabajar por un mundo que haga posible la globalización del amor y despierte, al mismo tiempo, la esperanza, que con triste insistencia vemos alejarse de tantos corazones humanos El campeón del mundo de Fórmula 1 recibe una calurosa ovación tras recoger el premio de los Deportes de manos de Don Felipe en el Teatro Campoamor CHEMA BARROSO Fernando Alonso llegó como un meteorito, esquivando a los periodistas como si atisbara en ellos la mismísima cara de Kimi (Raikkonen) o de Michael (Schumacher) sus dos grandes rivales en la Fórmula 1, de la que es indiscutible campeón del mundo Oviedo, capital de la alonsomanía TEXTO: A. A. OVIEDO. Fernando Alonso llegó y no había políticos a la entrada del hotel Reconquista. Para los políticos de la palmadita en la espalda que querían apuntarse al carro del campeón, el carro de Alonso ya está lleno. Dicen que no les perdona y es que le dieron la espalda en sus comienzos. Un ejército de reporteros esperaba al campeón a las puertas del hotel, en una Oviedo donde la alonsomanía es una fiebre muy extendida: Algunos de aquí, sí, de Oviedo, dicen que aún no se merece el premio, pero yo creo que sí se lo merece y como yo piensa la gran mayoría; Fernando es un chico muy majo comenta una vecina. En otra esquina, los nenus de la banda de gaiteros del grupo Xuno de San Claudio le preguntan a Dolores Cuevas, su pendonera (mujer que porta el pendón) ¿Viene Letizia? No, Letizia no viene. Ya os lo he dicho. Viene Fernando Alonso A mí me encanta que recibiera este premio- -señala la pendonera a ABC- Estudió en el Santo Ángel, en el Instituto San Lázaro. Se lo merece A las once y media llega el coche que trae al número 1 de la Fórmula 1. El automóvil aparca antes de la entrada. ¡Bravo, Alonso! ¡Fernando! ¡Fernando! ¡Fernando! grita el pueblo, enfervorizado de alonsomanía Él, muy tranquilo, saluda tímidamente y posa sobrio. Las gaitas atruenan, pero como quien escucha llover. Alonso entra a trescientos por hora en el Reconquista, entre una impresionante cohorte de seguridad que paró en seco a los fotógrafos, y subió a la planta noble. Allí le esperaba un refrigerio y el saludo del Príncipe. Es más fácil vencer en las pistas que obtener el premio Príncipe de Asturias de los Deportes. Nunca se me pasó por la cabeza ganarlo, ni ahora ni nunca ha declarado un campeón que anhelaba, como toda Oviedo, la presencia de Doña Letizia en la ceremonia: Me habría hecho mu- Es más fácil vencer en las pistas que obtener este premio. Nunca se me pasó por la cabeza ganarlo, ni ahora ni nunca afirmó Alonso cha ilusión porque es ovetense como yo Alonso dedica el galardón a su familia, porque sin ella nada habría sido posible a toda España y a Asturias en particular. La polémica en torno a la concesión del premio, cuando aún no era oficialmente campeón del mundo, la zanja de esta guisa: Eso habría que preguntárselo al jurado. Llevo más de 20 años compitiendo y mi currículum está ahí En la foto de familia, junto a los premiados y al Príncipe, Alonso dialogó y bromeó con algunos de ellos (Nélida Piñon o el director del Bristish Council, David Green) Pero la timidez le podía. Está muy ilusionado con el premio. Pero su mundo no es vestirse de traje comentaban sus allegados en el hall del hotel.