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60 Cultura CEREMONIA DE ENTREGA DE LOS XXV PREMIOS PRÍNCIPE DE ASTURIAS SÁBADO 22 10 2005 ABC Literatura Investigación científica y técnica Deportes Nélida Piñon Su obra resume muchos de los valores que nuestros Premios desean subrayar: la convivencia entre pueblos distintos que se aman, el continuo aprendizaje y el fulgor de una literatura que es rica y que enriquece a los demás porque también es múltiple, porque tiene muchas caras y ofrece muchos mensajes Antonio Damasio Los estudios tienen también consecuencias en el campo de las ideas abstractas, porque ha contribuido, y lo sigue haciendo, a una tarea ineludible para la aventura humana: saber cómo funciona el cerebro, con el que regimos nuestras vidas, y cómo el pensamiento es capaz de pensarse a sí mismo Fernando Alonso La tenacidad y el deseo de triunfo con los que ha trabajado desde niño le han llevado a la cima en una disciplina deportiva de enorme dificultad y complejo acceso. Ha conjugado su inteligencia, su valor y su trabajo en perfecta sincronía con un equipo de especialistas de diferentes nacionalidades Premio Príncipe de Asturias de las Letras Extracto del discurso que pronunció la escritora brasileña durante la ceremonia de entrega de los galardones hincaron banderas, hábitos, historias, la lengua lusa y las apasionadas demencias de la condición humana. La realidad, que oscila entre el carnaval y la melancolía, el fluir del melodrama y el escarnio, el optimismo y el cinismo, la turbulencia y la cordialidad, atenaza nuestro instinto civilizador con una substancia poética que ilumina lo cotidiano, por más que sea éste tantas veces injusto y miserable. Cierto es que vivimos distantes del epicentro cosmopolita, pero también somos partícipes de los sinos y las aventuras contemporáneas. Con igual severidad, registramos la apología del mal en nombre de la salvaguardia del alma, la ascensión de la barbarie, la creciente palidez de los tan amenazados principios humanísticos. En el ansia, sin embargo, de fertilizar el presente y tornarlo más solidario, expresamos nuestra inconformidad con un orden que, bajo el pretexto de defender falsas premisas, inmola inocentes, bendice la abundancia para algunos a cambio del sacrificio de la mayoría. La materia del arte, no obstante, resiste las crisis que asolan las civilizaciones y rechaza acuerdos previos para existir. A fin de cuentas, hecho de asombros, el arte nace de nuestro humanismo. Es perenne, así siembre angustias y discordias. También Iberoamérica siente atracción por la perplejidad, por la magnitud de lo real, por el redimensionamiento de la imaginación, tiene apetito por el ilusorio arte de narrar. Ante la vastedad del continente, todo en este discurso americano actualiza la realidad, busca dar palabra al pensamiento, hace hablar al corazón. El soplo de la epopeya rastrea la substancia arqueológica de su fabulación. Como escritora brasileña, huelo la brisa de la floresta y del mar, los códigos de mi identidad. Nada en mí borra el camino de regreso al lar brasileño. Aprendí, niña aún, cierto día lluvioso de noviembre en el puerto de Vigo, a amar a España, patria de mi génesis. De aquí, oriunda de Cotobade, mi grey gallega echó raíces profundas en el Brasil. Estoy agradecida por la generosidad con que España trata a mi corazón. Doy gracias a los jurados que me concedieron este galardón. Doy gracias, sí, a este magnífico premio Príncipe de Asturias que hoy recibo acompañada de estos seres notables que, conmigo, agradecen al unísono tal distinción. Aquí, reunidos ante nosotros, son ellos orgullo de la especie humana. Me conmuevo con ellos, con todos los presentes, en especial, y aunque esté ausente la Princesa, con los Príncipes de Asturias que, en este radiante momento de sus vidas, aquí nos acompañan. Iberoamérica siente atracción por la perplejidad NÉLIDA PIÑON Procedo del Brasil y reverencio la majestad de la lengua portuguesa. En este idioma saludo a Dios y a los hombres. Mi letanía diaria es celebrar las leyendas de mi casa gallega, de mi país, de toda la tierra que aspiro a conocer. La condición humana me obliga a retornar siempre a los lugares de donde partí, aunque jamás los hubiera visitado. Asumo mi modestia y agradezco a los genios que me dieron razones para proseguir. Acojo en el corazón a los que me infiltraron la incredulidad indispensable para tener fe. A los aedos, los amautas, los chamanes, a Homero, a Cervantes, a Shakespeare, a Camões, a Machado de Assis. A los seres de la ilusión y de la oralidad. Yo les rindo culto y ellos me deben la inmortalidad. Todos los muertos están en deuda con mi especie, que enaltece el ingenio humano y cree que el arte es voraz cuando retrata esta nuestra sustancia corporal, capaz de triturar y soñar al mismo tiempo. El sol de las Américas, no obstante, es bienhechor. Una metáfora que antecede al discurso del mestizaje, y lo ampara. En este feudo americano estamos hechos de las sobras humanas. A lo largo de sus cantos fúnebres y epifánicos se depositó en la palabra la centella de la poesía, la visión transformadora que expresa el palimpsesto de nuestros rostros y recoge el pasado y los días por venir. El Brasil, a donde ustedes fueron a buscarme, se rodea de marcas que le confieren una dimensión simbólica. Herederos de la peregrina aventura de los pueblos que ahí llegaron, surgen allí poetas de sus propias sagas, héroes de sí mismos, narradores. Bajo el alborozo de la carne, en su suelo mítico se La materia del arte resiste las crisis que asolan las civilizaziones y rechaza acuerdos previos para existir