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ABC SÁBADO 22 10 2005 Cultura CEREMONIA DE ENTREGA DE LOS XXV PREMIOS PRÍNCIPE DE ASTURIAS 59 Ciencias Sociales C. A. Molina S. Luz Alfonso Las lenguas, un factor de convivencia Las lenguas han sido y seguirán siendo un factor primordial de convivencia y de aproximación entre los seres humanos, un vehículo de comunicación y de difusión cultural. Más allá de las lenguas que los Institutos premiados representan, aman, enseñan y propagan, se encuentra esa misión profundamente cultural que nos enriquece, pues transmiten también valores, ideas, costumbres, experiencias colectivas, formas de vida, perspectivas diversas sobre el mundo y la sociedad. Es esta otra forma de hacer Europa: la que sabiamente se va conformando por medio de la educación y de la cultura, de la palabra Giovanni Sartori Ha sabido responder con una mirada abierta y lúcida a los problemas y a los retos últimos que se le están planteando a la sociedad occidental. Giovanni Sartori es un pensador que explora el mundo con clarividencia, y a quien, como decía el clásico, nada de lo humano le es ajeno tor, que hace rígida, casi impermeable, una identidad cultural? A mí me parece indudable que es el factor religioso, y más concretamente el monoteísmo, la fe en un Dios único que por eso mismo es el único Dios verdadero. Este monoteísmo puede ser neutralizado y detenido- -como sistema de dominio teocrático- -por la rebelión de una sociedad laica que separa la religión de la política. Esta separación ocurrió en el mundo cristiano desde el 1600 en adelante. Pero no ha pasado en el Islam, que era y sigue siendo culturalmente un sistema teocrático que todo lo abarca (de todo mezclado junto) Así pues, ¿voluntad del pueblo o voluntad de Dios? Mientras prevalece la voluntad de Dios, la democracia no penetra, ni en términos de exportación (territorial) ni en términos de interiorización (donde quiera que el creyente se encuentre) Y el dilema entre voluntad del pueblo y voluntad de Dios es, y seguirá siendo- -por robarle un título a Ortega y Gasset- -el tema de nuestro tiempo. Majestad, Alteza, he terminado. Pero no puedo acabar sin decir (aunque está claro sin decirlo) lo honrado y profundamente conmovido que me siento por el Premio que me ha sido otorgado. Gracias, gracias de corazón. Premio Príncipe de Asturias de la Concordia Vivir la solidaridad compromete Los jóvenes sienten la urgencia de edificar un mundo nuevo, más solidario, fruto de la globalización del amor afirma Sor Evelyne Franc en un discurso del que publicamos un extracto SOR EVELYNE FRANC SUPERIORA GENERAL DE LAS HIJAS DE LA CARIDAD DE SAN VICENTE DE PAÚL Nuestra sociedad anhela vivamente un mundo sin fronteras, un mundo donde no existan barreras entre los que tienen y pueden y los que están desprovistos de todo. Cada vez más nuestros contemporáneos, especialmente los jóvenes, sienten la urgencia de edificar un mundo nuevo, más solidario, fruto de la globalización del amor. Un mundo nuevo, una familia de pueblos que comparten equitativa y solidariamente los bienes de la tierra, destinados a todos los hombres. Un mundo que en el fondo, casi sin saberlo, tiene necesidad de fe y de esperanza, tiene hambre de Dios. Vivir la solidaridad compromete a ir más allá y más lejos en la defensa de la vida, a veces amenazada en su integridad a causa del egoísmo de unos pocos. Vivir la solidaridad compromete a ir más allá y más lejos en la búsqueda de recursos suficientes que permitan mejorar las condiciones de vida de quie- Nuestra sociedad anhela un mundo donde no existan barreras entre los que tienen y pueden y los que están desprovistos de todo nes están condenados a sobrevivir, ya sea perdidos en el laberinto de la marginación, o forzados a dejar su país en frágiles pateras, vergüenza de nuestra sociedad. Vivir la solidaridad es un desafio para nosotras Hijas de la Caridad, llamadas a continuar en el mundo la misión de Jesucristo, evangelizador y liberador de los pobres, impulsadas por san Vicente de Paúl y santa Luisa de Marillac, nuestros Fundadores, amigos de los pequeños y necesitados. Nos sentimos felices, agraciadas de poder entregar nuestra vida al Señor para gastarla en el servicio de nuestros hermanos y hermanas