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56 SÁBADO 22 10 2005 ABC Cultura y espectáculos Maya Plisetskaya y Tamara Rojo, premios Príncipe de Asturias de las Artes, tras recibir su galardón REUTERS Los premios Príncipe de Asturias celebraron con una noche de gala sus bodas de plata Don Felipe rindió un homenaje de respeto, admiración y afecto a sus padres, los Reyes de Asturias pronunció en el Campoamor el discurso más relevante de su vida, mientras Oviedo se volcaba con su ídolo, Fernando Alonso ANTONIO ASTORGA OVIEDO. Doña Letizia no pudo viajar por prescripción facultativa. La Princesa estaba ausente de Oviedo, pero no su corazón ni su pensamiento: Quiero trasladaros el recuerdo más cariñoso de la Princesa de Asturias, que no ha podido acompañarnos en este acto principió, emocionado, su discurso Don Felipe, en una ceremonia especial, porque los galardones celebraban sus bodas de plata. Tronó entonces el teatro Campoamor y se confundían los aplausos de cariño y afecto a unos Príncipes que han convertido Oviedo, parab El Príncipe fraseando a Woody Allen, en una ciudad deliciosa, exótica, bella, limpia, agradable, tranquila y peatonalizada; es como si no perteneciera a este mundo, como si no existiera... Oviedo es como un cuento de hadas con Príncipe y Princesa. El cariño del pueblo no les ha faltado nunca. Y ayer, con motivo del primer cuarto de siglo de los galardones, Oviedo estalló. Calles y plazas engalanadas y endulzadas con centenares de gaitas. Vítores y piropos, afecto y calor. Miles y miles de personas inundaron esta urbe esculpida en esculturas. La Vetusta Quiero trasladaros el recuerdo más cariñoso de la Princesa de Asturias, quien no ha podido acompañarnos de Clarín amaneció engalanada y convocó fabulosas espichas dícese de reuniones en donde se consumen grandes cantidades de sidra acompañada de comida sencilla como tortillas, lacón, queso, huevos cocidos, empanadas o fabes. Entre la sidrina y el ambiente festivo, las canciones y el buen ambiente se imponen. En muchas de esas espichas se brindó por los Príncipes y por el bebé que está a punto de llegar. A primera hora de la tarde, la Plaza de la Escandalera, frente al Campoamor, era puro escándalo. Trajes tradicionales y músicas. A las seis y ventisiete de la tarde salen del Reconquista Don Felipe y Doña Sofía camino de la ceremonia. El trayecto es de un kilómetro. El coche circula despacio y los saludos no descansan. Invitados y premiados ya han llegado. El más aclamado, Fernando Alonso, que al pisar la alfombra saluda con insobornable timidez a sus paisanos. Dentro del teatro cumplimentan al Príncipe y a la Reina la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, y el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Moratinos. A las 18,33 suben al escenario los premiados. Suena el himno nacional interpretado por el grupo de gaiteros Ciudad de Oviedo En el palco, Doña Sofía recibe la reverencia de los galardonados. Habla primero la escritora brasileña Nélida Piñon, que recoge una cerradísima ovación. A las 19,10 Fernando Alonso se levanta para recibir su premio de los Deportes. Emocionado estaban el piloto de Fórmula 1 y el Príncipe cuando le entrega el diploma, la medalla y la escultura de Miró. Oviedo, en pie, y el teatro arde en aplausos. El Príncipe le felicita y el deportista, con su mano derecha en el corazón, se lo dedica a la afición. En el patio de butacas, emocionados, sus padres y su hermana Lore-