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ABC SÁBADO 22 10 2005 31 Madrid Las obras de la M- 30 registran su primera víctima mortal en un accidente laboral La Universidad Rey Juan Carlos adelanta sus elecciones a rector al mes de diciembre La columna de agua, que después fue bloqueada por los Bomberos, alcanzó cerca de cinco metros y formó una inmensa riada desde la altura de la calle Tampico SIGEFREDO Un géiser en la calle de Alcalá colapsa el tráfico, corta el Metro y deja sin agua y luz a miles de vecinos La rotura fortuita de una tubería del Canal provocó una riada durante más de tres horas b Cerca de 20.000 personas se quedaron sin suministro de agua desde el mediodía y otros 2.500 clientes de Unión Fenosa pasaron parte de la tarde a oscuras SARAH ALLER MADRID. La riada que ayer anegó la calle de Alcalá, a la altura del número 477, no vino del cielo. Brotó del asfalto, después de que una gran tubería del Canal de Isabel II reventara y dejara escapar miles de litros de agua por el distrito de San Blas. El resultado de esta rotura fortuita, ocurrida hacia las tres y media de la tarde a la altura de la calle Tampico, fue un colapso en cadena de toda la zona afectada y mucho trabajo para los Bomberos del Ayuntamiento. Hubo cortes en la red de Metro, restricciones al tráfico, cortes en el suministro de agua y electricidad e inundaciones en varios locales comerciales. En las calzadas, el agua se hizo río y avanzó hasta Canillejas, colándose por las vías adyacentes y desbordando las alcantarillas. En las aceras, los viandantes no daban crédito y trataban de avanzar por la inmensa laguna con el agua por encima de los tobillos. Afectada la línea 5 En total, cerca de 20.000 vecinos de Ventas, Fuente el Berro y La Elipa se han quedado sin abastecimiento de agua hasta nuevo aviso y otros 2.500 clientes de Unión Fenosa pasaron a oscuras gran parte de la tarde. Mientras, una veintena de operarios del Canal, con los planos de la red madrileña bajo el brazo, trabajaron en la localización de la avería y en el posterior cierre- -gradual, para evitar nuevos reventones- -del suministro. El agua dejó de manar más de tres horas después de la rotura, tiempo suficiente como para que el líquido se colara hasta las vías del suburbano. Los viajeros se quedaron sin trenes en la línea 5 desde Suanzes, la estación más próxima a la avería, hasta Canillejas. Para evitar males mayores, se prestó servicio alternativo a través de la línea 7 y los autobuses de la EMT admitían a los viajeros que portaban billete de Metro. El tráfico también se vio afectado. Hubo restricciones en los accesos a Al- calá desde Hermanos García Noblejas y también desde la avenida 25 de Septiembre, lo que provocó más atascos de los ya habituales. Para los locales comerciales fue una tarde en blanco No hubo ni clientes, ni luz, ni agua. Sólo la que corría por las aceras. Las mayores quejas, en los restaurantes, que perdieron parte de la hora del almuerzo y los cafés de sobremesa. Tenemos más de 120 comidas diarias y hoy no hemos podido dar más de 50 se quejaba uno de los propietarios. Uno de los locales más afectados, sin embargo, fue un concesionario de coches. El agua anegó la sala de exposiciones, aunque no daño vehículos. Lo peor, dicen, las decenas de expedientes y documentos que aparecieron flotando en las oficinas.