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22 SÁBADO 22 10 2005 ABC Internacional Un grupo de personas intenta evitar en Cancún que la fuerza del agua acabe arrastrando a un vehículo REUTERS El huracán Wilma arrasa Cacún y ahora amenaza a toda la península del Yucatán El rumbo de la tormenta, con vientos de casi 300 kilómetros por hora, se ha vuelto imprevisible con la que se desplaza el ciclón por las costas de México, sobre las que podría permanecer unas 36 horas, hace temer una mayor devastación MANUEL M. CASCANTE CORRESPONSAL CIUDAD DE MÉXICO. Wilma golpeó esta madrugada (hora española) la costa de la península mexicana de Yucatán, tras haber atravesado la isla de Cozumel. Al tocar tierra, los vientos sostenidos de hasta 240 kilómetros por hora se sentían en un radio de cien kilómetros, desde Playa del Carmen a Cancún, en Quintana Roo. La situación en el norte de este Estado era extrema, con ráfagas de hasta 285 kilómetros por hora. Según el Centro Nacional de Huracanes de Miami, en algunos puntos la lluvia puede descargar hasta mil litros de agua por metro cuadrado. El movimiento errático del huracán ocasionó que su espectro de acción incluya ya a 73 de los 106 municipios del vecino Estado de Yucatán, cuando en b La lentitud principio sólo estaba previsto que afectara sólo a dieciocho localidades de ese departamento. El imprevisto rumbo tomado por Wilma obligó a evacuaciones aceleradas en otras zonas de playa. Protección Civil alertó a la población de Mérida para que se resguarde en sus domicilios, ante el peligro de que la capital yucateca, situada en el interior de la península, sea también castigada por el ciclón. La ciudad turística de Cancún se encuentra totalmente anegada y sin energía eléctrica. El área hotelera, una lengua de tierra situada entre el Caribe y la laguna Nichupté, fue completamente desalojada el jueves, y los huéspedes, trasladados a centros de refugio. Las aguas del mar han perdido su color azul turquesa, sacudidas por olas de hasta seis metros de altura. El aeropuerto, los puertos y las carreteras permanecen cerrados, mientras que las calles están completamente desiertas. Seis personas resultaron heridas con quemaduras en Playa del Carmen, al incendiarse un tanque de gas que cayó de una vivienda tras el paso del huracán. El centro de medicina familiar de esta localidad ha quedado inhabili- tado, y sólo opera la unidad de urgencias al cincuenta por ciento de su capacidad. El presidente de México, Vicente Fox, pidió encarecidamente a la población que se centrase en proteger sus vidas y se olvidara de los bienes materiales. Los gobernadores de Yucatán, Patricio Patrón, y de Quintana Roo, Félix González Canto, se mostraban cautos, pero optimistas, poco antes del impacto del ciclón. Estamos preparados para afrontar a Wilma en lo que humanamente es posible explicó el primero. La gente va a estar bien: están en refugios, en edificios muy bien resguardados que han pasado todos los filtros y revisiones de Protección Civil tranquilizó el segundo. En total, hay casi dos mil doscientos albergues con capacidad para acoger a El presidente Fox pide a la población que se centre en proteger sus vidas y se olvide de los bienes materiales 250.000 personas, indicó el secretario (ministro) de Gobernación, Carlos Abascal. Se ha recomendado a la población que permanezca en lugares seguros hasta mañana, domingo, ya que el ojo del huracán es enorme (55 kilómetros de diámetro) y puede conducir a un trágico error. En los ojos de los huracanes a menudo brilla el sol y no se siente ni una ligera brisa. Pero después aparece de nuevo la pared opuesta de su vórtice, que vuelve a fustigar con viento y lluvia todo lo que encuentra a su paso. De confirmarse las previsiones, Wilma permanecerá sobre Yucatán durante treinta y seis horas, para proseguir después su ruta hacia el occidente de Cuba- -donde arribará en la madrugada del lunes- -y, horas más tarde, hasta Florida (Estados Unidos. De categoría cuatro en la escala SaffirSimpson, al cierre de esta edición Wilma se desplazaba en dirección noroeste a siete kilómetros por hora. El Servicio Meteorológico Nacional advertía de que puede reducir aún más su velocidad, hasta los tres kilómetros por hora, lo que causaría mayores desastres durante un periodo mayor de tiempo.