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10 SÁBADO 22 10 2005 ABC Nacional El Príncipe defiende la Constitución como garantía de un futuro de éxito para España El Heredero de la Corona hizo una contundente defensa de la Carta Magna de 1978 b Don Felipe rindió un homenaje a los Reyes, con motivo de los 30 años de la proclamación de Don Juan Carlos, en la entrega de los premios Príncipe de Asturias ANTONIO ASTORGA OVIEDO. Su Alteza Real el Príncipe de Asturias hizo ayer una contundente defensa de la Constitución de 1978 como el marco más sólido para acometer con éxito el futuro de España La España de todos y para todos Don Felipe hizo estas afirmaciones en Oviedo durante la ceremonia de entrega de los premios Príncipe de Asturias y sus palabras fueron constantemente interrumpidas con atronadores aplausos por parte del público. Una de las primeras personas en felicitarlo fue la propia vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega. En pleno debate abierto por el proyecto del Estatuto de Cataluña, que ha sido duramente criticado por el principal partido de la oposición, así como por destacados socialistas- -entre ellos, algunos miembros del Gobierno- que lo consideran contrario a la Constitución, Don Felipe hizo una firme defensa de la Carta Magna. Recordó que este marco legal ha pro- piciado la etapa más larga de prosperidad de nuestra historia y afirmó que preservar este inmenso e irrenunciable patrimonio es una responsabilidad de todos. En su condición de Heredero de la Corona, Don Felipe defendió el espíritu de la Transición y el consenso que lo presidió. Además, se mostró firmemente comprometido con el proyecto de convivencia que alentó su padre hace treinta años, cuando al ser proclamado Rey, promovió la devolución de la soberanía nacional al pueblo español y el pacto constitucional. En el discurso de mayor relevancia institucional pronunciado hasta ahora por el Heredero de la Corona, Don Felipe destacó el impulso integrador de la Corona y recordó que la Constitución nos ofrece el marco más sólido, así como los principios y valores para poder acometer con éxito el futuro de España, de forma unida, solidaria y respetuosa con la riqueza de nuestra pluralidad y diversidad territorial Don Felipe en la entrega de premios Príncipe de Asturias Tributo a la Transición Al cumplirse treinta años de la proclamación de Don Juan Carlos, el Príncipe también quiso rendir un tributo de reconocimiento y gratitud al Rey y a tantos otros españoles de muy diversas generaciones que construyeron la España democrática de nuestros días Una etapa EFE Recordó que este marco legal nos ha permitido vivir los años más prósperos de los que se tiene memoria de la que dijo sentirse legítimamente orgulloso ya que nos ha permitido vivir los años más prósperos de los que se tiene memoria y en la que hemos sido capaces de organizar nuestra convivencia en paz y libertad En un momento en el que se considera que la Carta Magna Fragmento del discurso del Príncipe de Asturias en defensa de la Constitución Creo que es particularmente oportuno rendir un tributo de reconocimiento y gratitud a Su Majestad el Rey, al que junto a tantos otros españoles de muy diversas generaciones, debemos la construcción de la España democrática de nuestros días. Los españoles podemos estar legítimamente orgullosos de este periodo de nuestra historia. La confianza que demostramos en nosotros mismos, al ser capaces de organizar nuestra convivencia en paz y libertad, y al mismo tiempo de ser sensibles a los cambios tan importantes que se han producido en el mundo, nos ha permitido vivir los años más prósperos de los que se tiene memoria. Una etapa que ha transformado a España en un país al fin protagonista de la modernidad, abierto y admirado en el mundo, con un bienestar creciente y convergente con los más prósperos de nuestro entorno. Un país, finalmente incorporado a la hoy Unión Europea, y que ha potenciado sus vínculos con todo el mundo, especialmente en el Mediterráneo y sobre todo con Iberoamérica. En la construcción de nuestra democracia merecen un recuerdo emocionado todas aquellas personas que cayeron víctimas de la barbarie y sinrazón terrorista, o que sufren sus persistentes amenazas y extorsiones. Con todas ellas y sus familias nos sentimos profundamente solidarios y les rendimos, una vez más, nuestro homenaje lleno de afecto. El indudable éxito colectivo que los españoles hemos alcanzado no ha sido, sin embargo, fruto de la improvisación o del azar. Es el resultado de una admirable obra, de una decidida y sostenida voluntad de convivencia. Estos años tan trascendentales han transcurrido bajo la inspiración, la guía y el amparo de la Constitución de 1978, que, como nunca antes, tantos españoles se otorgaron ejerciendo decididamente su derecho y poder soberano. Una extraordinaria obra política y jurídica edificada con ejemplar responsabilidad, profundo sentido de Estado y una amplísima generosidad. Esa voluntad tan firme de construir una España mejor, la España de todos y para todos, hizo posible una histórica reconciliación, desterrando las disputas endémicas de nuestra pasada historia constitucio- nal y estableciendo la arquitectura política de la España de hoy. Se construyó así, con el imprescindible entendimiento y concurso de voluntades de las fuerzas políticas, el pacto constitucional que está en la base de nuestra convivencia democrática, de nuestra estabilidad política e institucional y del progreso económico y social que disfrutamos. Nada de esto hubiera sido posible sin la vigencia y el respeto a la Constitución y a los valores constitucionales. Preservar y acrecentar ese inmenso e irrenunciable patrimonio constituye una responsabilidad histórica de las generaciones actuales y venideras, en definitiva, una responsabilidad de todos. Es, además, un patrimonio imprescindible para atender las necesidades y carencias que aún perviven en nuestra sociedad, para aprovechar las nuevas oportunidades que nos abre este principio de siglo y así poder superar, unidos, los retos que nos plantea el mundo de hoy: desde los que nos impone la globalización y la seguridad colectiva, hasta los derivados de los flujos migratorios y de la necesaria protección de nuestro entorno natural. La Corona, desde la proclamación de Su Majestad el Rey, promovió la devolución de la soberanía nacional al pueblo español y el pacto constitucional. Como Heredero de la Corona estoy firmemente comprometido con ese proyecto de convivencia al servicio de España. Así, contando con el impulso integrador de la Corona, la Constitución nos ofrece el marco más sólido, así como los principios y valores para poder acometer con éxito el futuro de España, de forma unida, solidaria y respetuosa con la riqueza de nuestra pluralidad y diversidad territorial