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102 Deportes TENIS MASTERS SERIES DE MADRID VIERNES 21 10 2005 ABC EMILIO SÁNCHEZ VICARIO Seleccionador del equipo español de Copa Davis Ningún jugador se ha opuesto a que yo sea el capitán Número uno español en su época de jugador, Emilio Sánchez Vicario regresa al equipo nacional, esta vez de capitán, aunque él prefiere denominarse seleccionador. Un cargo que piensa ejercer desde el diálogo continuado con jugadores y entrenadores TEXTO DOMINGO PÉREZ FOTO ÁNGEL DE ANTONIO El tenis me ha dado mucho y me sigue dando; mi obligación es devolverle algo y espero que sea en este cargo Yo di el sí al puesto de seleccionador sabiendo ya que nos tocaba Bielorrusia en la primera eliminatoria que en este deporte lo que más satisfacciones da es jugar. Yo no voy a volver a jugar, pero voy a estar ahí abajo, al lado de los jugadores. Voy a volver a sentir esa sensación tan especial. Voy a poder, aunque sea mínimamente, influir en el resultado con mis consejos. Cuando eres entrenador no puedes comunicarte con tu jugador. El seleccionador sí. Está ahí, en un lugar de privilegio. Esto no es jugar, pero compartir los partidos con ellos, las alegrías y los sinsabores, es lo que me hace más ilusión. Así que voy a recibir mucho del tenis otra vez, pero al tiempo intentaré devolvérselo realizando un buen trabajo. -Ha utilizado más la palabra seleccionador que capitán... -En el pasado, en Copa Davis no había entrenador. Eran cuatro jugadores en una eliminatoria y uno de ellos ejercía el cargo de capitán, con una función similar a la de ahora en el fútbol, por ejemplo. Con el tiempo ese puesto lo tomó un entrenador. Por tanto, aunque la denominación de capitán perdure, yo lo que me siento es seleccionador. Te contratan para tomar decisiones y eso implica dejar fuera a gente. Intentaré ser justo en mis decisiones y explicarlas bien a todos para que, aunque no las compartan, las entiendan. No espero que los que no jueguen den saltos de alegría, pero tampoco me gustaría que se enfadaran. ¿Cuál es su filosofía? -Yo no tengo que entrenarles. Mi trabajo es elegir a los mejores y que siempre juegue el que mejor se encuentre en cada momento. Elegir la táctica para cada eliminatoria y cada partido. Ahora mi primer objetivo es conocer bien a los jugadores. Voy a realizar un seguimiento de todos e intentaré estar en permanente contacto con ellos. El diálogo con jugadores y técnicos será una constante. La ventaja de ser el capitán del equipo español es que tienes tan buenos tenistas que si te equivocas al elegir, el que pones es casi seguro tan bueno como el que quitas. ¿Va a contar con sus técnicos? -Claro que sí. Los entrenadores de los jugadores van a tener un papel protagonista. Yo no tengo que entrenarles, sino elegirles. En mi tiempo me pegué con todo el mundo para que mi entrenador (Pato Álvarez) estuviera en el equipo y sigo pensando lo mismo. ¿El reto le preocupa? -De mi época de jugador aprendí una cosa: si no tienes miedo a perder no puedes ganar. Claro que me asusta un poco la responsabilidad y, sobre todo, ver si soy capaz de sacar el reto adelante. Estoy seguro de que sí, pero eso no significa que no me lo pregunte. MADRID. El nuevo capitán del equipo español de Copa Davis ha sido, después de Rafael Nadal, el hombre más perseguido del Masters Series de Madrid. Emilio Sánchez Vicario ha empezado a ejercer. Se ha reunido con los jugadores y con los entrenadores y ya acumula notas sobre los futuros rivales y otras cuestiones técnicas. -Cuando le dijeron que sería el capitán de la Davis, ¿qué sintió? -Fue muy curioso porque a mí no me habían informado de nada. Cuando me entero estaba en China y fue porque me llamó un amigo para decirme que el presidente había dicho que yo era su primer candidato. Me quedé un poco sorprendido porque nadie de la Federación había hablado conmigo. Regresé del viaje y me encontré con una situación muy rara y en medio de toda la polémica. Por un lado quería decir que sí, pero por el otro lado veía muchos inconvenientes. Al final pudo más la ilusión por ocupar el cargo y porque era una oportunidad única que cualquier otra consideración. ¿Esas cosas eran la opinión de los jugadores o el mal sorteo? -Ningún jugador se ha opuesto a que yo sea el capitán. Lo que se ha producido es un malestar de los jugadores con el presidente por no haber contado con ellos en la elección. Pero entre nosotros ya hemos hablado. Fue un diálogo de tenistas y todos han dejado claro que lo que quieren es estar en el equipo. En cuanto al sorteo, puedo asegurar que cuando yo acepté el cargo ya sabía que nos tocaba Bielorrusia en la primera eliminatoria y eso hay que valorarlo, porque es fuera de casa y es un hueso muy duro de roer. ¿El puesto era un viejo sueño? -Como yo, desde hace más de quince años, no mantenía ninguna relación con la Federación, lo veía tan lejos y tan imposible que no me podía ni imaginar que pudiera ser el seleccionador. Lo que inclinó la balanza al final fue la confianza que me demostró el presidente. Me pareció muy hermoso que alguien confiara en mí de esa forma tan contra viento y marea. Eso fue lo que me acabó de convencer. ¿La familia, su mujer, sus padres, sus hermanos, cómo lo ha acogido? -Me conocen y saben que lo que he decidido es porque me atrae, porque es un reto que me interesa. Y me apoyan al máximo. ¿Es un paso más en una larga historia en la que la familia Sánchez Vicario lo ha dado todo por el tenis español? -Creo que primero ha sido el tenis el que más nos ha dado todo, y a mí en particular. Ahora espero devolverle algo. Bueno realmente yo llevo desde que me retiré devolviendo al tenis lo que me ha dado y ahora, en esta nueva situación, lo que hace el tenis, desde el puesto de seleccionador, es volver a darme, pero al tiempo espero devolverle lo que me está ofreciendo. ¿No resulta un poco galimatías? -Es fácil de entender. Ahora espero aprender mucho en mi nueva actividad. El trato con los jugadores seguro que va a enriquecerme. Además me va a permitir volver a la pista. Llevo muchos años en el tenis y puedo asegurar Tenemos equipo para volver a ganar ¿Se ve con la Ensaladera -Tenemos equipo para volver a ganar, pero muchas veces no depende de lo que tienes, sino de dónde te toca jugar. Si fuera de casa se gana, por estadística, uno de cada diez partidos, este equipo puede ganar tres o cuatro. Y en casa, diez de diez. Con esos números está claro que antes o después seremos otra vez campeones. Además, los jugadores me han dicho que están dispuestos a unir sus fuerzas por el bien del grupo.