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30 Internacional DUELO ENTRE CONSERVADORES EN EL REINO UNIDO VIERNES 21 10 2005 ABC Cameron y Davis se disputarán el liderazgo tory entre los militantes El grupo parlamentario apostó claramente por el recambio generacional y la renovación b Según una encuesta aparecida Batalla de semblantes o ideas en Daily Telegraph Cameron tiene el apoyo del 59 por ciento de la militancia, mientras que sólo el 15 por ciento se inclina por Davis EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. La meteórica carrera de David Cameron en la lucha por el liderazgo del Partido Consevador británico tuvo ayer su plasmación en el nutrido número de votos conseguidos en el seno del grupo parlamentario. Cameron logró el apoyo de 90 diputados, frente a los 57 votos conseguidos por David Davis, que durante los últimos meses era el favorito, y los 51 sumados por Liam Fox. De acuerdo con las normas del partido, serán Cameron y Davis los que se disputarán el voto de los 300.000 militantes tories en un proceso de seis semanas que concluirá el 6 de diciembre. Según una encuesta publicada ayer por The Daily Telegraph, Cameron tiene el apoyo del 59 por ciento de la militancia, mientras que sólo el 15 por ciento se inclina por Davis, en un reparto en el que también se incluía un 18 por ciento a favor de Fox. Eliminado este último, Davis podrá atraer el ala derecha que aglutinaba Fox, pero Cameron parte claramente como favorito. El equipo de Cameron hubiera preferido a Fox como contrincante. Aunque de edades próximas- -Cameron tiene 39 años, y Fox 44- y por tanto capaces ambos de presentarse como protagonistas de un recambio generacional, el perfil más derechista de Fox hubiera David Cameron Ser la voz del cambio, del optimismo, de la esperanza Así se definió ayer David Cameron, y en realidad poco más ha dicho en las escasas semanas que lleva luchando por el liderazgo tory Pero las ganas de los conservadores británicos de dar con su propio Blair que les lleve al poder, han hecho que de pronto medio grupo parlamentario se ponga en manos de un joven dirigente que parece conectar con el electorado. Cuando pocos creían que hubiera llegado su turno, su buena intervención en el congreso de octubre le ha catapultado al primer puesto entre las preferencias de la militancia. David Cameron sale del Parlamento tras la votación en los Comunes dejado todo el discurso de centro a Cameron. Ahora éste deberá competir con un Davis que, si bien sale herido de las dos votaciones realizadas en el grupo parlamentario, jugará la carta de un perfil más neutro y capaz de aunar los distintos sectores del partido. Con sus 56 años, también remarcará su mayor experiencia política. AP David Davis Si la elección hubiera tenido lugar justo después de las generales de mayo, cuando el hasta ahora líder, Michael Howard, anunció su dimisión, David Davis probablemente habría resultado elegido. Pero las primarias han potenciado una mercadotecnia que ha encontrado en la imagen jovial y dinámica de Cameron un adecuado icono de la necesaria renovación de los tories Davis espera que esta efervescencia baje y que los militantes voten en función de las ideas y no de los semblantes. Ahora comienza la verdadera batalla, la de las ideas proclamó ayer a la salida de la reunión del grupo parlamentario. Y una de esas contiendas es Europa, en la que Cameron no puede adoptar el tono antieuropeo que entusiasma a muchos militantes. Ascenso y declive En la votación de ayer, Cameron cosechó buena parte de los votos que había logrado el martes el gran derrotado en este proceso de primarias, el histórico dirigente Kenneth Clarke. El continuo ascenso de Cameron contrasta con el permanente declive de Davis desde el congreso del Partido Conservador celebrado a comienzos de octubre. Si Davis logró el martes 62 votos, menos de los que decía tener asegurados, ayer perdió por el camino otros cinco apoyos, y a punto estuvo de quedar descartado para la siguiente fase de estas primarias por la creciente consistencia que había alcanzado la candidatura de Liam Fox. Davis descartó retirarse de la contienda para que los sufragios de la militancia fueran una suerte de corona- ción del nuevo líder e hicieran emerger un Partido Conservador totalmente unido alrededor de la persona que más unanimidad ha concitado en el grupo parlamentario. Si Cameron hubiera superado claramente los cien votos, tal vez se hubiera producido esa renuncia, pero la diferencia, con ser notable, deja terreno para la esperanza de Davis y sus seguidores. Ahora ambos finalistas se dedicarán a recorrer el país en su campaña entre los militantes. Cameron insistirá en su imagen de joven líder que puede renovar el partido, tras ocho años en la oposición, y devolver a los tories la esperanza de una victoria electoral. Diversos analistas consideraban ayer que se trata del candidato que más daño puede hacer a los laboristas, porque por su edad no pueden adjudicarle todo lo malo que han venido atribuyendo al thatcherismo. Además, por más que Tony Blair pase el testigo de la candidatura al ministro de Hacienda, Gordon Brown, esa renovación de caras quizá no sea suficiente cuando al llegar a las siguientes elecciones se cumplan doce años de laborismo en el poder, ante el empuje de un joven Cameron. LOS TORIES Y SUS VICIOS JOSÉ MANUEL COSTA os conservadores británicos tiene un problema con las drogas: su adicción a las peleas internas. Esta frase de un tory tan conspicuo como el anterior director del Daily Telegraph, Charles Moore, viene a cuento de la elección de nuevo líder que se ha desarrollado esta semana en el grupo conservador en los Comunes y culminará en diciembre, cuando las bases decidan entre uno de los dos candidatos que les propongan sus parlamentarios. El nuevo líder será el cuarto en la era de gobierno neolaborista. Parecía que, por una vez, todo el mundo se había puesto de acuerdo en apostar por un futuro posthatcheriano en la forma y figura de David Cameron (39 años) uno de los más destacados L miembros de la nueva guardia conservadora, conocida también como Notting Hill Set. Casi ninguno vive en ese barrio londinense, antaño jamaicano y alternativo y hoy aburguesado y turístico, pero el nombre viene a darles un aroma moderno y desenfadado a estos nuevos tories que, muy a la antigua, proceden preferentemente de Eton y Oxford. Cameron es un nuevo tipo de conservador. Tanto él como su segundo, George Osborne, o los jóvenes redactores de Direct Democracy: An Agenda for a New Model Party (los diputados Michael Gove, Nick Herbert o Daniel Hannan) consideran que el actual rostro del partido es desagradable y que su única salida posible es mostrarse real- mente liberal, no sólo en lo económico, sino también en lo social, en lo que respecta a drogas, homosexuales, derechos de mujeres y minorías étnicas. Dentro del terreno de los modernizadores el también emergente y gay declarado Alan Duncan representa el ala casi libertaria, pero Cameron es un moderado que trata de no asustar demasiado a los muy conservadores 300.000 militantes de su partido, cuya edad media se sitúa en torno a los 62 años. Así, ha hablado del papel constructivo de la familia tradicional, es un halcón en cuestiones de terrorismo islámico y económicamente permanece en la antigua idea conservadora de que servicios como autopistas y hospitales, deben ser pagados también por quienes los utilizan, no sólo por el Estado. De hecho, él mismo ha definido su postura como Conservadurismo Moderno y Compasivo En suma, un mirlo blanco con futuro, y así lo han entendido unos militan- tes añosos quizá, pero no completamente suicidas, que contemplan asustados la posibilidad de desaparecer como una fuerza significativa en la escena política británica. Tras su paso por el último congreso, un 70 por ciento de los conservadores de base opinaban que Cameron debía ser el próximo líder del partido. Más claro, agua. Pero los políticos conservadores han renunciado a lo razonable durante los ocho años de gobierno neolaborista. De manera que aprovechando una pregunta circunstancial sobre si Cameron había usado drogas prohibidas en la universidad, la derecha del partido se lanzó sobre el tema tratando de hacer ver que Cameron y Osborne no sólo son jóvenes, sino también unos pasotas y, en último extremo, unos criminales. Todo el fin de semana estuvimos con una historia que parece haber rebotado contra quienes la alentaron de la forma más deplorable. Han ladrado, pero Cameron sigue cabalgando.