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12 Nacional EL DESAFÍO DEL ESTATUTO CATALÁN VIERNES 21 10 2005 ABC LA TRAMPA e temo que el PP termine por caer en una de esas trampas que le seducen tanto como el brillo del agua de un pozo a un suicida. Me temo que el partido de Rajoy termine por colaborar en la redacción del Estatuto catalán. Por realismo. En realidad por miedo a la soledad, ¡con diez millones de votos! Tengo la impresión de que en la dirección del PP aún no se han enterado de que su apelación a la coherencia nacional y a la seguridad les está dando grandes frutos y está poniendo a Zapatero en dificultades muy serias, y que bastará con seguir manteniendo esta actitud para CÉSAR ALONSO que terminen desDE LOS RÍOS angrándose los que pretenden desangrar a España. Hace tan sólo unos meses gentes del PP o cercanas a él se dedicaron a desmovilizar a la opinión pública cuando algunos hablábamos de un proyecto de Estatuto anticonstitucional. No les cabía en la cabeza que se quisiera hacer pasar un texto de esta naturaleza como una reforma estatutaria. ¡Cuánta simpleza! Como si los socialistas y los nacionalistas fueran tan necios como para dejar una cuestión de esa importancia en manos del PP. Era evidente que Zapatero et alii iban a actuar de la forma bárbara como lo han hecho. Bastará la mayoría absoluta y a correr. Que chille el PP. Rubalcaba reconoce de forma desvergonzada que el texto es anticonstitucional. Es una exhibición del fraude, una provocación, una afrenta a la democracia. Pero ¿acaso la legalidad no es la izquierda? Ahora los realistas del PP están ya en la siguiente jugada. Piensan que el PP ha cumplido al oponerse a la tramitación del Estatuto y que ahora debe participar en los debates sobre el proyecto, esto es, en el fraude que acaban de denunciar. Piensan que debe mancharse las manos, ellos que no son sartrianos ni saben de eso. Piensan que no pueden quedarse al margen. Qué horror. ¿Y el PSOE? ¿Les pide acaso el PSOE que entren en la racionalidad del cambio de Estatuto? Ni siquiera eso. Esperan que, como en el caso del Estatuto Valenciano, caigan ellos mismos en su propia trampa. Lo único que quieren los socialistas es que los populares se involucren en el crimen, que en alguna ocasión voten junto al PSOE aunque en general voten en contra. Pero que voten. Que den apariencias democráticas al monstruo. Que no se queden fuera de esta empresa enloquecida cuyo fin es destruir- -democráticamente- -a España. JOAQUÍN LEGUINA Diputado socialista y presidente de la Comisión de Defensa del Congreso M Quien no esté preocupado por el Estatuto catalán es un insensato Este miembro de la vieja guardia socialista, que se ha sumado a las voces críticas contra la reforma estatutaria, advierte a su partido que, sin duda hubiera sido mejor pactar con el PP, y señala que el texto no puede ser constitucional a martillazos TEXTO: J. L. LORENTE FOTO: DANIEL G. LÓPEZ ¿Hay preocupación entre los diputados más antiguos del PSOE por el nuevo Estatuto catalán? -Supongo que hay preocupación entre los más antiguos, los más modernos y los mediopensionistas. Quien no esté preocupado, o tiene una bola de cristal o es un insensato. ¿Qué es lo que le preocupa a usted de esa reforma? -En una primera lectura que hice del texto, lo que más me llamó la atención fue el tono a la defensiva, de miedo al otro... ¿Cree que hubiera sido mejor pactar con el PP? -No tengo la menor duda. Un documento pactado con el Partido Popular asegura la estabilidad y no provocaría la tensión que en estos momentos se ha creado. Y no me refiero a la tensión de los políticos, sino a la tensión que expresa la gente que te para por la calle. ¿Qué le dicen por la calle? -Las personas normales que viven de su trabajo no tienen por qué dedicarse a leer documentos políticos. Lo que les interesa es el resultado. Y ése es el que preocupa. -Usted, como presidente de la Comisión de Defensa del Congreso, ¿comprende la alarma de la cúpula militar con el nuevo Estatuto? -No creo, sinceramente, que tengan ninguna alarma. Los militares están confiados, como casi todo el mundo, en que esto se corrija en el Parlamento. ¿Comparte la confianza de algunos miembros de su partido, como Bono e Ibarra, en que el texto sea corregido en las Cortes? -De momento, han expresado esa confianza. La demostración es otra cosa. Yo también confío en que el texto se corrija en el Congreso, porque, si no, no sé qué va a pasar. Por otro lado, los grupos nacionalistas y el PSC tienen que entender que con Zapatero no van a sacar adelante cualquier proyecto de cambio del Estatuto actual. -El presidente del Gobierno maneja ocho fórmulas sobre el término nación -No tengo opinión sobre ellas, porque no las conozco. Acabo de leer un artículo de un intelectual al que aprecio mucho- -y que sabe de esto bastante- -que se titula ¿Por qué? El término nación no agota el temario de la reforma estatutaria. En 1979 se llegó a un acuerdo que se atiene a El ex presidente de la Comunidad de Madrid, tras la entrevista la Constitución, que habla de nacionalidades y regiones. Lo más chocante de todo este proceso- -y leo el primer artículo del Estatuto de 1932- -es el siguiente Cataluña se constituye en región autónoma dentro del Estado español Subrayó lo de región. Han pasado 73 años. ¿Y qué ha ocurrido desde entonces? Pues muchas cosas: una guerra civil, cuarenta años de dictadura y treinta de democracia, que recompuso la cosa con un acuerdo general entre tirios y troyanos, es decir, gente del franquismo y gente de la vieja izquierda, que llegaron a un pacto que fraguó en el Estatuto catalán de 1979. Primera conclusión de todo ese proceso: la represión contra los sentimientos nacionalistas no da buen resultado. Segunda conclusión, que tiene que ver con la psiquiatría: me explico, durante muchos años, coincidiendo con el despegue de la economía española de los sesenta, la inmigración de los castellano- parlantes a Cataluña fue enorme. Si hicieramos un análisis demográfico, un porcentaje elevado de los actuales residentes en Cataluña tiene ese origen. ¿Cómo es posible que, con esa inmigración, lo que era una región hace 73 años se convierta ahora en nación? Tiene una explicación psicológica y no política ni sociológica. Como dijo Ortega ya en la discusión del Estatuto de 1932, con este asunto de los nacionalismos tenemos que convivir. Vale, tenemos que convivir. Con ellos se vive, pero juntos. La convivencia a nivel familiar tiene problemas y ventajas. Bueno, esto que ocurre ahora no sé si es una ruptura o una carta a los Reyes Magos. ¡Ojalá sea lo segundo!