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ABC JUEVES 20 10 2005 Cultura 61 Mañana viernes, con ABC, la película Drácula y la novela homónima de Bram Stoker por tan solo 8,95 euros más Drácula: amor sublime TEXTO: FEDERICO MARÍN BELLÓN MADRID. El eterno debate entre cine y literatura lo resuelve Coppola de un plumazo al permitirnos leer el clásico a través de sus ojos, los de un artista más elevado que el propio Bram Stoker. ¿Y qué ve Francis Ford en esta historia de terror? El maestro la reescribe como una ópera, como un recorrido por todas las escalas del amor, sin saltarse sus teclas más oscuras: del amor más puro salta al deseo animal, de las orgías lésbicas de las diablesas que retienen a Keanu Reeves pasa a la bestia enternecida por la belleza. Hasta dos veces entrega su vida Winona Ryder por amor. Sin la guía de Coppola, hay que ser un romántico exacerbado para encontrar tanta pasión entre las dentelladas que describe Stoker. Lo que nos cuenta el maestro en tres minutos, antes incluso de rematar los títulos de crédito, vale por varias películas: la marcha del conde a una guerra perdida, su victoria imposible, la venganza otomana enviando la falsa necrológica del guerrero, el suicidio desesperado de su amada y, como colofón, la brutal apostasía de Vlad, la venganza desatada contra el Dios que ha permitido todo aquello. Después, se esmera como nunca en su escritura, cuida hasta la textura de su sangre, sabedor del material que maneja. Cuando Gary Oldman, majestuoso, dice aquello de He atravesado océanos de tiempo para encontrarte cuando, por amor, reprime el primer mordisco de un deseo enterrado durante siglos, ni el más cínico podría permanecer impasible. Gary Oldman en una escena de la película en la que interpreta a Drácula, y Winona Ryder como Mina Murray ABC El mito del vampiro MANUEL MUÑIZ Todo el mundo conoce a Drácula: es seguramente el gran mito del género de terror. Y, sin embargo, no todo el mundo ha visto alguna película con la aparición estelar del conde transilvano (pese a que hay muchas, y algunas de ellas estupendas) y no hay tanta gente que haya leído la novela en la que Bram Stoker construyó al personaje aglutinando las antiguas leyendas sobre vampiros. Es una lástima, pues- to que se trata uno de los libros más hipnotizadores que puedan encontrarse. La manera en que la historia se va desvelando a partir de las cartas y diarios de los diferentes personajes que van cayendo en las redes de los planes de Drácula (Jonathan Harker, su vampirizada esposa Mina, la desdichada Lucy, el doctor Seward... es un maravilloso ejemplo de cómo crear un clima de suspense en una novela. Y el propio vampiro es una creación literaria de primer orden, un personaje que atrae a todos los demás como un imán. Y también al lector. Es curiosa la pujanza que tiene el mito del vampiro. Casi como si algo en nuestro interior lo sintiese como real. Así que tengan cuidado con las mordeduras... o no. Algunos piensan (de acuerdo, lo admito: pensamos) que en los ataúdes de la capilla abandonada de Carfax no se debía de dormir tan mal...