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ABC JUEVES 20 10 2005 Internacional 31 El cuñado de Al- Assad, presunto instigador del asesinato de Rafic Hariri Estados Unidos y Francia preparan una nueva resolución en la ONU contra Siria JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Un nombre. Una cara. Un parentesco. Un cargo. Un culpable, seguro que no el único, para una investigación todavía en curso pero a punto de cerrarse. Si no hay cambios de última hora, Detlev Mehlis, magistrado alemán responsable de la Comisión de la ONU que investiga el asesinato, el 14 de febrero en Beirut, del ex primer ministro libanés, Rafic al- Hariri, presentará hoy sus conclusiones que, de confirmarse las primeras filtraciones, pueden ser explosivas. Un nombre: Assef Shawkat. Una cara, que nunca ha mostrado en exceso por las calles de Beirut durante los lustros que mandó más que cualquier autoridad libanesa. Un parentesco: cuñado del presidente sirio, Bashar al- Assad, al estar casado con Bushra, una de las hijas de Hafez, el León de Damasco. Un cargo: jefe de la inteligencia militar siria y, a la postre, número dos de un régimen que comienza a hacer agua ante la presión coordinada de la comunidad internacional. Presión que a buen seguro se disparará en cuanto el secretario general de la ONU, Kofi Annan, tenga en sus manos el informe de su hombre de confianza y compruebe que las filtraciones son tan ciertas como lo eran desde el principio las sospechas de gran parte de los libaneses sobre una implicación siria en el asesinato de Hariri. Sospechas que tomaron cuerpo con el interrogatorio y detención de cuatro generales libaneses prosirios, a instancias de Mehlis. Entre ellos, Ghazi Kaanan, suicidado la semana pasada. Mal pintan las cosas para Bashar al- Assad y eso que Washington le ha dicho claramente a Israel que se mantenga al margen, que de Siria ya se ocuparán a su manera los norteamericanos. Bashar al- Assad, en la pasada cumbre de la Liga Árabe en Argel AP Sanciones económicas De hecho, según publicaba ayer The Washington Post, EE. UU. y Francia, conscientes ya del escándalo internacional que supondrá la conclusión de la Comisión Mehlis, ultiman una nueva resolución ante la ONU que condenaría, en términos nunca utilizados hasta ahora por su dureza, al régimen de Assad y le amenazaría con la puesta en marcha de sanciones económicas. Dicha resolución conjunta, que seguiría a la 1559 que instaba a la retirada de las tropas sirias del Líbano (sucedió en abril) y al desarme todavía pendiente de Hizbolá, se referirá asimismo a la entrega de armas sirias a los palestinos de los explosivos campos de refugiados libaneses y a la fluidez con la que los terroristas árabes penetran en Irak a través de la frontera siria. Todo ello le llega además a Bashar al- Assad en un momento delicado desde el punto de vista político interno, con su país más aislado que nunca (incluso entre sus propios vecinos árabes) y con la sempiterna amenaza de intervención directa norteamericana.