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ABC JUEVES 20 10 2005 Internacional 29 JUICIO A SADAM LAS EXPECTATIVAS DE EE. UU. Washington teme que el proceso de Bagdad degenere en un juicio contra la invasión La Casa Blanca, fundamental para financiar y organizar esta causa judicial en el uso de la fuerza ordenado por la Administración Bush, recordando la complicidad táctica que en su día existió entre Washington y Bagdad PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. La Casa Blanca observa con silenciosa atención el proceso iniciado ayer en Bagdad contra Sadam Husein. Junto a la esperanza de que el juicio sirva como un avance definitivo en la elusiva democratización de Irak, el Gobierno de Estados Unidos también reconoce el riesgo de que este esfuerzo judicial con mínimos precedentes sirva para complicar todavía esa escurridiza alternativa entre autoritarismo y radicalismo que la Administración Bush aspira a construir en el corazón del mundo árabe. Un factor de especial inquietud para Washington es la estrategia adoptada por los abogados de Sadam Husein, que aspiran a transformar el proceso en un juicio contra la invasión de Irak. Como inspirados por el legendario caso de O. J. Simpson, el ex jugador de rugby acusado de un doble asesinato, cuya defensa logró con éxito reconvertir el sumario en un juicio contra todo el Departamento de Policía de Los Ángeles, los letrados de Sadam quieren concentrarse en las acciones militares del Pentágono en Irak durante los dos últimos años. Dispuestos incluso a acusar al Gobierno de Estados Unidos de complicidad con Sadam Husein, por el entendimiento táctico que en su momento existió entre Washington y Bagdad. b La defensa se basa glas de Naciones Unidas pero sin auspicio internacional, tiene tres salas además de una corte de apelación. Michael Scharf, especialista en derecho internacional de Ohio que ha ayudado a entrenar a los jueces de este tribunal especial, ha reconocido que una de las mayores preocupaciones es que Sadam Husein intente usar el juicio como una especie de mitin televisivo. A la vista del negativo precedente de Milósevic en La Haya, el tribunal iraquí tiene capacidad para limitar el uso de la palabra al procesado, censurar la cobertura de televisión, además de haber cerrado la puerta a que Sadam se defienda a sí mismo. Según Scharf, lo que ha ocurrido en La Haya no puede repetirse en Bagdad por todo lo que está en juego en Irak George W. Bush REUTERS Un juicio justo y sujeto a derecho Al mismo tiempo, para la Administración Bush resulta crítico que el juicio contra Sadam Husein sea percibido como legítimo, justo y sustentado en evidencias sólidas, además de servir para documentar todas las atrocidades perpetradas por el derrocado tirano y relegar a un segundo plano la espinosa cuestión de las armas de destrucción masiva. En este sentido, Estados Unidos ha sido fundamental a la hora de organizar todo este proceso. El tribunal especial que juzga al dictador fue establecido en diciembre de 2003 por el Consejo de Gobierno Iraquí, cuyos miembros fueron escogidos por la Autoridad Provisional encabezada por Paul Bremer. Los contribuyentes de EE. UU. han financiado esta corte judicial con un presupuesto inicial de 75 millones de dólares, canalizados a través de una oficina especial de enlace en la Embajada americana en Bagdad, que ha ayudado a entrenar a los jueces e investigadores de este tribunal, asesorando en el manejo de testigos y pruebas forenses. Además de acelerar la clasificación y traducción de 40 toneladas de documentos. El tribunal, inspirado por re-