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ABC JUEVES 20 10 2005 27 Mahmud Abbas, tras ser recibido por el Rey y entrevistarse con Zapatero, acude hoy a su cita con Bush Pinochet vuelve a ser desaforado, a petición del juez Muñoz, que investiga sus presuntos delitos económicos Juicio a Sadam Husein El juicio comenzó el miércoles en un tribunal muy custodiado en el viejo cuartel central del partido Baas, en la Zona Verde de Bagdad LOS CINCO JUECES El presidente del tribunal de cinco miembros es Rizar Mohamed Amin, de origen kurdo El equipo fue escogido por el Gobierno interino que nombraron El Presidente del tribunal los norteamericanos interroga a los testigos No hay jurado ESTRADO PARA TESTIGOS La seguridad de los testigos es primordial y se espera que testifiquen en forma anónima CARGOS Crímenes contra la Humanidad por el asesinato de 143 chiíes musulmanes en Dujail en 1982, tras un fallido intento de asesinato de Sadam en esta localidad. FISCALES El juez Raid Juhi lleva la acusación, pero no presentará los cargos en el juicio. Lo hará un equipo de fiscales, cuya identidad permanece secreta por motivos de seguridad. ACUSADOS Sadam Husein, presidente de Irak de 1979 hasta 2003 Barzan Ibrahim Hassan al Tikriti. Hermanastro de Sadam y uno de sus principales asesores. Era jefe de los servicios de inteligencia durante la matanza de Dujail. Tomó parte en 1968 en el golpe que llevó a Sadam al poder y manejó su fortuna personal hasta 1995. Capturado el 17 de abril de 2003. Taha Yasin Ramadan. Ex empleado de banca, fue vicepresidente de Irak desde 1991 y uno de los duros del régimen. Sobrevivió a varios intentos de asesinato. Capturado el 19 de agosto de 2003. Awad Hamed al Bandar. Ex presidente del tribunal revolucionario iraquí que sentenció a muerte a 143 habitantes de Dujail, incluidos familiares de los implicados en el intento de asesinato de Sadam. Abdulah Kazim Ruwayid. Jefe del partido Baas en Dujail. Se le considera el responsable de las detenciones de Dujail. Ali Dayim Ali y Mohamed Azawi Ali. Altos cargos del partido Baas en Dujail. Barzan Ibrahim Hassan al Tikriti Mizhar Abdulah Ruwayid. Alto cargo del partido Baas en Dujail, hijo de Abdulah Kazim Ruwayid. Taha Yasin Ramadan Raid Juhi EQUIPO DE LA DEFENSA. ABOGADOS Khalil Dulaimi. Letrado iraquí, miembro de la Asociación Iraquí de la Abogacía. Abdel Haq al- Ani. Abogado británico de origen iraquí. Contratado por la familia de Sadam para coordinar al equipo. Raghad Sadam Hussein. La hija mayor del ex dictador, que huyó con su hermana menor Rana a Jordania en 2003. BAGDAD Zona Verde Raghad Sadam Hussein ASESORES LEGALES DE LA DEFENSA Mahatir Mohamad. Primer ministro de Malasia. Aysha Muamar Gadafi. Profesora de derecho, hija del líder libio. Ramsey Clark. Ex fiscal general de los Estados Unidos y opositor a la guerra en Irak. Infografía ABC contra el búnker en el que se celebraba el juicio. La logística del proceso, por otro lado, no pudo ser más penosa. Las imágenes del juicio se transmitían con veinte minutos de retraso por si había que censurarlas. El sonido de la sala era una tortura. Chirriaban silbidos lacerantes. Y allí no había manera de saber qué se decía. No por censura, sino por chapuza. Si el resto del juicio se va a desarrollar con esa dinámica, va a ser muy difícil averiguar qué ocurre allí dentro. Secuestrado un corresponsal del diario The Guardian ABC LONDRES. Un corresponsal del diario británico The Guardian, Rory Carroll, que cubría en Bagdad el juicio a Sadam, fue secuestrado ayer. Según indicaron fuentes del periódico, el reportero irlandés, de 33 años, que permanece destacado en Irak desde hace nueve meses, desapareció por la mañana en la calle, al preguntar a ciudadanos iraquíes su opinión acerca del juicio. Carroll se encontraba en compañía de otros tres hombres, uno de los cuales fue agredido por los secuestradores, pero el Rory Carroll único capturado fue el periodista. Según declaró ayer su padre, Joe Carroll, que fue en su día corresponsal del Irish Times, Rory nos decía que si uno observa ciertas reglas básicas de seguridad en Irak, no es tan peligroso como la gente cree desde fuera JUSTICIA PARA TODOS JULIO BANACLOCHE PALAO. Profesor titular de Derecho Procesal UCM ue una persona acusada de más de cien muertes responda de sus posibles delitos ante un tribunal es siempre una buena noticia. Si esa persona es además un gobernante que ha dirigido su país con mano de hierro, dejando tras de sí numerosos episodios de crimen y crueldad, su enjuiciamiento supone además un mensaje del que deberían tomar nota otros tiranos como él, que en la actual coyuntura internacional no pueden estar ya seguros de que, en un futuro, no terminen también en un banquillo rindiendo cuenta de sus desmanes. Al margen de lo anterior, el proceso penal de Sadam Husein está suscitando las polémicas habituales en este tipo de situaciones. En primer lugar, la Q relativa a la excepcionalidad del tribunal que le está juzgando. Descartado su enjuiciamiento por la jurisdicción estadounidense o por el Tribunal Penal Internacional- -no reconocido entre otros países por Estados Unidos- se decidió que el dictador iraquí fuera juzgado por un tribunal de su propia nacionalidad. Lo que sucede es que dicho tribunal no existía con carácter previo a la invasión de Irak, sino que ha sido creado posteriormente precisamente para asumir las causas penales dirigidas contra Sadam Husein y sus colaboradores. Aunque esta solución no es la idónea, otra no parece posible, habida cuenta de la desaparición de la organización judicial iraquí preexistente a la invasión aliada. Así se actuó también en Nuremberg tras la Segunda Guerra Mundial- -con el inconveniente añadido de que el tribunal no lo formaban jueces de la misma nacionalidad que los acusados, sino originarios de las potencias vencedoras- y así se está haciendo en los procesos que se siguen en diversos países que están enjuiciando los crímenes cometidos durante sus pasadas dictaduras. También se ha puesto en duda la imparcialidad de los miembros del tribunal, al haber residido varios meses en el Reino Unido preparándose para este juicio. Aun aceptando que dicha estancia puede no haber sido la mejor opción para dar una imagen de independencia y preparación, hay que entender que ese dato no invalida por sí solo la labor de esos magistrados, de los que no hay datos objetivos que lleven a pensar que tienen un interés especial en la condena del dictador. El tercer aspecto polémico se refie- re a cuestiones relacionadas no con el tribunal, sino con el desarrollo del proceso, como el respeto a la presunción de inocencia o al correcto ejercicio del derecho de defensa. La mejor forma de evitar estas críticas es realizar un juicio donde brillen la publicidad y la transparencia: si el mundo entero conoce las pruebas de cargo, no se podrá hablar de la injusticia de una posible condena. Pero con independencia de todo lo anterior, que a Sadam Husein lo enjuicie un tribunal iraquí es una alegría particular para los ciudadanos españoles. Porque si no hubiera sido así, dada la última doctrina del Tribunal Constitucional al respecto, mucho me temo que en breve plazo habríamos tenido a la Audiencia Nacional pidiendo la vez para proceder a su enjuiciamiento. Y, con todos los respetos para las pretensiones de justicia universal, aquí en España aún hay mucho proceso que resolver.