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ABC JUEVES 20 10 2005 Opinión 7 ni empleados laborales- -sólo en las comunidades autónomas gobernadas al comenzar el año por el partido del Gobierno responden al mismo origen discrecional? ¿Será neutra, por ejemplo, la presencia de 79.000 contratados de esta naturaleza en una sola región, como es el caso de Andalucía? Las incertidumbres que hoy sufre el cuerpo social, sin sentido aparente, son consecuencia de cómo se fraguó la conquista del poder y el precio de mantener hoy la cabecera del banco azul. La operación no fue idea exclusiva de Rodríguez Zapatero, Blanco o Pérez Rubalcaba, ni siquiera comenzó en vísperas de marzo de 2004. Como otras cuestiones importantes, tuvo un precursor: Maragall, hoy apellidado el Traidor por muchos socialistas. Su pulsión perenne hacia el sillón de la Generalitat y unas encuestas favorables ante las elecciones catalanas pusieron alas en la imaginación de unos dirigentes socialistas hartos de perder elecciones y con el norte perdido ante dos problemas: la solidez de la mayoría absoluta popular, avalada por el éxito de una gestión económica brillante, y las secuelas de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en el mundo occidental. La conmoción producida no facilitaba precisamente los cambios de coordenadas políticas, y menos aún con giro hacia la izquierda. LA ESPUMA DE LOS DÍAS EL ÍDOLO SIN SU PEDESTAL S ÁNGEL CÓRDOBA rrorismo. Hasta al Teatro Real y más allá aún, como la presidencia de alguna de las grandes compañías del país, cotizadas o no en los mercados. Hasta allí llegan los resortes del poder que desde el banco azul se ejerce. En los últimos diecisiete meses, por ejemplo, se han otorgado casi un millar de cargos en y desde la administración pública estatal; designaciones sobre cuyo perfil político no cabe albergar demasiadas dudas; ni ahora, ni antes tampoco. ¿Cuántos de los más de 160.000 ciudadanos inscritos como otro personal -es decir, no funcionarios Maragall no ganó, pero se envolvió en la manta de la radicalidad para alcanzar lo que le importaba. Pero lo relevante es que hoy el Gobierno de la nación está condenado a vivir de los dividendos de esa extraña empresa del tripartito. La única aportación histórica de ZP, hasta ahora, es haber recreado un frente olvidado desde la lejana República: la alianza de los socialistas con nacionalistas, regionalistas y otras bisagras menores, engrasadas todas por un sistema electoral protector de minorías. Todo por el poder, incluso pasar por la humillación de firmar la renuncia a cualquier acuerdo con el PP, lo que, en situaciones como la actual, significa conducir sobre el precipicio sin frenos ni cinturón de seguridad. En mi opinión, por ahí van las raíces de la estrambótica situación que estamos viviendo, todos, bajo el peso de unas minorías marginales, pero imprescindibles para mantener al Gobierno. Aquí no hay tercera vía, ni cuarta. Y de hoja de ruta, quién sabe. ¿Ocho alternativas al problema de la nación catalana, autogenerado por la presidencia? Pocas parecen cuando se presiente el final triste del recreo. PALABRAS CRUZADAS ¿Es Zapatero tan rojo y feminista como asegura en Marie Claire MÁS QUE ROJO, ROJERAS ROJO Y NEGRO A Y de los acomplejados, sufren lo que no está escrito. Tenemos un presidente de biografía más bien plana, nada que ver con la de los socialistas que hicieron la Transición- -y no digamos los comunistas- y se siente obligado a hacer bandera permanente de su izquierdismo, su feminismo, su progresismo y su antiamericanismo. Seguro que es de izquierdas, justiciero de mujeres y todo lo que se le pueda pasar por la cabeza, pero ese afán de alardear permanentemente de lo que ya no hace falta alardear resulta trasnochado, dicho sea con todo respeto. Lo de rojo quedó atrás hace muchas décadas, y presumir de rojo suena a antigualla, aunque a Zapatero le gusta ir de moderno y avanzado como el que más. Más PILAR que rojo es rojeras una especie de quieCERNUDA ro y no puedo, porque Zapatero, por no ser, ni siquiera fue antifranquista, por cuestión de edad. Justiciero de mujeres ya es otra cosa, ahí le daremos la razón, aunque la terminología es de cómic de los sesenta, época que el presidente no tuvo la fortuna de vivir. Pero hay que reconocerle que como jefe de Gobierno ha dedicado mucho tiempo a cuestiones relacionadas con la igualdad de la mujer y además ha dejado que el peso pesado del Gobierno sea una mujer. Si se hubiera ocupado tanto de la España autonómica como de las mujeres de España, otro gallo cantaría. Y le cantaría. T EMO que no le ha hecho un favor la revista femenina (que no feminista) Marie Claire a Zapatero recogiendo esas declaraciones en las que se declara rojo utópico y feminista ¿Qué es ser rojo hoy? ¿Qué feminista? ¿Qué utópico? El tema se prestaría a bromas, pero es serio. No: ZP no es rojo en el sentido bolchevique, pero sí está parado en la revolución del 68, aquella de seamos realistas, pidamos lo imposible No es justiciero, sino honesto y algo naif. No feminista, sino, espero, igualitario (y, además, debería dejar de ser paritario, al menos a la hora de escoger ministros as) Y, además, es un teórico y un antiguo, abonado a términos como rojo y carca que mis hijas, rojas, FERNANDO creo, ya ni usan. JÁUREGUI Es difícil conocer a ZP en sus profundidades, quizá porque no son tan abisales; tampoco tan simples, confío, como sus autodefiniciones. Y, por cierto, hay ministros en el equipo ZP que son más de derechas que el capitán Trueno, falsos progres en el Gabinete, impactados por este presidente tan... colorado. No fastidies con los clichés, ZP, que ya decía Pompidou que a veces la izquierda y la derecha se diferencian apenas por el color de las corbatas. ¿De qué color es la corbata presidencial? ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate ADAM Husein en el banquillo. Con independencia de la gravedad de las muchas cuestiones jurídicas que suscita su enjuiciamiento, nos encontramos ante una buena noticia. En primer lugar, porque el hecho mismo de su encausamiento significa el triunfo de la legalidad sobre la barbarie. Cuando la ocupación de Irak, y el séquito de miserias que la acompaña, sacude con frecuencia las convicciones morales de quienes habrían preferido un curso mucho más presentable de los acontecimientos, el inicio del juicio contra el dictador debería reconciliarles con los principios cuya defensa se ha invocado para justificar la intervención miliEDUARDO tar. Sadam no juzgaba a SAN MARTÍN sus oponentes; simplemente los hacía desaparecer. La venganza está fuera de lugar en los dominios del Derecho. En segundo lugar- -y de ello han dejado constancia los magníficos relatos con los que nos regala estos días el enviado especial de este periódico, Alberto Sotillo, a riesgo de su seguridad- porque el mito cuya supervivencia aún inhibe la libre expresión de millones de iraquíes se ve reducido a la condición de simple mortal que puede ser perseguido por sus actos. Nada más aleccionador para un pueblo que creía a pies juntillas en la invulnerabilidad del monstruo que les sometió durante decenios. Lo que ocurra a partir de ahora dependerá de la rectitud de sus juzgadores, pero hoy se puede afirmar que la imagen de la estatua derribada por los marines norteamericanos en los días siguientes al derrocamiento de Sadam ha dejado de representar la simple expresión plástica de una victoria militar. Justamente porque están en juego cuestiones con una carga simbólica de tal magnitud, es por lo que el juicio deberá conducirse de acuerdo con las más exigentes de las garantías. No es tarea sencilla. En Irak apenas sí existe la apariencia de un estado. Y, por lo tanto, puede ser sometido a cuestión el principio del monopolio de la violencia que se atribuye a cualquier sistema democrático. Existen, además, serias dudas sobre la legislación aplicable cuando la nueva Constitución ni siquiera ha entrado en vigor; y sobre la idoneidad de los jueces. Pero si el Tribunal Constitucional español ha sido capaz de rebuscar en los arcones de la jurisprudencia internacional para asumir como propio el principio de una justicia penal universal, quienes se regocijan por esta decisión deberían aceptar que el tribunal constituido en Bagdad pueda ser capaz de colmar con esa misma doctrina las lagunas legales que, sin duda, van a ser invocadas por la defensa del reo y por quienes preferirían que Occidente se estrellase nuevamente en Irak, esta vez en el campo del Derecho. Lo que, para estos últimos, añadiría kilos de miel a las hojuelas con las que se desayunan a cada revés militar sobre el terreno.