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ABC JUEVES 20 10 2005 Opinión 5 MEDITACIONES ENTRETENIDOS ERÁ por no oír a Aznar, pero el hecho de que Zapatero haya ordenado bajarle el volumen al Consejo de Estado en lo relativo al Estatuto de Cataluña es revelador del papel que otorga el Gobierno a los supremos órganos consultivos. El Ejecutivo socialista prefiere que el consejo se entretenga en otros menesteres, cualquier cosa menos hablar de Cataluña. Para que no malgaste su tiempo, le ha puesto deberes- -aunque no de hoy para mañana, ni siquiera para el mes que viene, ni tampoco para primeros de año- Así, le ha pedido que vaya debatiendo sobre cómo mejorar la proporcionalidad de los resultados electorales, cómo garantizar la mayor presencia de mujeres en las listas, cómo reducir los gastos en los comicios o cómo acabar con el transfuguismo político. Se trata de tenerlos ocupados. Por lo menos hasta junio... MARCO AURELIO S LEER Y PENSAR ALEMANIA. HECHOS, NO DESEOS HABLANDO CON EL DIABLO DE RICCARDO ORIZIO Turner Madrid, 2005 252 páginas 16 euros E Peor que diablos Hablando con el diablo es un libro estremecedor. Resulta insoportable el relato de tantas muertes (500.000 en Etiopía, sólo entre 1977 y 1978, según las cifras de Amnistía Internacional) de tanto terror, de tanto odio, de tantas guerras (la de los Balcanes, reciente, duró casi 10 años) de tanta brutalidad y de tanta estupidez (500.000 búnkeres en Albania) como aparece en estas entrevistas con ex dictadores: ex dictadores de África (Idi Amin, Bokassa y Mengistu) de América y del Caribe (Noriega y Baby Doc) y de Europa (la viuda de Hoxha, Jaruzelski y la mujer de Milosevic) Riccardo Orizio, periodista italiano, ha realizado un trabajo estupendo, con un gran sentido histórico y con una incontestable indignación moral, que combina la investigación y la información. Son muchas las diferencias entre estos ex dictadores, pero todos afirman que se sintieron impelidos por el deber, creen que hicieron bien su trabajo y se sienten maltratados pero con la autoestima alta. A veces parecen unos pobres diablos, pero fueron terribles, y se atreven a contarlo con sus propias palabras. FÉLIX ROMEO L gobierno, ya cerrado, de la gran coalición es una victoria, no por KO, de los socialdemócratas sobre los democratacristianos. El SPD ha demostrado firmeza y unidad frente a una CDU dividida. No obstante Merkel podrá ser una canciller eficaz. Edmund Stoiber ha abandonado Baviera para derrapar en Berlín: ha mostrado una energía indomable en lo secundario para titubear en lo principal. Dudó cuando se le ofrecía un gran ministerio, Trabajo- Economía- Seguridad Social, quizá por no atreverse a dar, un mes tras otro, las cifras del paro. El líder socialdemócrata, Franz Mütefering, cogió el puesto al vuelo. Una conjetura: el SPD ha demostrado ser un partido más coherente que la CDU- CSU. Schröder reaccionó tarde, en 2002, pero reaccionó: puso en marcha la Agenda 2010, con las reformas pro- empresas. Redujo el Impuesto de Sociedades (del 26 al 19 el subsidio de paro (de 32 a 18 meses) y las cuentas DARÍO de la Seguridad Social. Lo hizo sin desVALCÁRCEL montar el Estado. Tampoco lo hubiera hecho la mayoría de la CDU: el modelo renano ha sido corregido pero prevalece. La figura con mayor peso de la CDU, el nuevo ministro del Interior, Wolfgang Schäuble, sustituirá a otro buen ministro, Otto Schily. Schäuble no parece sentir afecto por Merkel. Quizá Helmut Kohl pase, a través de Schäuble, algunas facturas al cobro. Con las piernas paralizadas por un atentado, Schäuble es un político de acero, sentado en su carrito. Fue hombre de confianza de Kohl ante los grandes problemas de la reunificación: estratégicos, financieros, sociales... F. J. Jung, ministro de Defensa, es feudatario del presidente de Hesse, Roland Koch, el influyente y afluente land de Frankfurt. El nuevo ministro de Consumo, el democratacristiano Horst Seehofer, firme en su posición contra el ilimitado predominio de las empresas, tampoco es un incondicional de Merkel. De ocho ministerios socialdemócratas, seis son espe- cialmente poderosos: Trabajo- Seguridad Social, Exteriores, Hacienda, Justicia, Sanidad y Medio Ambiente. Manejarán casi el 80 del presupuesto. Tres figuras fuertes: el vicecanciller y ministro de Trabajo, Müntefering; el ministro de Exteriores, Frank Walter Steinmeier; y el ministro de Hacienda, Peer Steinbrück. Hemos visto funcionar a Steinmeier toda una mañana en París, secretario de Estado de la Cancillería: hombre discreto y al tiempo arrollador... En sus años junto a Schröder supo combinar los problemas interiores con los exteriores. Avezado, templado, abierto, optimista, 49 años. Duro negociador. Partidario de Turquía. Clave para la puesta en orden de la Unión Europea. Hay, naturalmente, valoraciones subjetivas. Pero al final las cosas son como son: deseos personales a un lado, al otro la realidad. El votante alemán admira la política grande. Grandes son aquellos que tienen visión, comprehensión, voluntad y capacidad de decidir. Los votantes alemanes, en su gran mayoría, siguen pensando que el estado es indispensable: no para hacer- -es la sociedad la que hace: los länder, las empresas, los sindicatos, las universidades- -sino para vigilar, arbitrar, promover. Incluso decidir. La personalidad, finalmente, también cuenta. Schröder se retira sin haber sido derrotado. Debido quizá al cansancio, la noche del 18 de septiembre maltrató a Merkel, una mujer que venía de la Alemania pobre, ganadora de la elección por tres diputados. El SPD forzó la salida de Schröder. La vida es así. Resumen: un buen resultado para el SPD, pero la canciller es Angela Merkel. Exit Schröder. El SPD consigue ocho ministerios; la CDU- CSU obtiene siete. Es así. Alemania refuerza su tradición de pacto. Hasta en territorio teutón, lo humano es frágil. Pero los hombres han levantado la torre Eiffel, el Empire State, la catedral de Colonia, el Hermitage de San Petersburgo. No es necesariamente malo que los dos grandes partidos gobiernen juntos. El momento es muy difícil. Con su aire apenas seductor, de profesora de instituto, Merkel merece buena suerte.