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60 MARTES 18 10 2005 ABC Toros Absurdamente sin premio Luis Miguel Encabo ha sido el único matador de toros que ha abierto la puerta grande en la recién finalizada Feria del Pilar, con una corrida de Cebada Gago, que se dice pronto. Su faena fue premiada con las dos orejas, aclamadas unánimemente por público y crítica. Pero, incomprensiblemente, el Ayuntamiento de Zaragoza ha decidido premiar a un novillero como triunfador del ciclo. Éstos son los galardonados: trofeo del Ayuntamiento al triunfador de la Feria, Cayetano; mejor toro, Aseadillo de Cebada Gago, lidiado en quinto lugar el pasado sábado por Encabo y premiado con la vuelta al ruedo; corrida mejor presentada, Cebada; premio de la Diputación Provincial a la mejor estocada, El Fandi; mejor puesta en la suerte de picar, Paulita; mejor peón de brega, José Monje; trofeo al valor, Serranito; mejor puyazo, Antonio Saavedra; mejor par de banderillas, Juan José Trujillo. Por otra parte, Dávila Miura y su apoderado, Roberto Espinosa, han decidido de mutuo acuerdo y de forma amistosa romper la relación profesional que les unía desde hace cuatro temporadas. LUIS MIGUEL ENCABO Triunfador de la Feria del Pilar El éxito en Zaragoza ha sido un broche de oro a una gran temporada Después de su rotundo triunfo con los cebadas en Logroño, ha vuelto a reeditarlo en la plaza de la Misericordia y se convierte en el único matador que ha abierto la puerta grande TEXTO: GONZÁLEZ LINARES FOTO: GONZALO CRUZ -El final de su temporada no ha podido ser más positivo. -La verdad es que sí. Este triunfo de Zaragoza ha sido un broche de oro a una gran temporada, intensa y buena. Se trata de un triunfo importante, con un gran toro de Cebada Gago y en una feria de primera por la que han pasado la mayoría de las figuras. Conseguirlo con esa rotundidad me llena de orgullo y satisfacción para seguir adelante. ¿Cómo valora ese cierre de temporada en Zaragoza? -Fue una tarde de mucha responsabilidad, por la plaza y porque es una feria que cronológicamente significa mucho, pues el que triunfa queda muy bien colocado para el año siguiente. Por ello, salí a darlo todo. De capote no tuve la certeza de que mi segundo toro fuese a dar el fruto que después desarrolló ni que me fuese a proporcionar el éxito tan bonito que después viví. Fui generoso con el toro, dándole distancia, y éste me correspondió con una nobleza exquisita por el pitón derecho hasta el punto de que, por momentos, me pude abandonar y torear a placer. Nos encontramos toro y torero en un gran momento y, afortunadamente, supe lucirlo y disfrutar. -Un toro para el que se pidió con fuerza el indulto... -Yo creo que la mayoría del público lo solicitó. Alargué la faena para que se viera aún más la bondad del toro. Pero finalmente el presidente desoyó la petición de la gente y lo maté, cortándole dos orejas incontestables. Al toro se le dio la vuelta al ruedo. Fue un espectáculo bonito que se debería vivir más a menudo, pues, en definitiva, eso es la Fiesta. -Ahora que es tiempo de hacer ba- Encabo desorejó en Zaragoza a un toro de Cebada, ganadería que vende caro el éxito lance, ¿qué le ha aportado este 2005? -Cada año, cuando termino, medito. Y siempre me digo lo mismo: Ésta ha sido la mejor temporada de mi carrera Resulta muy importante, porque eso significa que cada año voy consiguiendo más objetivos, subiendo más peldaños, en esa escalada hacia donde todos queremos llegar, que es estar en lo más alto. Por ello, ojalá que al final de 2006 pueda decir lo mismo. Será señal de que no me he cansado de aprender y que continuaré luchando, porque quiero permanecer mucho tiempo en esto. -Claro que tampoco ha sido fácil, ya que de nuevo ha tenido que pelear con las corridas más duras. -Han sido muchas cosas. Primero tuve que superar la fractura de clavícula en tiempo récord para reaparecer con la de Victorino en San Isidro; después vino otro percance en Alicante que me dejó lesiones de espalda. Pero también he tenido triunfos importantes, como estos últimos de Logroño y Zaragoza. -Estos dos éxitos más rotundos han sido frente a cebadas. -En ambas plazas corté dos orejas. Es una ganadería con un buen fondo de bravura, que vende caro el éxito, pero si eres capaz de apostar y de cruzar esa raya, ofrece posibilidades de triunfo.