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54 Cultura MARTES 18 10 2005 ABC Un congreso analiza en Madrid la recepción de la obra de Ortega desde 1955 Filósofos, historiadores y juristas recuerdan al pensador en el cincuentenario de su muerte b El 18 de octubre de 1955 moría el pensador más importante del siglo XX español, al que se había silenciado en la Universidad y anatemizado en España tras la guerra TULIO DEMICHELI MADRID. José Lasaga Medina dirige el Congreso Internacional Ortega medio siglo después (1905- 2005) La recepción de su obra que se inaugura hoy y que se celebrará hasta el viernes en la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense y en la Fundación José Ortega y Gasset, con motivo de cumplirse el cincuentenario de su muerte. Para Lasaga, autor de libros como Ortega y Gasset: filosofía y vida y Semblanza de Ortega la motivación de este encuentro es la que se deriva de su título, la recepción de la obra de Ortega desde su muerte hasta nuestros días. Medio siglo es un periodo de tiempo significativo y hacía recomendable una recapitulación. Se trata de ver la influencia del maestro en las generaciones que le siguieron Una influencia que se vio sometida a contradictorios azares históricos, pues Ortega quedó emparedado entre el nacional- catolicismo y el marxismo- -señala Lasaga- El nacional- catolicismo, que lo había silenciado y casi anatemizado durante la Dictadura lanzando no pocos libros para desacreditar su magisterio, aún tuvo poder en la Universidad después de 1975. Por su parte, el pensamiento de inspiración marxista lo rechazaba, cuando menos, por burgués y elitista Curiosamente, los argumentos de la derecha y la izquierda coincidieron en más de una ocasión; por ejemplo, si la primera le echaba en cara el nietzscheanismo de su pensamiento en los años 20, su abandono al irracionalismo; la izquierda en los años 70 y 80 sólo salvaba al Ortega kantiano y le criticaba haber abandonado... las luces de la razón. A unos y otros les molestaba su liberalismo y su vitalismo, tan poco conservadores en uno u otro sentido Búsquedas hacia el 68 La generación que estaba en la Universidad a mediados de los 50 no le hizo mucho caso y encaminó sus búsquedas hacia el 68- -precisa Lasaga- En cambio, la siguiente hornada, que ha dado nombres como los de Jacobo Muñoz y Eugenio Trías, ahora sí está publicando cosas muy interesantes que tienen en cuenta, especialmente, el segundo periodo de su obra. Hoy, con el cambio de siglo, la situación es muy distinta. Algunos de los análisis contenidos en La rebelión de las masas han cobrado gran vigencia, por ejemplo, en lo que se refiere a la degradación de las formas y del lenguaje. Por fin, hoy el pensamiento de Ortega se ha normalizado en la Universidad, como se demuestra en este encuentro José Ortega y Gasset ABC ORTEGA EN CUERPO Y ALMA FRANCISCO JOSÉ MARTÍN a edición de unas Obras completas es una operación en extremo delicada, pues es en ella que cobra cuerpo un autor. Lo que ese autor vaya a ser en adelante depende en buena medida del orden y configuración que se dé a sus escritos, es decir, de la forma del corpus. La forma no es mero receptáculo pasivo de contenidos que se le vierten encima, sino la capacidad de alojar positivamente los textos en una estructura que les permita el despliegue de sus más amplias posibilidades. La forma es el alma del corpus, y también es, por tanto, significativa. Editar es acoger, albergar. Pero la hospitalidad es un don recíproco, índice de un humanismo que, sin negar a los textos su constitutiva independencia, resalta el carácter relacional ínsi- L to en ellos. Ahora bien, en esa forma dada al corpus interviene, junto a la reclamación de los textos, el espíritu del tiempo de la época que lleva a cabo la edición. No siempre acontece que el espíritu del tiempo se rija por el respeto de los textos. Es lo que ocurrió con las Obras completas de Ortega que se empezaron a editar en 1946. La censura y las condiciones político- culturales del régimen franquista no lo permitieron: el corpus quedó desgajado y desequilibrado, y la imagen de Ortega que ofrecía, más que a Ortega, reflejaba la historia de una prevención contra él. Contrastaba aquel corpus con las condiciones de la nueva España democrática, por lo que era urgente y necesario acometer una nueva edición de sus Obras completas, es decir, configu- rar un Ortega para nuestro tiempo. Eso es lo que está llevando a cabo el Centro de Estudios Orteguianos de la Fundación José Ortega y Gasset. Ya se han publicado los tres primeros tomos y el cuarto se presentará en el congreso de estos días. El primer volumen abarca los años 1902- 1915 e incluye, como textos mayores, Vieja y nueva política y Meditaciones del Quijote el segundo contiene los escritos de 1916 y los ocho tomos de El Espectador esa personalísima revista cuyas modulaciones permiten aquilatar la amplia variedad y riqueza de la obra orteguiana; el tercero comprende los años 1917- 1925 e incluye obras tan representativas como España invertebrada o La deshumanización del arte el cuarto abraza los años 1926- 1931 con textos como La rebelión de las masas Misión de la Universidad o Rectificación de la República Quedan pendientes, en este magno proyecto, seis tomos más: dos con escritos publicados aún por el propio Ortega y cuatro que recogerán los póstumos y los inéditos. Esta nueva edición restituye al corpus el orden cronológico, sin divisiones o separaciones ajenas, e introduce un criterio de respeto filológico que no siempre se tuvo presente en el pasado. Cada volumen incluye un aparato de apéndices extremadamente útil, donde se dan pertinentes noticias bibliográficas y se señalan las variantes de los textos (a cuyo través, el lector interesado puede remontarse desde el texto fijado a su dinámica diacrónica) Una labor, pues, altamente meritoria, conducida con seriedad y rigor, en la que, por fin, se nos entrega un Ortega a la altura de nuestro tiempo. Un Ortega en cuerpo y alma: cuerpo textual y alma de sentido.