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ABC MARTES 18 10 2005 Internacional 31 Otra visita de Koizumi al santuario con criminales de guerra irrita a China y Corea Es la quinta vez desde 2001 que el primer ministro de Japón desafía a sus vecinos a los embajadores nipones por la nueva peregrinación al templo sintoísta de Yasukuni, donde Koizumi rezó por los caídos PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. Apenas transcurrido un mes de su abrumadora victoria electoral y pocos días después de que el Parlamento de Japón aprobara su controvertida privatización de Correos, el primer ministro nipón, Junichiro Koizumi, volvió ayer a enturbiar las relaciones con los países vecinos visitando por quinta vez el santuario de Yasukuni. Como viene ocurriendo desde 2001, año en que comenzaron estas polémicas peregrinaciones, China, Corea del Sur y Taiwán criticaron con dureza a Koizumi por acudir a dicho templo, donde se honra la memoria de 2,5 millones de soldados que dieron sus vidas por el imperio del Sol Naciente desde 1869 b Pekín y Seúl convocan hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, entre ellos 14 criminales ejecutados por los Aliados al término del conflicto en 1945. Su presencia en el Registro de Almas de este templo sintoísta, la religión originaria del archipiélago, enerva a los países que más sufrieron la ocupación nipona de Asia, por lo que el ministro de Asuntos Exteriores chino, Li Zhaoxing, mandó llamar al embajador de Japón para expresarle su más enérgica protesta. El acto erróneo de Koizumi hiere los sentimientos y la dignidad de las víctimas y daña seriamente las relaciones chino- japonesas aseguró Li Zhaoxing, quien calificó la visita como vergonzosa Por su parte, el Gobierno de Corea del Sur, que también convocó al embajador nipón para reprenderlo públicamente, aseguró que dicha peregrinación suponía el mayor traspié entre Seúl y Tokio, por lo que dejó en el aire el viaje oficial que el presidente Roh Moo- Hyun tenía previsto efectuar a la isla el próximo mes de noviembre. Frente a estas acusaciones, que reprochan al primer ministro nipón no arrepentirse, sino más bien alardear, del pasado imperialista de Japón ni de las atrocidades cometidas durante la guerra, Koizumi se defendió argumentando que los gobiernos extranjeros no deberían interferir en cuestiones de creencias personales Después de que el Alto Tribunal de Osaka declarara a finales del mes pasado que dichas visitas son inconstitucionales porque violan la obligatoria separación entre el Estado y la religión, Koizumi ha preferido en esta ocasión mantener un perfil bajo. Protocolo de perfil bajo A diferencia de sus anteriores peregrinaciones, el primer ministro no ha acudido a Yasukuni vestido con la indumentaria tradicional de Japón ni ha accedido al honden (sala principal del santuario) para entregar una rama de tamagushi por la memoria de los difuntos. En su lugar, se ha limitado a inclinarse ante la entrada del templo y a aplaudir dos veces antes de juntar las palmas de sus manos para rezar una oración por sus almas. Este nuevo desplazamiento de Koizumi al santuario de Yasukuni, un recinto ubicado cerca del Palacio Imperial de Tokio y del Museo Militar de Yushukan, amenaza con provocar otra crisis como la vivida en abril tras la aprobación de unos libros de texto que obviaban las matanzas cometidas por Japón durante la guerra. Junichiro Koizumi REUTERS El alto tribunal de Osaka declaró inconstitucionales las visita oficiales al templo de Yasukuni