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24 MARTES 18 10 2005 ABC Internacional Oraciones fúnebres, ayer en Ramadi, por tres de los al menos setenta muertos durante los bombardeos aéreos estadounidenses REUTERS Mueren al menos 70 iraquíes, entre ellos 34 civiles, en bombardeos estadounidenses sobre Ramadi Vuelve el cotidiano baño de sangre mientras Irak espera los resultados del referéndum b La oposición suní insiste en que ha habido fraude en la votación y advierte de un recrudecimiento de la violencia si finalmente es aprobada la Carta Magna ALBERTO SOTILLO ENVIADO ESPECIAL BAGDAD. Tras el engañoso paréntesis del referéndum constitucional, vuelve el baño de sangre a apoderarse de la actualidad de este país. Al menos 70 personas murieron a consecuencia de ataques aéreos norteamericanos sobre la ciudad de Ramadi y una aldea adyacente. El mando militar estadounidense afirma que todos los muertos eran insurgentes, pero testigos, la Policía y autoridades locales aseguran que al menos 34 eran civiles. El primer ataque aéreo tuvo lugar contra una veintena de iraquíes que se habían congregado en torno a un blindado norteamericano destruido por la insurgencia el mismo día del referéndum, en un atentado en el que murieron cinco soldados estadounidenses. Fuentes norteamericanas dicen que toda aquella gente estaba intentando colocar otra bomba. El testimonio de testigos, refrendado por la Policía y un jefe de tribu local, afirma en cambio que las víctimas- -entre ellos varios chiquillos- -sólo habían ido allí a curiosear y a ver con qué podían arramblar de entre los restos del vehículo. Es ésta una práctica habitual, casi una rutina tras los ataques contra vehículos norteamericanos: adolescentes, niños, curiosos y vecinos vienen a bailar y dar saltos sobre el objetivo destruido. Saquean lo que pueden, y terminan desguazando el blindado. Es una práctica bárbara, pero no militar, que suscita además la atracción de toda la chiquillería del pueblo. Es una costumbre observada por este enviado especial en los tiempos en que aún se podía viajar por las carreteras de Al Anbar. Hasta el momento, además, la insurgencia no tiene por costumbre ir a esconder bombas en cuadrilla. Ataque aéreo en una aldea El segundo bombardeo tuvo lugar en una aldea cercana, después de que un grupo de insurgentes fuese detectado al intentar derribar un helicóptero. En un primer golpe, murieron diez de ellos. Después, la aviación bombardeó un edificio vecino, en el que decían haber visto cómo unos insurgentes intentaban sacar armas. El inmueble quedó completamente destruido, y todos los que allí estaban perdieron la vida. Según testigos, había catorce civiles entre las víctimas. A todas estas muertes hay que añadir la de un marine norteamericano que murió también en la zona por la explosión de una bomba de carretera, también en la jornada del referéndum. A la vista de todos estos incidentes, no es de extrañar que la población de Ramadi no pudiera acercarse a las urnas el día de la consulta constitucional. Una tormenta de arena que dificulta las comunicaciones y la creciente controversia por los resultados del referéndum ralentizan el recuento oficial de votos, aunque de manera informal se insiste en que ganó el sí pero se han moderado considerablemente las cifras. Algunas provincias llegaban al 99 por ciento, a favor o en contra. Si el domingo se daba una victoria aplastante del sí en la provincia clave de Nínive, ayer se matizaba que de 778.000 votos hubo 424.000 sufragios negativos, número elevado pero insuficiente para vetar el proyecto. La Comisión Electoral ha anunciado que se retrasará varios días la publicación de resultados. La reacción de la oposición suní ha sido virulenta, amarga y amenazante. Después de que representantes nacionalistas suníes dijeran que hubo frau- de, ayer el portavoz de la influyente Asociación de Clérigos Musulmanes, Abdul Salm al- Kuvaisi, advirtió: Si se aprueba la Constitución, los ataques aumentarán y todo va a empeorar El que por vez primera la oposición suní se aviniera a participar en una consulta electoral fue saludado como muy positivo. Ahora, a la vista del resultado, puede ser muy peligrosa la reacción de una comunidad inclinada a considerar que, vote lo que vote, siempre va a salir perdiendo. El resentimiento suní Mientras en Irak se siga votando por criterios étnicos y religiosos y no haya fuerzas integradoras de las tres comunidades, los suníes están condenados a perder y a acumular resentimiento. Nadie se hace ilusiones de que la violencia vaya a parar. Bien puede ocurrir que, tras las elecciones del 15 de diciembre, se proclame que Irak es una democracia completa, al tiempo que la Administración norteamericana corrige la doctrina impartida todos estos años, según la cual el establecimiento de regímenes democráticos -se supone que amigos- -es el antídoto más eficaz para acabar con el terrorismo islamista. El propio embajador norteamericano en Irak, el paciente Zalmay Jalizad, ha advertido de que hay que hacer un mayor esfuerzo por unir el país, tender puentes y buscar factores de cohesión frente a las fuerzas disgregadoras que se extienden por Irak. La publicación de los resultados se retrasará varios días para verificar los recuentos de algunas provincias El embajador de EE. UU. en Bagdad reclama mayores esfuerzos para hallar factores de cohesión y unir el país