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12 Nacional CRISIS EN EL GOBIERNO CATALÁN MARTES 18 10 2005 ABC PRIMERAS DAMAS S OY consciente de que ese anacronismo de las primeras damas está tan generalizado que va a ser realmente difícil que alguien se atreva con su revisión. Llegará algún día, pero por pura evolución, la del advenimiento de la generación de los primeros damos, que harán todos como el sr. Thatcher, darse por convenientemente desaparecidos allí donde haya, por ejemplo, un balcón salmantino para saludar a las masas iberoamericanas. Impactantes imágenes. La sra. de Kirchner y la de Toledo, en el mismísimo centro de la fotografía, saludaban efusivamente a la ciudadanía cual jefas de estado. Y fue tan sólo uno de sus numerosos actos oficiaEDURNE les. Porque se han multiURIARTE plicado. Tanto como Hugo Chávez, que ha acaparado la otra mitad de las fotografías. Si las cumbres cumplen funciones puramente simbólicas, me quedo con dos de esta reunión: el fortalecimiento de Chávez y Castro, con la rendida ayuda del gobierno español, y la apoteosis de las primeras damas. La única primera dama que tenía que estar en ese balcón es la reina Doña Sofía, por la sencilla razón de la diferente legitimidad de su posición. El resto sobraba ostensiblemente, en ese balcón y en todos los primeros planos de la Cumbre Iberoamericana y de cualquier reunión política de los países democráticos. No se trata de reuniones sociales, sino de contactos entre estados. Y si es lo primero, no se debería notar, porque luego te pasa lo que al presidente mexicano, que la oposición te critica por estar de turismo y frivolidad en España. No se entiende bien que los gobiernos democráticos estén volcados en múltiples medidas para fomentar la igualdad de las mujeres en la política, que incluso haya gobiernos como el español que hasta se exceden en su entusiasmo, y que luego sean incapaces de reparar en estos grandes detalles simbólicos que neutralizan los discursos del cambio y hasta el efecto de las medidas. Una cosa es que ellas, o ellos, acompañen a sus parejas en todo aquello que sea posible, aunque, a juzgar por el resultado, quizá no sea conveniente llegar tan lejos como Cecilia Sarkozy que decía que la vida política es tan cruel, que mi tarea es acompañarlo y cuidarlo a todas horas y se situó de asesora en el despacho de al lado. Pero otra completamente diferente es su papel en cualquier acto de representación política, que debe ser mínimo, nulo, o, al menos, muy discreto. Aunque tengo puestas todas mis esperanzas en la revolución de los primeros damos, tampoco descarto algún destello súbito de modernidad en los actuales gobiernos. Pero no sé en cuál. Porque, en esto, no hay diferencias. Los anglosajones son incluso peores. A veces dudo de si es el sr. o la sra. Bush la presidente. Y aún me confundo más con Mr. Y Mrs. Blair. En realidad, en esos países nunca se sabe muy bien quién ha ganado las elecciones, si él o ella, por mucho que siempre se pueda recurrir al chiste, o historia verídica, de la mujer de Ceaucescu. El PSOE elude un apoyo expreso al PSC, pero lamenta el disparate de Maragall El PSC traslada a Ferraz el mensaje de una Cataluña desolada por la crisis b Los socialistas evitan respal- dar en público a Montilla para no poner a Maragall a los pies de los caballos, pero en privado dicen que tiene toda la razón MANUEL MARÍN MADRID. El PSOE se aplicó ayer el principio que aconseja a quien rompe una cristalera no pisar después los restos esparcidos por el suelo porque añadir al estropicio cortes o heridas es sufrir un doble perjuicio. Los socialistas han acusado el golpe de recibir en Madrid un proyecto de Estatuto catalán que, en la misma tarde de su llegada al Congreso, ya recibió la advertencia de que sería modificado a fondo en lo que afecta a la denominación de nación catalana, al inasumible blindaje de competencias y, especialmente, a la financiación. Pero cuando José Luis Rodríguez Zapatero asume el esfuerzo- -y el riesgo- -de tratar de reconducir la división interna en su partido aduciendo que no hay marcha atrás del Estatuto y reclamando a los más críticos confianza en él porque dejará el texto limpio como una patena -cuando parece haber asumido, en definitiva, que la cristalera se ha roto, pero el seguro se encargará de su reparación- llega Pasqual Maragall y se dedica a saltar descalzo sobre los añicos de los cristales. Una actitud que ni Zapatero ni la dirección federal del PSOE están dispuestos a imitar. Por eso, en el PSOE adornaron ayer con una aparente neutralidad su respuesta a lo que en el seno del partido denominan, no sin sorna despectiva, otra maragallada más, pero esta vez convertida en disparate Aparente neutralidad porque en público no hubo reproche alguno a Maragall, pero en privado fuentes socialistas dieron toda la razón al primer secretario del PSC, José Montilla. ¿A quién se le ocurre abrir una crisis de gobierno a dos días del debate de política general y además ocultarlo al PSC? se preguntan en el PSOE recordando que Maragall no tiene una mayoría absoluta para hacer, como Aznar, lo que le dé la gana partido que tantas castañas le ha sacado del fuego Así las cosas, la dirección federal del PSOE, que reunió ayer a su comisión permanente, ha decidido no pisar los cristales rotos evitando un apoyo expreso al PSC y una desautorización de Pasqual Maragall... o viceversa. El número dos del PSOE, José Blanco, planeó en una calculada equidistancia sabedor de que el respaldo a una u otra parte sería para su partido como dispararse en su propio pie. Blanco respeta pero nada más Cualquier pronunciamiento del PSOE en favor o en contra de uno u otro sería interpretado en Cataluña como una intromisión en asuntos internos del PSC que en nada contribuiría a serenar los ánimos. Más bien, podría alterarlos más. Y el PSOE, que digiere con dificultad el desgaste que ha supuesto la im- El PSC siente que Maragall ha olvidado lo que es la lealtad y transmite al PSOE que hasta aquí hemos llegado plicación personal de Zapatero con el Estatuto, no quiere que una crisis cocinada en Cataluña termine cociendo, por añadidura, a su secretario general. En este contexto, Blanco se limitó a decir que la dirección socialista respeta tanto el comunicado del PSC como la competencia que corresponde en exclusiva al presidente de la Generalitat de modificar o no su Gobierno. Luego, silencio. Nada opinó sobre si este espisodio ennegrece el futuro del Estatuto; sobre la disparidad de criterios entre Maragall, el PSC y sus socios; o sobre si lo que está en cuestión es el liderazgo de Montilla o del propio presidente de la Generalitat en esta guerra de trincheras. Pero los mensajes que desde el PSC se están transmitiendo a Ferraz y a Moncloa denotan un ambiente desolado en Cataluña, según admiten fuentes de los socialistas catalanes. En época de mudanzas, lo peor es hacer cambios y más si el PSC se entera a través de ERC. Hasta aquí hemos llegado con Maragall... hay algo que se llama lealtad y eso se demuestra en los momentos difíciles, como sí ha demostrado el PSC a Maragall. Y él, responde con esto... se lamentan. Profunda irritación en el PSOE El PSOE eludió exteriorizar su profunda irritación por lo que el comportamiento de Maragall durante todo el fin de semana tiene de desprecio hacia el PSC y Montilla y por lo que supone de egocéntrica gestión de una crisis a espaldas del El número dos del PSOE, José Blanco, puso ayer al mal tiempo buena cara EFE