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10 MARTES 18 10 2005 ABC Nacional La rebelión del PSC deja solo a Maragall horas antes de que el Congreso tramite el Estatuto Todos los partidos dan la espalda al presidente ante su intento de remodelar el gobierno hermano, Ernest, a quien pretende incluir en el gabinete, y Zapatero, de forma implícita, defienden la iniciativa; CiU no descarta la moción de censura IVA ANGUERA DE SOJO BARCELONA. La responsabilidad de nombrar y de poner a miembros del gobierno es de su presidente Ésta fue la única respuesta oficial de Maragall, después de que las cúpulas de los tres partidos que le sustentan- -el suyo, el PSC; ERC e ICV- -dieran la espalda públicamente a su intento de remodelación y le recordaran que en un gobierno de coalición los partidos tienen mucho que decir. Con el único apoyo, aunque no explícito, de Rodríguez Zapatero, que utilizó esa misma tesis para apuntar que el principio de responsabilidad parlamentaria está en manos del presidente Maragall afronta hoy la primera jornada del Debate de política general catalán. La abierta hostilidad de su partido- -el PSC, y también el PSOE, aunque no públicamente- de sus socios de gobierno y de CiU, que ha pasado de exigir la cuestión de confianza a no descartar la moción de censura, calentó todavía más la polémica del Estatuto la víspera de su calificación por la Mesa del Congreso de los Diputados, que abre hoy formalmente la tramitación del texto. La primera andanada a Maragall llegó de su partido. Mientras el presidente catalán acompañaba a Zapatero en el vuelo Madrid- Barcelona que debía llevarles a la cumbre hispano- francesa, la Ejecutiva del PSC, presidida por su primer secretario y ministro de Industria, José Montilla, aprobaba una dura resolución contra las intenciones de su presidente. El texto advierte de que todo cambio en la composición del Consejo Ejecutivo tiene que pasar necesariamente por un proceso previo de consulta y acuerdo entre los socios de gobierno El PSC consideró, además, inoportuno el debate abierto por Maragall, por cuanto proporciona argumentos a la oposición ante el debate de hoy, y defendió, en contra de la tesis de su presidente, que tanto el debate sobre el Estatuto como la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado y los de la Generalitat se verá favorecida por b Sólo su Los cuestionados El Gobierno catalán celebra esta mañana una reunión ordinaria en la que el presidente, Pasqual Maragall, se encontrará por primera vez cara a cara con los consejeros desautorizados por su propuesta de remodelación de gobierno. La última lista barajada por fuentes presidenciales está formada por cinco nombres- -una crisis limitada con la que Maragall esperaba salvar la cara pero que tampoco ha sido aceptada por los partidos que le dan apoyo- -incluye los nombres de tres socialistas: Caterina Mieras (Cultura) Josep Maria Rañé (Trabajo e Industria) y Antoni Siurana (Agricultura) La propuesta apuntaba además al independiente Carles Solà (Universidades) propuesto por Esquerra, pero salva a Joan Carretero (Gobernación) y Anna Simó (Bienestar) consejeros de confianza de Joan Puigcercós. Por último, señala a Salvador Milà (Medio Ambiente) que ICV no está dispuesta a ceder. la continuidad de un gobierno que cuenta con la aprobación del PSC, que da apoyo a todos sus miembros La voz de Ernest Maragall, su hermano y a quien Pasqual busca incluir en el nuevo gobierno, fue la única que se alzó en defensa del presidente catalán, frente a una dura intervención del primer secretario del partido. Montilla tachó de desleal la actitud de Maragall, tras confirmar que conoció el intento de remodelar el Gobierno- -destituyendo hasta a ocho consejeros y reduciendo el ejecutivo de 16 a 12 departamentos- -por el secretario general de Montilla y Maragall, junto a Zapatero, Moratinos y los presidentes navarro y vasco, Sanz e Ibarretxe, ayer durante la cumbre hispano- francesa celebrada en Barcelona ERC, Joan Puigcercós. Más allá de la postura oficial, fuentes socialistas expresaron su profundo malestar por la crisis abierta, de la que responsabilizan especialmente al equipo de comunicación de Maragall en la Generalitat. Si hace dos días era Maragall quien señalaba como prescindibles a algunos de los socialistas de su gobierno, ahora es el partido el que ha puesto en su punto de mira a dos de sus más estrechos colaboradores, Jordi Mercader y Jaume Badia. El portavoz del partido, Miquel Iceta, señaló que el propio Ernest Maragall, secretario del Gobierno catalán, explicó ante la Ejecutiva socialista que algunas de las informaciones aparecidas durante este fin de semana no eran ciertas. Las fuentes de Presidencia no estaban tan bien informadas señaló con ironía Iceta. Durante la tarde de ayer no se produjo la reunión entre Maragall y Montilla que los socialistas catalanes consideran primer paso imprescindible para desactivar la crisis. El ministro de Industria abandonó Barcelona tras Los hermanísimos y el Gobierno catalán Cuando el pasado sábado se hizo público que el hermano del presidente de la Generalitat, Ernest Maragall, era uno de los protagonistas del intento de remodelación de gobierno emprendida por el president volvió al primer plano el componente familiar de este Ejecutivo. Ernest Maragall no es el único hermanísimo en un gobierno en el que todavía ocupa un cargo destacado el hermano del líder de ERC, Apelles Carod- Rovira- quién mejor para un cargo de confíanza que tu propio hermano, argumentaba Josep Lluís poco antes de tener que abandonar el ejecutivo- Pero Ernest Maragall es, además, un símbolo indisolublemente unido a la trayectoria política de su hermano. Compartió durante casi tres lustros los avatares en el Ayuntamiento de Barcelona, que Maragall abandonó cuando la Ejecutiva del PSC se negó a aceptar en su seno al hermanísimo Ahora, en su papel de secretario de Gobierno, controla el segundo nivel de la Administración autonómica, y la agenda, por tanto, de lo que llega al Consejo Ejecutivo. Ernest representa a ese núcleo duro que protege al presidente catalán hasta el extremo de aislarlo de su propio partido, como lamentan desde el PSC. Una tendencia que, junto al férreo control de la estructura socialista ejercido por Montilla, ha abonado el divorcio entre el partido y la Presidencia de la Generalitat.