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6 Opinión MARTES 18 10 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA CARLOS MALAMUD INVESTIGADOR PRINCIPAL PARA AMÉRICA LATINA DEL REAL INSTITUTO ELCANO EL DESAFÍO DE MARAGALL UÁL de las tres patas del taburete que sostiene a Pasqual Maragall al frente del Govern será la primera en romperse? No es ésa una previsión sencilla porque el president, en sus ansias de remodelar el equipo que le asiste al frente de la Generalitat, ha irritado por igual a los suyos, los sufridos y confusos militantes del PSC, que a los ajenos, las gentes de ERC e ICV. Sin duda un jefe de Gobierno tiene entre sus prerrogativas la designación y el cese de quienes, con el máximo rango, complementan su trabajo político; pero, especialmente cuando se parte de una minoría, la prudencia aconseja convenir con los socios las grandes deM. MARTÍN cisiones para que no opeFERRAND re el elemental mecanismo de repulsa que les asiste. Incluso José Montilla evidencia su irritación ante los cambios que perpetra Maragall. Su, hasta ahora, fidelísimo segundo en el PSC y, en los ratos libres, ministro en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, ha puesto pies en pared ante la maragallada que pretende reducir el número de consejeros y renovar las nóminas de los restantes, introduciendo en el Govern a su propio hermano. No debe de ser fácil la convivencia política de tres formaciones tan dispares, y hasta contradictorias, como las que integran el tripartito, y el president busca el calor de la familia, el consuelo del cariño fraternal. Algo muy humano que, a poco que se radicalice la situación, puede desencadenar unas elecciones anticipadas en Cataluña que, fuese cual fuere su resultado, no será benéfico para unos socialistas que, en alarde de fervor nacionalista, incluso soberanista, se han puesto enfrente del segmento social que tradicionalmente ve en la rama catalana del PSOE su mejor representación política. Lo que se le ha olvidado a Maragall es que ni Josep Lluís Carod- Rovira ni Joan Saura le prestaron su apoyo, definitivo para quien había perdido las elecciones, por simpatía o caridad. Lo hicieron por el más concreto de los intereses políticos, el del reparto del poder, y ello está tasado en el acuerdo, cuasi milagroso, que convirtió a Maragall en president cuando una derrota y su condición sexagenaria le mandaban a casa. El acuerdo del Tinell, que así se bautizó el pacto que le hurtó la posibilidad de gobierno a Artur Mas, fijó, incluso con decimales, las cuotas de poder para cada uno de sus firmantes. Romperlo ahora, cuando el pretendido Estatut, piedra angular del acuerdo, espera turno en el Congreso de los Diputados es temerario y, puede, como primer efecto secundario, crearle a Zapatero una situación irrespirable en La Moncloa. ¿A quién estará desafiando el imprevisible Maragall? Sería bueno para todos que él mismo lo supiera porque, si se le contempla desde que relevó a Narcís Serra en la Alcaldía de Barcelona, no son muchos los datos de coherencia que se pueden subrayar en su biografía. ¿C SALAMANCA: ¿PUNTO DE INFLEXIÓN? El autor realiza un balance de los logros, las luces y las sombras de la XV Cumbre Iberoamericana; de las presencias, ausencias y polémicas de un mecanismo, perfectible a su juicio, pero que se ha convertido en mascarón de proa de la política española en esa región A XV Cumbre Iberoamericana de Salamanca se planteaba como un punto de inflexión, un momento de refundación, en esta corta historia iberoamericana. El gozne que permitiría el giro era la Secretaría General Iberoamericana (Segib) a cuyo frente se situó, acertadamente, al astur- uruguayo Enrique Iglesias, ex presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) A escasas horas de finalizada la Cumbre podríamos preguntarnos si las grandes expectativas de la diplomacia española se vieron cumplidas o si, por el contrario, una vez más, los resultados estuvieron marcados por la continuidad y por la retórica (una palabra utilizada como comodín para descalificar buena parte de lo actuado en los últimos quince años) L Una respuesta de urgencia debería separar el trigo de la paja, ya que esta Cumbre, como buena parte de las anteriores, estuvo rodeada de un gran ruido mediático, concentrado en cuestiones que, si bien son importantes en sí mismas, poco tienen que ver con la pregunta precedente. Entre otros temas destacaron la presencia o la ausencia de Fidel Castro, la dictadura castrista y su violación sistemática de los Derechos Humanos, los puntos del comunicado final sobre Posada Carriles y el embargo- bloqueo de Cuba, y la manifestación batasuna de apoyo a Castro y Chávez. En el fondo, el problema de la integración regional se parece mucho a las comunidades de vecinos: uno se muda a un edificio es- tupendo, pero el vecino del quinto es un ser impresentable que dificulta la convivencia, aunque no quede más remedio que lidiar con él. Antes de volver a la pregunta inicial, permítanme un par de consideraciones sobre Cuba, Castro y las Cumbres Iberoamericanas. La primera Cumbre se celebró en 1991, poco después de la caída del Muro de Berlín y del colapso comunista. Entonces se pensó (ex post se podría decir que de una forma algo naïf) que la inclusión de Cuba facilitaría la democratización de la isla. Se olvidó, sin embargo, el carácter recalcitrante del líder máximo de la revolución y su decisión de llevar adelante su proyecto aún a costa del sacrificio de su pueblo. Hoy el problema es otro: ¿se mantendría el sistema iberoamericano, tal cual está, aumentando las exigencias sobre Cuba, convirtiéndolas en inasumibles? ¿Cómo respondería Hugo Chávez, el fiel aliado de Castro? ¿Qué gobierno español, éste o cualquier otro, asumiría el costo político de acabar con un invento, que de modo continuado, desde Felipe González a José Luís Rodríguez Zapatero, pasando por José María Aznar, se convirtió, mal o bien, en el mascarón de proa de la política española hacia América Latina? Por otra parte, como bien señaló Álvaro Uribe, en una Cumbre como ésta la declaración final es producto del consenso, lo cual implica que todos deben ceder algo de sus posiciones de partida. Y si bien el texto inicial permitió -Según mi experiencia personal, el primer paso para ser pronto un buen ex presidente es no sentir preocupación alguna cuando ves que la gente te abuchea.