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4 Opinión MARTES 18 10 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil LA GRIPE AVANZA, LA IMPREVISIÓN TAMBIÉN A gripe aviar ya está en territorio de la UE, después de que las autoridades griegas confirmaran el primer caso de un ave infectada en la isla de Chíos. El laboratorio de referencia europeo dictaminará en un par de días si el animal, un pavo, porta el virus H 5 N 1, el más mortífero de esta enfermedad. Los peores pronósticos se están cumpliendo y es probable que el avance continúe imparable por el territorio de la Unión, donde están encendidas todas las alertas ante la posibilidad de que esta gripe, al combinarse con la humana, afecte a las personas y provoque una pandemia. El director general de la OMS, Lee Jong- Wok, ha afirmado que sólo es cuestión de tiempo que estoocurra. La amenaza es gravey, desgraciadamente, España no está entre los países que han hechosus deberes. La Comisión criticó ayer a los países que no han acumulado un porcentaje de antivirales relevante para hacer frente a la enfermedad. Se aconsejaba un stock capaz de cubrir al 25 por ciento de la población y España sólo almacena medicamentos para el 5 por ciento. De nuevo, a la cola de Europa en previsión. L TRANSPORTE, CONFLICTO ANUNCIADO L A huelga del transporte de mercancías por carretera es un conflicto anunciado que se arrastra desde hace meses y al que el Gobierno no ha prestado la diligencia debida. Por eso ahora vienen las prisas, las reuniones maratonianas y más de un callejón sin salida. El Ministerio de Fomento (que es el competente) y el de Economía y Hacienda (responsable de buena parte de las reivindicaciones de los transportistas) han demostrado poca habilidad en la gestión del asunto y se han dejado arrastrar a una situación de tensión que empuja al sector a amenazar con medidas de fuerza, en perjuicio de terceros, que poco tienen que ver con esta disputa. Hoy se seguirá negociando. Mientras tanto, y pese a que tiempo hubo para arreglarlo, algunas regiones del norte sufren ya los rigores del desabastecimiento, que amenaza incluso el desarrollo normal de algunas industrias (por ejemplo de plantas de ensamblaje de automóviles que operan sin almacenes de componentes) o de mataderos y centros de distribución de mercancía perecedera. El paro de la actividad tiene al propio sector como primer perjudicado, pero los transportistas son conscientes de que si cortan el abastecimiento a la industria y al comercio, en muy pocos días provocarán una situación de emergencia nacional que terminará por perjudicar al Gobierno, que habrá puesto de manifiesto su falta de competencia para atajar esta crisis. La causa aparente de la batalla está en el encarecimiento del gasóleo, que- -según los transportistas- -les coloca en pérdidas, ya que no consiguen repercutir en los precios el aumento de los costes. Pero las raíces de fondo del conflicto son más complejas y tienen que ver con la estructura de este ámbito de actividad- -muy atomizado, muy regulado en algunos aspectos y abandonado en otros y sometido incluso a una competencia desleal- En términos generales es eficiente en precios y en servicios para sus clientes, pero sufre tensiones internas que, cuando se desatan, conducen a situaciones incontroladas. Algo de eso está ocurriendo en estos momentos. El transporte amenaza con paros desde hace meses y reclama de la Administración las compensaciones que el mercado no otorga. Ésta intenta capear las reivindicaciones argumentando que el efecto de la carestía del petróleo, que es un impacto externo, debe ser asumido y soportado por cada uno de los afectados. Aunque esta razón es ortodoxa, también lo es que esta actividad necesita una reestructuración a fondo, un nuevo marco de actuación con menos intervencionismo y con más garantías para que funcione la competencia. Necesita más margen de maniobra y libertad para manejar y encajar los efectos del aumento del coste del combustible o de los cambios de tendencia de la coyuntura, de la que también son dependientes. No puede estar a expensas de una tarifa manejada en el BOE o de unos sistemas burocráticos y arbitrarios. A lo largo de los meses que duran las negociaciones con la Administración, los transportistas han ido subiendo la puja de sus reivindicaciones, en parte para reforzar la posición de cada una de las distintas organizaciones en las que se agrupan. Lo más sencillo en estas situaciones es pasar la factura a Hacienda mediante excepciones tributarias y subsidios directos, que suelen actuar como morfina frente a los problemas reales del sector y que sólo sirven para aplazar las dificultades y, más tarde, complicarlas. Ayer estaba sobre la mesa la exención del llamado céntimo sanitario para los transportistas profesionales. Pero esa medida requiere la aprobación de cada uno de los gobiernos autonómicos que aplican semejante facultad tributaria. Por lo tanto, no está en la mano del Gobierno central, que es el que trata de arbitrar el conflicto. Es probable que éste no se arregle con retoques tributarios, sino con otro enfoque del negocio, que requiere tiempo, decisión e inteligencia. Pero quizás ya sea tarde para esperar alguno de estos requisitos y cerrar el conflicto de una manera duradera. Durao Barroso AP LA BATALLA DEL TABACO A Corte Suprema de EE. UU. ha confirmadouna sentencia anterior que denegaba al Gobierno la posibilidad de multar con 280.000 millones de dólares a las compañías tabacaleras por décadas de engaño público sobre el daño que el tabaco ocasionaba. Estima el tribunal que para establecer la sanción se pretendía aprovechar la ley civil sobre crimen organizado, apoyándose en que la demanda permitiría reconducir las ganancias de la industria para prevenir futuras malas prácticas. El fallo tiene que ver, pues, con cuestiones de técnica jurídica, pero supone un aviso para las administraciones que piensan plantear litigios de este perfil. Si se opta por el procedimiento compensador, siempre resulta más eficaz agotar la vía de los acuerdos, que ya han tenido luz verde en algunos países. Que el tabaco es muy dañino es innegable, y que la Administración debe evitar la expansión del tabaquismo, también. Pero mientras sea un producto legal, del que se benefician fiscalmente los estados, hay que ajustar el contenido y alcance de las demandas que se planteen. A estas alturas y tras muchos años de divulgación sobre los males que genera, nadie puede mostrarse sorprendido y es difícil alegar que se ha sido engañado. EL PSC SE AMOTINA; MARAGALL, SOLO I Maragall pretendía hacer crisis de Gobierno para cambiar a determinados consejeros del tripartito, la oposición pública de su partido, el PSC, ha provocado su crisis, al menos coyuntural, como líder del socialismo catalán y del Ejecutivo autonómico. Aunque el portavoz socialista, Miquel Iceta, presentara la posición oficial de su partido ante los anunciados cambios como una muestra de lealtad a Maragall, lo cierto es que el comunicado de la Comisión Ejecutiva del PSC deja al líder a los pies de los caballos, con una desautorización en toda regla. En su apoyo sólo han acudido Rodríguez Zapatero- -con una declaración meramente procedimental sobre su competencia para cambiar consejeros- -y su hermano Ernest- -que iba a hacerse con una cartera- Y nada más. La crisis del tripartito no es, para el PSC, necesaria ni oportuna y el anuncio de cambios hecho por Maragall ha sido causa de sorpresa y desconcierto Se puede decir más alto, pero no más claro, y por eso la situación en la que queda Maragall es realmente difícil. Si su propio partido no le permite cambiar a sus consejeros, cabe preguntarse hasta dónde llega la confianza del PSC en Maragall y si éste se encuentra en condiciones para liderar, junto con su valedor en Madrid, Zapatero, la dura contienda política que espera al proyecto de Estatuto para Cataluña. El comu- L S nicado del PSC es todo un síntoma de algo más que una discrepancia de tiempo y necesidad. Revela la precariedad en que se halla Maragall frente a su partido, justo cuando más precisa sería la unidad entre uno y otro. Pocas cosas son más graves para el presidente de un Gobierno que la desconfianza de su propio partido en cómo debe dirigirlo. También cabe plantearse si este amotinamiento del PSC permite discutir la premisa intocable de la unanimidad del socialismo catalán en torno al proyecto de Estatuto, cuya aprobación por el Parlamento de Cataluña tendría que haber reforzado, al menos en teoría, la posición de Maragall. No parece arriesgado vincular esta crisis de confianza con el hecho de que el tan exhibido 90 por ciento de apoyo parlamentario al proyecto estatutario no se corresponde de forma tan abrumadora con el sentir de la sociedad catalana hacia, por ejemplo, la definición de Cataluña como nación, que cuenta, según revelan las encuestas más recientes, con la oposición del 44 por ciento de los catalanes consultados, frente al ajustado 51 por ciento que está a favor. Si el PSC está empezando a soltar lastre es algo que aún resulta aventurado afirmar, pero el futuro de Maragall se ha vuelto mucho más complicado, lo cual no es una buena noticia para él ni para Zapatero.