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ABC LUNES 17 10 2005 Deportes 85 REACCIONES Valentino Rossi Siete títulos mundiales Siempre he dicho que me veo reflejado en Dani y su éxito es el premio a un piloto de enorme calidad Ángel Nieto Trece títulos mundiales Dani es posee una clase magistral y está peredestinado a ser el futuro relevo de Rossi en MotoGP Jorge Lorenzo Piloto de 250 c. c. Le felicito, es un gran piloto y sé que es muy difícil conquistar un campeonato del mundo Hiroshi Aoyama Compañero de equipo de Pedrosa Estoy muy feliz por el título de Dani; lo tenía muy difícil, por su lesión, y una vez más demostró de lo que es capaz Daniel Pedrosa Triple campeón del mundo de motociclismo Veinte años y tres títulos. Es más precoz que Rossi, que a esa edad sumaba dos cetros. A los trece pudo quedarse en el camino, pero Puig lo descubrió en 1999. Estaba tocado por la varita El niño MotoGP TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN Stoner, ansioso, se cayó por forzar la máquina con los neumáticos aún fríos AFP Rossi da el título a Yamaha y ataca el récord de Doohan T. G. -M. A falta de enemigos, Valentino se traza plusmarcas como si fueran adversarios virtuales. En su circuito preferido igualó uno de sus retos personales, once victorias en una temporada, camino de alcanzar el récord mundial de esta avaricia, que aún ostenta Mick Doohan con doce triunfos. Rossi espera empatar la cifra de la leyenda australiana el próximo domingo, en Turquía, preludio para conseguir en Valencia otro hito histórico que sumar a su palmarés: trece éxitos. Inasequible al desaliento, el italiano peleó por este éxito para remachar otro, el título mundial de constructores, que Yamaha se adjudicó precisamente en sus bodas de oro. Phillip Island presenció su quinta victoria consecutiva en este asfalto y otro espectáculo del fundamento de su hegemonía: frena menos y más tarde que nadie. Sus entradas en las curvas fueron portentosas. Así ganó con creces lo que su moto perdió en las rectas. Checa, tercero, vivió su segundo podio del curso, superando a Melandri. Sete, quinto, no pudo luchar por los cajones. Veintiocho título españoles Ángel Nieto: Trece. Siete en 125 c. c. (1971, 72, 79, 81, 82, 83 y 84) Seis en 50 c. c. (69, 70, 72, 75, 76 y 77) Jorge Martínez Aspar: Cuatro. Uno en 125 (88) y tres en 80 (86, 87 y 88) Daniel Pedrosa: Tres. Dos en 250 (04 y 05) Uno en 125 (03) Alex Crivillé: Dos. Uno en 500 (99) y uno en 125 (89) Sito Pons: Dos en 250 (88 y 89) Ricardo Tormo: Dos en 50 (78 y 81) Emilio Alzamora: uno en 125 (99) Manuel Herreros: uno en 80 (89) MADRID. Daniel Pedrosa (Sabadell, 29- 9- 85) es un muchacho veloz, un chico adelantado a su tiempo, al que no le frena una fractura de húmero. Ni Rossi (Urbino, 16- 2- 79) consiguió tantos éxitos con veinte años. A esa edad, el italiano, el icono del motociclismo planetario, sumaba dos cetros universales, uno en 125 (1997) y otro en 250 (1999) El español logró con dieciocho el entorchado de 125 y en los dos aniversarios siguientes acumuló dos reinados de 250. Tres éxitos consecutivos que le convierten en el candidato a tomar el relevo de Valentino en un futuro. Un porvenir, una lucha directa, que comenzará la próxima temporada. Es un niño y ascenderá a la categoría máxima para presentar sus credenciales al sueño absoluto. Un sueño que empezó en 1999, cuando Puig le seleccionó en la Copa MoviStar para disputar el cam- peonato de España de 125. Una esperanza que se confirmó en 2001, cuando el chaval, con dieciséis años, debutó en el Mundial. Una carrera que creció hacia el estrellato en 2002, en el estadio histórico del motociclismo, Assen, donde abrió su lista de victorias. Ayer, en Australia, celebró su triunfo número veintidós. Un primer puesto que remató este tercer laurel absoluto, en una demostración de sabiduría táctica y técnica, esa que Puig inyectó en una vena de sangre azul, tocada por la varita mágica de los grandes. Supera todas las metas La varita mágica estuvo a punto de no tocarle en ese hombro ahora fracturado. En 1998, con catorce añitos, se proclamó campeón de España de minimotos y la falta de apoyo económico le hizo pensar que no alcanzaría el altar del motociclismo. Menos mal que allí estaba la Copa MoviStar para sacarle, en 1999, del ostracismo que su padre temía. Una competición que dirigía Alberto Puig con el objetivo de que todos los chavales pasaran un examen final ante el maestro. Era un open de la moto. Se presentaban miles de niños con la ilusión de emular a Crivillé. Pedrosa se apuntó con la meta de aprovechar, quizá, la última oportunidad. Llegó y brilló. Incluso, no era el más rápido. Podía quedar cuarto, tercero. Como diría años después, cuando me presenté ante Alberto no sabía ni meter las marchas Pero el chaval tenía una clase innata, una facilidad y una capacidad para trazar por el sitio debido que encantó a Puig. Su disciplina para hacer lo que el director le aconsejaba eran las virtudes añadidas, las necesarias, para que el jefe ensalzara que el niño reunía todas las condiciones para dar el salto. Y lo dio. Fue seleccionado paras disputar, ese año 2000, el Campeonato de España, Lo único que hizo fue confirmar una progresión sin límite. Era una esponja. Todo lo que le decían lo mejoraba sobre el asfalto. Así saltó al Mundial 2001. Desde entonces, todo fue correr y cantar. Victorias. Luthi desbanca a Kallio en 125 El Mundial pequeño se calienta por carreras. El triunfo espectacular de Luthi, escapado desde la salida, devolvió el liderato al suizo, dado el quinto puesto de Kallio, que ahora tiene una desventaja de doce puntos, a falta de cincuenta por repartirse. Faubel era sexto. Ángel Rodríguez, octavo, realizó su mejor gran premio del año.