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50 LUNES 17 10 2005 ABC Cultura y espectáculos ORHAN PAMUK Escritor Desgraciadamente, se está haciendo política con la mujer, no con sus derechos La obra de este agudo observador preside la Feria del Libro de Fráncfort, que comienza el miércoles, y en la que recibirá el prestigioso Premio de la Paz de los libreros alemanes TEXTO: RAMIRO VILLAPADIERNA FOTO: AFP BERLÍN. Sobre él pende un juicio por traición y vejación a la patria por haber recomendado una revisión de la responsabilidad de Turquía en la masacre de cientos de miles de armenios en 1915, un extremo sobre el que Ankara jamás ha admitido debate. -Por si no tuviera problemas tras reprobar la matanza armenia, en Nieve aborda usted la cuestión del velo islámico. ¿Cómo se la explicaría a un occidental? -En el Corán hay referencias a cómo la mujer debe cubrir su cabeza, eso es innegable. Pero las interpretaciones a lo largo del tiempo y los lugares han cambiado tanto que no se puede seguir considerando en sentido estricto. Pero lo que tenemos en Turquía es un inmenso enfrentamiento político entre personas que quieren profesar su religión en público y el estado secular occidental, en torno al debate de qué deben portar las chicas en la Universidad o en la Administración del Estado. Desgraciadamente, se está haciendo política con la mujer, pero hecha por hombres, por los unos y los otros, no tanto con los derechos de la mujer. Los políticos islamistas son expertos en manipular esta cuestión y hacerse pasar por víctimas. -Su personaje lo lleva libremente, ¿es así posible? -También hay mujeres criadas en familias más conservadoras que están hechas a llevar el velo y así lo hacen, vayan a la Universidad o sean abogadas o médicos. De otras se sabe que lo llevan porque les gusta y sin presión alguna, no es sólo una historia de los malos presionando a los buenos. -El velo parece el colmo de la sumisión para unos occidentales sometidos a estrictas modas y tecnologías. -No es tema de mi obra criticar otras sumisiones occidentales. La cuestión del velo es más compleja de cómo suelen presentarla los medios occidentales y, generalmente, es una cuestión bastante íntima. Mi trabajo como novelista no es encontrar una solución, sino ver al ser humano e intentar comprender el carácter de cada cual, religioso o secular, mujer u hombre, que sufre con este asunto. Pero la propia sumisión de los jóvenes occidentales no es asunto que compete a mis libros. -En La nueva vida describe el cruce multicultural de ese puente llamado Turquía. ¿No es siempre uno el que culturiza al otro? -Si hablamos de multiculturalismo, sí, creo en él; aunque no sé cómo se desarrolla en otros lugares. Vivo en una Turquía que sufre la emergencia de un nuevo nacionalismo que, por conflictos políticos propios o el auge de una militancia política islamista, puede ver destruido ese bagaje. Frente a esto yo soy partidario de la tolerancia cultural y política y uno de sus modos es el multiculturalismo. No soy un gran promotor de éste, pero lo veo como una solución razonable para el entendimiento, y no una hipocresía unidireccional en países en que coexisten culturas, pueblos y fes. -Turquía es ejemplo de cómo el progreso va a veces en dirección contraria, de un pasado multicultural a un presente nacionalista. -El establecimiento de la república moderna es un paso de afirmación nacionalista turca, destinado a borrar ese pasado otomano multicultural. Pero en los años 30 tampoco la democracia era un concepto de primer orden en Europa y la occidentalización reformista promovida por Kemal Atatürk no fue realmente democrática y la llevó a cabo por medios como el ejército y el nacionalismo. ¿Se puede occidentalizar o democratizar hoy por las bravas como hizo Atatürk? -Aquello funcionó en las condiciones de entonces, pero hoy no se puede progresar en esa línea de imposición militar por encima del sentir de la gente. Porque hoy eso alimenta el fundamentalismo islámico y se ve en cada sitio o en cada elección. Por ello, aunque yo no tengo mucho problema con aquel programa de occidentalización, el ejército de Atatürk hoy no sirve y aquel esquema nacional fuerte, afrancesado y jacobino encorseta al Estado y lo que necesitamos es más un liberalismo tolerante que una nueva intromisión del estado. -Esta diferencia ha perfilado dos campos distintos. -Las fuerzas de la libertad y la democracia y las de la reacción conservadora nacionalista se han conformado en El escritor turco, en una imagen tomada el pasado día 8