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ABC LUNES 17 10 2005 Sociedad 47 Medio Ambiente Una mujer tailandesa busca a sus familiares entre los cadáveres recogidos tras el tsunami que azotó Sri Lanka y Tailandia en diciembre del pasado año REUTERS Tsunamis, huracanes y otros fenómenos de esta índole causaron el año pasado más de 250.000 muertos. Estas manifestaciones de la naturaleza son cada vez más acusadas, pero no hay datos que vinculen estos desastres con la acción humana La Tierra contra el hombre TEXTO: JORGE SÁINZ MADRID. Tilly Smith vive en Tailandia y tiene diez años. En diciembre del pasado año, mientras correteaba alrededor de la costa, observó que el mar se retiraba súbita y violentamente de la playa. Tilly voló como un rayo hacia su aldea para dar la voz de alarma. Dos semanas antes había recibido una lección de geografía en la escuela sobre el comportamiento de un tsunami. Salvó cien vidas. Su historia, desgraciadamente, no puede eclipsar la terrible tragedia de la última Navidad en el sureste asiático. El maremoto del océano Índico, considerado el movimiento sísmico más poderoso de los cuarenta últimos años, segó la vida de 225.000 personas, un tercio de todos los fallecimientos registrados por desastres naturales en la última década. Demasiadas muertes, demasiadas preguntas. El Informe Mundial sobre Desastres de 2004, elaborado por la Federación de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, ha encendido todas las alarmas. Los fenómenos naturales siguen siendo difíciles de predecir para el hombre, pero, según denuncia el estudio, falta información y conocimiento. Tilly sabía a qué se enfrentaba, pero no hubo mucha gente capaz de dar la alerta. Huracanes, terremotos, tsunamis, tifones, ciclones, lluvias torrenciales y toda suerte de fenómenos naturales causaron el pasado año 250.000 muertos, 146 millones de damnificados y unas pérdidas de entre 100.000 y 145.000 millones de euros. Las comparaciones resultan preocupantes. Entre 1985 y 1994 fallecieron por este tipo de manifestaciones de funcionamiento interno del planeta casi 650.000 personas, y entre 1995 y 2004 poco más de 900.000. El dramático seísmo en el océano Índico ha multiplicado la gravedad de la estadística, pero no es menos cierto que hace pocas semanas un huracán fue capaz de poner en jaque a Estados Unidos, causando la muerte de cientos de personas, y esta semana asistimos a un trágico desfile de escenas tras el seísmo de Pakistán. Opiniones encontradas Quedan incógnitas por despejar. Desterrada, no en todos los casos, la idea de poderosas fuerzas sobrenaturales confabulándose contra el hombre, surgen inmediatamente un sinfín de dudas. ¿Es la globalización, con las imágenes o la información en tiempo real, la que aumenta la repercusión de unas tragedias que siempre han estado ahí? ¿Están la mano del hombre y el calentamiento global detrás de lo que ocurre? Doctores tiene la Iglesia, y opiniones hay para todos los gustos. Expertos consultados por ABC aseguran que, hoy día, es imposible extraer una conclusión certera. No se observa un aumento en el número de huracanes o terremotos, pero sí apreciamos que estos episodios son más acusados, más extremos comenta Eduardo Lolumo, geógrafo de la Universidad de Zaragoza. Sin embargo, no faltan voces que vinculan este comportamiento tan severo de los elementos a las emisiones de dióxido de carbono, el calentamiento global, la expansión de los mares o el deshielo progresivo de los glaciares en los polos. ¿Se está vengando el planeta? El significativo incremento en los últimos años de la temperatura de los océanos como consecuencia del efecto invernadero augura una mayor cantidad e intensidad de los huracanes durante el siglo XXI, afirmaba el prestigioso científico Kerry Emanuel en la revista Nature Mis resultados sugieren que el potencial destructivo de los ciclones podría crecer en los próximos años añadía. Sin embargo, los responsables del Centro Nacional de Huracanes de EE. UU. con sede en Miami, eran más conservadores y preferían hablar de ciclos naturales La disparidad de criterios alimenta las dudas. Hay cientos Las muertes de la naturaleza 2004. Se produjeron 250.000 muertes, de las que 225.000 correspondieron al trágico tsunami del océano Índico. Hubo 146 millones de damnificados. 1995- 2004. Se registraron casi 6.000 desastres, en los que perdieron la vida 901.177 personas y hubo dos millones y medio de afectados. 1985- 1994. Más de 640.000 personas murieron a consecuencia de estos fenómenos internos del planeta. de estudios, pero ninguno ha podido demostrar que la Tierra esté de alguna manera protestando por el castigo al que la estamos sometiendo los humanos asegura Lolumo. Quizá por esta razón, el documento trata de huir de los tópicos sobre las catástrofes del pasado año y pone el dedo en la llaga sobre las consecuencias, y no las causas, de estos sucesos. Para que un huracán se convierta en un desastre natural hacen falta unas determinadas condiciones socieoeconómicas y físicas vulnerables- -véase Nueva Orleáns, situada por debajo del nivel del mar- El estudio de Cruz Roja incide en esos aspectos y asegura, por ejemplo, que la mayoría de las 225.000 personas que murieron a causa del maremoto de Asia lo hicieron porque no se dio alerta alguna El informe concluye que la buena información tiene la capacidad de reducir el número de fallecidos Se apela a esta información en todos los sentidos: para que nadie busque en los castigos divinos su respuesta y también para que proliferen unos centros de prevención, que los hay, pero no en todas partes, capaces de anticiparse a la tragedia. El aviso temprano, por ejemplo, salvó millones de vidas en Cuba y Estados Unidos ante la llegada de los huracanes Francés y Charley Se trata de seguir vigilantes y mejorar los sistemas de aviso a la población. Es, en definitiva, una lucha desigual: la Tierra contra el hombre.