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ABC LUNES 17 10 2005 33 Usera, uno de los distritos con más delitos, tendrá comisaría propia en 2007 tras años de reclamaciones Hoy se abren al trafico los accesos de los PAU de Sanchinarro y Las Tablas a la carretera de Burgos Joaquín Muñoz Conductor Ana Isabel Sánchez Quiosquera Félix Llorente Comerciante Alfonso Murillo Jefe recepcionista de hotel Antonio R. Taxista No me he dado cuenta Asegura que le da igual si le multan porque la información que hay es muy escasa a la hora de acceder al barrio. Cree que se debe a que quieren multar a cuanta más gente, mejor y que no tiene otra posiblidad. Nadie viene sin su coche Desde que comenzaron las restricciones, esta propietaria de un quiosco afirma que ya no tienen tantos clientes porque la gente está acostumbrada a venir en coche y se queja de la falta de información y ayudas. Nos han hecho polvo Hay clientes que me han dicho que no venían porque no pueden acceder en coche Es la afirmación que resume lo que para este anticuario de la calle Prado ha supuesto la restricción del tráfico rodado en la zona. No afecta a los clientes Los turistas que llegan a los hoteles de esta zona no tienen problema para acceder aseguran en el Hotel Lyx, porque facilitamos a la Policía las matrículas de nuestros clientes para que no les multen Más vale tarde que nunca La medida es tan buena que todo el Centro debería estar restringido para los coches. A nosotros, la doble fila que provocan no nos deja trabajar bien comenta este taxista que, dice, se verá beneficiado. Los conductores que acceden al barrio de Las Letras se muestran indiferentes ante la puesta en marcha de las cámaras que les multarán y todos alegan alguna excusa; mientras, los comerciantes se quejan porque esta restricción perjudica a sus negocios Entre la sorpresa y la indiferencia TEXTO: JOSÉ M. CAMARERO MADRID. Después de cuatro días con las cámaras tomando fotos de las matrículas de vehículos que acceden al barrio de Las Letras, nadie acaba de ver las bondades de esta medida para restringir el tráfico en la zona. Ni para los vecinos del área, que aseguran que los coches siguen pasando sin problema alguno; y, ni mucho menos, para los conductores, que alegan diversas excusas, disculpas, pretextos o justificaciones varias para acceder al barrio. Durante las dos primeras jornadas de restricción agravada con posibles multas, varios agentes de movilidad se encargaban de informar a quienes pretendían acceder acerca de las sanciones que les podían venir encima. Nosotros nos limitamos a dejar claro lo que les puede pasar explicaba uno de estos agentes a ABC. Luego- -continuaba- lo dejamos a su elección Y la mayoría de los conductores optaban por entrar en Las Letras. Voy a llevar a mi madre que tiene 84 años y no puede casi andar comentaba Víctor Frareta; Lo que no puedo es dejar el coche aquí y cargar con 100 kilos de maquinaria protestaba Nelson Zuleima. Son sólo dos de las decenas de excusas que se oían en los accesos al barrio. Tantas, como vehículos que accedían. Y ante la posible multa, la única solución que les queda es la de impugnar la sanción. En realidad, sólo los más rápidos podrán librarse de pagar una multa, porque el plazo para recurrir sanciones expira a las 48 horas de que les hayan puesto la multa, en la oficina de la calle Gobernador, donde, si se cumplían los deseos de recurrir, habrá mucho trabajo que relizar. Quienes tampoco se muestran muy esperanzados con la instalación de estas cámaras son los comerciantes de la zona, conscientes de que la gente está acostumbrada a moverse en coche y a venir al Centro en su vehículo tal y como explica Antonio Romero, propietario de una cafetería en la plaza de Santa Ana. Nosotros ya venimos notanto una importante bajada de ventas asegura Ana Isabel Sánchez, quiosquera de la zona, quien, además, se queja de la falta de información que han tenido por parte del Ayuntamiento. Sin embargo, no todo el mundo se muestra tan desilusionado con la instalación de cámaras que intentan disuadir el tráfico. Yo noto ya cierta tranquilidad afirma María Teresa Frenech, una vecina de la calle Prado que, sin embargo, considera que han convertido al barrio en una ratonera donde es fácil entrar, pero difícil salir Los taxistas también serán otro gremio que se verá beneficiado. Hasta ahora, no podíamos acceder al barrio porque estaba plagado de coches en doble fila asegura Félix Santolaria. Lo cierto es que, por ahora, los vehículos siguen traspasando las fronteras de un barrio que quiere recuperar la calma, ahora con cámaras incluidas, pero que no lo consigue.