Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
28 Internacional LUNES 17 10 2005 ABC El New York Times intenta aclarar su polémica actuación en el espía- gate El fiscal especial se interesa por la posible implicación del propio Cheney b Responsables del periódico em- piezan a marcar distancias y a cuestionar la actuación de la periodista Judith Miller, encarcelada por negarse a declarar PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Tarde pero con una llamativa dosis de sinceridad, el New York Times ha dedicado casi seis mil palabras de su edición dominical a intentar explicar el controvertido papel de su periodista Judith Miller en el caso de la espía delatada como parte de una supuesta vendetta política de la Administración Bush. Tras pasar 85 días en la cárcel por negarse a declarar en las pesquisas dirigidas por el fiscal especial Patrick Fitzgerald, el heroísmo a favor de la libertad de expresión atribuido a esta reportera no es precisamente compartido por sus propios jefes y compañeros. Mientras Judith Miller, que se ha tomado una excedencia para escribir un rentable libro sobre su odisea, insiste en que el New York Times debe estar orgulloso por todo y no tiene nada de lo que disculparse el propio director del diario, Keller, se lamenta tanto de que el caso no haya tenido un trasfondo positivo desde el comienzo como del bagaje público acumulado por Miller. La directora adjunta Jill Abramson también reconoce que no existe absolutamente nada positivo en la forma en que el gran periódico de referencia de Estados Unidos ha manejado todo este caso. mentos utilizados por la Administración Bush para invadir Irak- -como una agente de la CIA. Por primera vez, Judith Miller explica que en las notas que tomó durante una entrevista con Libby, en julio de 2003, aparece el nombre mal escrito de la agente, identificada como Valerie Flame en lugar de Valerie Plame. Aún así, la periodista dice no acordarse si el jefe de Gabinete de Cheney fue la primera fuente que mencionó el nombre en cuestión. Miller también justifica su insistencia en no identifi- car a Libby como fuente porque creyó que los abogados del alto cargo de la Casa Blanca solo querían que prestase testimonio para exonerar a su cliente. El New York Times concluye su revisión dominical reconociendo que se ha visto forzado a gastar millones de dólares en la defensa de Judith Miller, gastos especialmente onerosos al coincidir con una reducción de plantilla. Esta implicación ha limitado la propia capacidad del diario para cubrir aspectos de uno de los mayores escándalos del momento Judith Miller AP Mala compañera Dentro de este ejercicio de autocrítica, similar al publicado tras el escándalo de periodismo- ficción protagonizado por el redactor Jayson Blair, el propio New York Times reconoce que Judith Miller es una figura divisiva en la redacción, con notorio afán de protagonismo y reputación de ir por libre y de mala compañera. El diario también admite que la reputación de Miller se vio desmoronada con sus informaciones sobre armas de destrucción masiva en Irak. El responsable de la sección Internacional en ese momento, Roger Cohen, llega a declarar que expresó personalmente a Miller el malestar por la falta de veracidad de su trabajo pero, en lugar de asumir responsabilidades, ella culpó a sus fuentes. En su oportunidad para explicar su testimonio ante el jurado de acusación, cuyo mandato terminará el próximo 28 de octubre, Judith Miller indica que el fiscal Fitzgerald le interrogó específicamente sobre si el propio vicepresidente Cheney estaba al tanto o había dado luz verde a su jefe de Gabinete, Lewis Libby, para identificar a la esposa del embajador Joseph Wilson- -públicamente crítico con los argu- Víctimas del terremoto hacen cola para recibir ayuda bajo la lluvia en la localidad de Uri, en la Cachemira india AP Rescatada una niña paquistaní de siete meses tras ocho días bajo las ruinas de su casa ABC ISLAMABAD. Después de varios días seguidos de escuchar noticias cada una peor que la anterior, los portavoces militares paquistaníes pudieron anunciar ayer una historia esperanzadora en medio de la tragedia provocada por el terremoto. Una niña de siete meses de edad fue evacuada de entre las ruinas de lo que fue su hogar, donde ha sobrevivido durante el sorprendente intervalo de ocho días, sin agua y sin ningún tipo de alimento. El feliz rescate tuvo lugar en el pueblo de Sanger, cerca de la ciudad de Balakot, en la provincia paquistaní de North West Frontier, que resultó arrasada por el seísmo. Los hermanos de la pequeña, de siete y nueve años, consiguieron llegar hasta un campamento militar, donde pidieron ayuda y posteriormente condujeron a los equipos de rescate hasta el lugar donde pensaban que se encontraba la niña. Los dos menores explicaron que en el pueblo no ha quedado nadie vivo, incluidos sus padres. Mientras tanto, la situación se sigue complicando para los millones de personas que han quedado sin techo tras el terremoto, muchos de los cuales libran una lucha desesperada para mantenerse con vida a la intemperie. Un helicóptero militar de transporte MI- 17, que regresaba a su base tras depositar ayuda en la localidad de Bagh, se precipitó a tierra debido a las malas condiciones climatológicas y sus seis ocupantes resultaron muertos. El Ejército había anunciado el día anterior que sus aparatos no volarían en Cachemira debido al mal tiempo reinante, aunque continuarían sus misiones en North West Frontier, donde se suponía que las condiciones eran más favorables. Las autoridades paquistaníes informaron ayer de que la cifra de muertes en el seísmo supera las 53.000, pero la suma se sigue incrementando sin parar mientras el frío, las infecciones y las gangrenas hacen presa en los millones de supervivientes. Oficialmente hay 65.038 heridos, una parte importante de los cuales están condenados a una muerte segura debido a la imposibilidad de enviar socorro, según las ONG presentes sobre el terreno. El coordinador de la ayuda humanitaria en Pakistán, el general- mayor Faruk Ahmed Khan, declaró ayer que han sido distribuidas un total de 29.000 tiendas de campaña en las áreas más afectadas por el seísmo, pero se necesitan al menos 100.000 tiendas.