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ABC LUNES 17 10 2005 25 Milicianos palestinos matan a tres israelíes y hieren a otros cinco en dos ataques en Cisjordania Treinta y dos presos mueren en un incendio provocado durante un motín en un penal de Buenos Aires Londres y Teherán se acusan Jack Straw, ministro de Exteriores británico, insistió ayer en sus acusaciones a Teherán de colaborar en los ataques de la insurgencia iraquí contra las tropas del Reino Unido, desplegadas en el sur de Irak, y aseguró haber aportado pruebas de la implicación iraní y del Hizbolá libanés. Tony Blair, primer ministro británico, advirtió recientemente al régimen de los ayatolás que no se inmiscuyera en los asuntos de Irak. El régimen iraní, por su parte, apuntó ayer su sospecha de que el Reino Unido esté implicado en el atentado que el pasado sábado causó cinco muertos en la ciudad iraní de Ahvaz, capital del Juzestán árabe, en el suroeste del país. Alaheddin Boruyerdi, presidente de la Comisión de Exteriores del Parlamento iraní, afirmó ayer que Teherán tiene pruebas de los vínculos británicos con anteriores desórdenes en Juzestán sentido contra las declaraciones de la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, quien, cuando aún no había ningún indicio claro de los resultados, afirmó desde Londres: La mayoría de la gente sobre el terreno piensa que la Constitución ha pasado Al- Mutlaq comentó: Creo que esas declaraciones fueron una señal dirigida a la Comisión Electoral para que ayudase a pasar la Constitución Frente a la población suní, el voto de chiíes y kurdos fue claramente favorable a la Carta Magna, aunque con una participación menor que en las elecciones de enero. En las ciudades de Kerbala y Nayaf, en las que son más fuertes los partidos en el Gobierno, el sí fue aplastante y con una participación relativamente alta. Pero la asistencia fue mucho menor en Diwaniya y en otras ciudades deprimidas, en las que tiene una fuerte influencia el clérigo antinorteamericano Moqtada al- Sadr. Las autoridades iraquíes no quieren un juicio como el de Milósevic, sino que el proceso que se abre mañana empiece a enterrar la figura del ex dictador Ganas de olvidar a Sadam A. SOTILLO BAGDAD. Hace tres años, en Irak se celebraba por estas fechas otro referéndum. Era una consulta sobre el liderazgo de Sadam que éste ganó con el descarado resultado del 99,9 por ciento de los votos y una participación del cien por cien del electorado. Ese día, si tuviéramos que creer a los propagandistas del antiguo régimen, hasta los agonizantes votaron por él. Ahora, el nuevo régimen formado por islamistas chiíes y nacionalistas kurdos prepara para mañana el juicio contra el antiguo dictador con la inocultable ansiedad de archivar bajo siete llaves su memoria y de convencer a los iraquíes de que no es posible la vuelta al pasado. Porque los sentimientos aquí son ambiguos. La mayoría de los ciudadanos creen que Sadam es ya parte del ayer. Pero el dictador fue también el único ser humano a quien los iraquíes tuvieron miedo. Y ese pavor no es tan fácil de desarraigar de la memoria. Para la escenificación del juicio, se ha elegido un episodio a primera vista marginal: la muerte de 143 personas en el pueblo de Dujail tras un intento de asesinato contra Sadam en 1982. En su momento, este episodio no suscitó la condena de Occidente, que por entonces creía que el mal era el integrismo iraní, Teherán la capital del infierno y Sadam un aliado de conveniencias. Por aquella época, el partido Al Dawa, acusado de organizar el atentado, era considerado un malévolo aliado de Irán. Hoy, Al Dawa es el partido del primer ministro, Ibrahim al- Yáfari. Cinco muertos estadounidenses La jornada del referéndum fue también reseñable por su atípica tranquilidad. Pero la circunstancia de que no se atentase contra los colegios electorales no significa que la insurgencia dejase de atacar a las tropas iraquíes y norteamericanas. En Ramadi, cinco soldados estadounidenses perdieron la vida por la explosión de una bomba de carretera, con toda probabilidad uno de esos artefactos explosivos de última generación que tienen un efecto destructor muchísimo mayor que todos los experimentados hasta ahora por la insurgencia. Tras un breve paréntesis de calma, Bagdad volvió a despertar ayer bajo el impacto de tres potentes granadas de mortero lanzadas contra la Zona Verde La insurgencia mantiene su ya habitual rutina de ataques y atentados, y aquí nadie se hace ilusiones de que, por el momento, ésta vaya a acabar por la aprobación de una Constitución que ni siquiera tiene el consenso de las tres principales comunidades que habitan este país. La matanza de Dujail Pero la matanza de Dujail tiene la ventaja logística de que es el caso más sencillo y rápido de enjuiciar. Sadam podría ser procesado y condenado en un tiempo relativamente breve. Y las autoridades evitarían así la temida posibilidad de que se repita lo ocurrido en el juicio contra el ex líder serbio Slobodan Milósevic, quien se sirve de los impecables y prolijos procedimientos de La Haya para potenciar su imagen política en su país. Lo que no está claro es si este proceso reducirá o exacerbará la violencia. Ese juicio va a ser una pieza de teatro clásica preparada para los periodistas afirma Adnan, suní de clase media, que señala que Sadam fue una mala persona, pero que no tiene ninguna confianza en que vaya a ser juzgado con garantías. Es curioso, no obstante, que al iraquí medio no le importe despotricar contra esto o aquello del actual proceso político, pero sea mucho más reticente a pronunciarse sobre el dictador. Como si aún Sadam, en su comparecencia del pasado junio ante el tribunal que le juzga AP Sadam es procesado por la muerte de 143 personas en Dujail, tras un frustrado intento de magnicidio La matanza no suscitó la condena de Occidente, que veía al ex dictador como un aliado de conveniencia suscitaran cierto temor los fantasmas del pasado. Los chiíes, que sufrieron algunas de las más atroces represalias de Sadam, suelen ser mucho más elocuentes. Si se pregunta en el gran arrabal de Sadr City, se van a escuchar todo tipo de maldiciones contra quien les condenó a la miseria. Pero las reacciones podrían ser muy diferentes en las regiones suníes. Aquí, el proceso podría ser considerado una afrenta por la insurgencia nacionalista, que en principio estuvo formada por leales y antiguos oficiales del antiguo líder. Y hay que conocer también la personalidad de esas gentes, para quienes la venganza de sangre forma parte de su código de conducta. Para ellos, la matanza de Dujail bien podría reducirse a una mera venganza más por un atentado contra su vida. Hoy, los iraquíes repiten que Sadam pertenece al pasado. Pero quizás baste que reaparezca la traumática efigie del dictador para que vuelva, con fuerza, a formar parte del presente.