Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
16 Nacional LUNES 17 10 2005 ABC Los nacionalistas del PNV recuerdan el discurso de Rubalcaba con el plan Ibarretxe, y Patxi López quiere ser el Maragall vasco. Manuela de Madre y el portavoz socialista tienen buena sintonía. CiU, desde la cuneta política, se convierte en imprescindible La hora de los discursos del año TEXTO: CHARO ZARZALEJOS MADRID. El presidente del Gobierno y el líder de la oposición andan afanados en lo mismo. El próximo día 2 el Congreso va a vivir una de esas jornadas que, pasado el tiempo, cobrará especial relevancia. Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, al igual que Azaña y Ortega y Gasset en 1932, volverán a debatir sobre España con ocasión de Cataluña. El primero dirá que cree en su país, España, y el segundo que no rechaza las reformas necesarias y sí las ensoñaciones nacionalistas. Como es natural, el presidente cuenta con la asistencia de unas cuantas personas para la elaboración de su discurso, pero Mariano Rajoy, en esta ocasión, ha decidido contar consigo mismo. Van a ser los discursos del año. Para encontrar un antecedente a esta próxima sesión no hay que ir al comienzo de los tiempos. Hace nueve meses y también en el Congreso se pronunciaron importantes discursos, pero todo resultó más fácil porque PP y PSOE coincidieron en rechazar el denominado Plan Ibarretxe. La memoria de aquel Pleno está muy fresca, al menos entre los nacionalistas vascos. Recuerdan, como si fuera hoy, la intervención de Alfredo Pérez Rubalcaba y su contundencia para rechazar la propuesta aprobada por el Parlamento vasco. Dijo Rubalcaba que había 50 artículos inconstitucionales. Se refirió, entre otros puntos, a la creación del Consejo Judicial vasco, la organización del Ministerio Fiscal, la lógica confederal que existe en el proyecto para relacionar las competencias del Estado y las de las comunidades autónomas y aspectos relacionados con la UE. mo gestiona la situación la CiU de Artur Mas, que desde la cuneta política- -hay que recordar qué cosas se han dicho de CiU- -se ha convertido en imprescindible. Además de nacionalistas, tienen memoria y aprovecharán la ocasión para que Maragall y el PSOE beban un poquito del cáliz que les han hecho beber a ellos. También el PP reunirá a sus órganos directivos para ultimar su estrategia. El empeño de Rajoy es no dar un paso en falso. Sabe que en las elecciones se va a tener que medir con Zapatero y sabe que éste utiliza como argumento de convicción ante sus socios parlamentarios ese ¡ojo que esto es lo que hay. El PP o nosotros Por eso Rajoy, al igual que hiciera Rubalcaba en febrero de este mismo año ante Ibarretxe, no va dejar que le tilden de anticatalán. Y a Cataluña que se va a ir Rajoy a explicar su teoría de reformas razonables y si no son razonables debate a tumba abierta sobre el modelo de Estado y consiguiente reforma constitucional. No somos el partido del no como dice el PSOE. Lo que no queremos son chapuzas y lo que se pretende hacer es una auténtica chapuza constitucional Maragall, experto en chapuzas Para chapuza, y así lo reconocen sus propios compañeros, es lo que ha pretendido Maragall con su propio Gobierno. Aupar a su hermano en el Ejecutivo es algo casi tan obsceno- -aunque no tanto- -como el brindis de Moratinos con su homólogo marroquí cuando a escasos kilómetros se pateaban los derechos humanos de cientos de subsaharianos. Manuela de Madre, ya un poco harta de Maragall, optó por no aplaudir. Ella se desahoga con Alfredo Perez Rubalcaba, mientras que Montilla lo tiene que hacer consigo mismo. No este el caso de Patxi López, que acude al próximo congreso del socialismo vasco amparado y bien amparado por su partido- -los críticos ya no cuentan en la dirección del PSE- una formación que parece embriagada por la melancolía. Quieren los socialistas vascos jugar el papel del PSC y Patxi López ser- -salvadas las distancias- -como Maragall. En cuanto ETA desaparezca- ¡ojalá fuera hoy mejor que mañana! -sus miradas irán hacia la izquierda abertzale deseando para el PNV lo mismo que el PSC ha deseado desde el día 1 para CiU. Josu Jon Imaz lo tiene bien claro desde hace más de un año: En cuanto puedan, nos hacen la pinza auguró el presidente del PNV a dos periodistas hace trece meses. Que llegue noviembre y que llegue bien. El nacimiento del Heredero del Heredero va a ser un punto de bálsamo en este pertinaz y cansino panorama político en el que los dineros condicionan identidades y las identidades- ¡a estas alturas -afloran como setas. Ibarretxe, al presentar su plan soberanista en el Congreso el pasado febrero IGNACIO GIL El PNV pide explicaciones Y los nacionalistas vascos cotejan su texto y el catalán y aunque admiten que son distintos, advierten que igual que se puede enmendar y debatir el catalán, también se hubiera podido hacer lo mismo con nuestra propuesta. La diferencia es que Zapatero necesita a los catalanes y a nosotros no. La incoherencia y el oportunismo es manifiesto Molestos con la diferencia de trato, es la solidaridad con los catalanes lo que les impide ahondar en lo que perciben como clara discriminación. No vamos a decir que si a nosotros no a ellos, tampoco, pero los socialistas nos tendrán que explicar algunas cosas Antes tendrán que explicarse a sí mismos y esto va a ocurrir el próximo día 24, cuando la Ejecutiva del PSOE, presidida por Rodríguez Zapatero, tomará posición oficial y definitiva ante el debate del día de 2 y, después, ante el debate general del propio proyecto catalán. Ayer mismo, el presidente del Gobierno a quien el optimismo le viene dado por su confianza en los ciudadanos como a los profetas la inspiración les llegaba de Dios, augu- El PNV está molesto con el diferente trato dispensado por Zapatero a Maragall con su Estatuto y a Ibarretxe con su plan: La incoherencia y el oportunismo es manifiesto raba que habrá Estatuto y además contará con el respaldo de todo el PSOE. Si esto es así, que podría serlo, habrá que concluir que en algún punto del recorrido la verdad hace aguas... o bien que en toda esta historia del Estatuto catalán nada es lo que parece ni nada parece lo que es. Veremos qué queda de la declaración de Santillana, recuperada en los últimos días por algunos socialistas; veremos qué queda de las declaraciones exigentes de algunos políticos catalanes; y, veremos, en fin, có-