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ABC LUNES 17 10 2005 Nacional EL DESAFÍO DEL ESTATUTO CATALÁN TRAMITACIÓN EN EL CONGRESO 15 Los socialistas catalanes ven inoportuno el giro de Maragall en plena división del PSOE por el Estatuto El entorno del presidente de la Generalitat dice que no debe haber demoras a la expectativa de los ciudadanos dice el texto. Maragall añade que en este momento no hay ninguna decisión tomada sobre cambios en el gobierno por lo que rechaza cualquier especulación sobre el resultado final de estas consultas En su nota, el presidente de la Generalitat anuncia también que ha abierto un proceso de consultas con los diferentes partidos que conforman el Gobierno Catalanista y de Izquierdas y, para contribuir a mantener la incertidumbre de las quinielas propias de cada crisis de gobierno, añade que no hay ninguna decisión tomada sobre cambios Fuentes cercanas a Pasqual Maragall citadas por Efe alimentan la tesis de que los cambios serán en cuestión de días porque esto no se puede demorar en el tiempo y debe resolverse de la manera más eficaz posible Pero al igual que el PSC, los socios minoritarios del tripartito, ERC e ICV, también se oponen a la remodelación anunciada por Maragall. Mientras los socialistas tratan de limpiar los matices inconstitucionales del texto, el PP dará la batalla en cada examen al que se someta el proyecto en el Congreso El plan B de Rajoy TEXTO: J. L. LORENTE Ya veremos lo que pasa Ya veremos lo que pasa (en la comisión ejecutiva del PSC) y lo que acaba decidiendo el presidente apuntó ayer el viceprimer secretario del PSC, Miquel Iceta, que no podía ocultar su preocupación ante la crisis abierta en el partido por la decisión unilateral de Maragall de remodelar su Ejecutivo. Lo normal hubiera sido que consultara antes con el partido y con los otros socios de gobierno, pero nosotros no sabemos nada de nada de los cambios que pretende hacer aseguró el portavoz del grupo del PSC en la Cámara catalana. Iceta, igual que el resto de sus compañeros, ha tenido que conformarse con leer un periódico para conocer los deseos de Pasqual Maragall de nombrar a su hermano Ernest como consejero de Universidades o de prescendir de dirigentes históricos del partido, como Antoni Siurana o Josep María Rañé, cuyas carteras irían a parar a manos de ERC. Ante esta situacion, el líder de CiU, Artur Mas, instó a Maragall a mantener con firmeza sus planes de cambiar a ocho consejeros de su Ejecutivo pese a la oposición de las direcciones del PSC, ERC e ICV porque sólo así puede salvar su autoridad y, al mismo tiempo, le emplazó a someterse de inmediato a una moción de confianza en el Parlamento catalán. MADRID. El PP y el PSOE esconden sus cartas ante la tramitación parlamentaria de la reforma estatutaria catalana. Mientras los socialistas debaten las ocho fórmulas de Zapatero sobre el término nación, los populares cuentan con un plan B en caso de que el texto- -como es previsible- -sea admitido a trámite en la Cámara Baja. Esa estrategia, según ha dejado claro estos últimos días el líder de la oposición, Mariano Rajoy, pasa por dos premisas: primera, centrar el debate en que el Estatuto es una reforma encubierta de la Constitución; y segunda, no abandonar ninguno de los foros parlamentarios donde se debata el texto. Nosotros no nos vamos de los sitios reitera el presidente del primer partido de la oposición. El primer examen del proyecto llegará mañana, cuando la Mesa de la Cámara califique el texto. El PSOE y los grupos minoritarios- -CiU e IU- -consideran la decisión un trámite y aprobarán que el Pleno del Congreso vote su toma en consideración el 2 de noviembre. El PP, en cambio, se empleará a fondo en dos frentes. Por un lado, obligará a la Mesa a debatir la propuesta de los populares de que exista un pronunciamiento previo del Consejo de Estado, el CGPJ y el Tribunal de Cuentas, que son tres de los órganos constitucionales afectados por la reforma. Por otro lado, el PP llevará al TC la decisión de la Mesa de aceptar la tramitación del texto catalán como una reforma estatutaria y no como una modificación de la Carta Magna. Fue lo que los populares no hicieron con el plan Ibarretxe, conscientes de que ese proyecto iba a ser derrotado por el Pleno de las Cortes. na, intentó hacer uso de la palabra para expresar una queja sobre el procedimiento con el Reglamento en mano, y el presidente de la Cámara se la negó. La opción no votar -que no está considerada en el Congreso como una abstención- -podría ser una grave medida de protesta, no habitual en la Cámara aunque también hay precedentes. La batalla definitiva Así las cosas, los populares se quedarán solos y el proyecto pasará a la Comisión Constitucional del Congreso, donde se creará una ponencia. Allí llegará la segunda gran batalla. Zaplana señaló hace algunas fechas que hay muchas formas de estar en la comisión Y es que al PP se le plantean cuatro opciones: primera, no ir a la ponencia; segunda, ir y no participar; tercera, ir y participar sólo en la presentación de enmiendas propias; y, cuarta, ir y participar en todo. La primera posibilidad está descartada por Rajoy. Aunque el plan B del PP ya está fijado, las otras tres opciones dependerán de lo que ocurra hasta primavera (que será cuando- -previsiblemente- -la ponencia comience a trabajar) y, sobre todo, de la postura de los socialistas. Se trata de un problema de exquisito pulso político señala un miembro de la dirección del Grupo Popular. EDIFICIOS EN MADRID CALLE MODESTO LAFUENTE PASEO DE EXTREMADURA CALLE GENERAL DÍAZ PORLIER VENDE DIRECTAMENTE PROPIEDAD TELÉFONO 91 541 44 77 Acuerdo global con el PSOE Los populares son conscientes de que tendrán un papel clave si las soluciones que plantee el PSOE no son del agrado de las minorías. La baza que jugará entonces el Partido Popular ya ha sido anunciada por Rajoy: quiere un acuerdo global con el PSOE- -centrado en la Constitución- -y no permitirá que los socialistas pacten unas enmiendas con sus socios parlamentarios y otras con el PP. Nueva calificación Tras la votación en la Mesa del Congreso, el primer grupo de la oposición presentará un escrito para que el órgano de gobierno reconsidere su decisión de calificar el texto como reforma estatutaria. Lo previsible es que los socialistas y las minorías no lo acepten. En estas condiciones se llegará al Pleno del día 2 de noviembre. Ahí empezará la primera gran batalla. La sesión plenaria será el lugar propicio para que los populares escenifiquen su rechazo total al texto. La postura que adopten forma parte de la campaña contra la reforma del Estatuto diseñada desde Génova y caben tres posibilidades: votar no abandonar el hemiciclo o no participar en la votación. Rajoy no es partidario de medidas drásticas como la de dejar los escaños durante el debate, aunque hay precedentes de ello: el 2 de diciembre de 2004, en la sesión sobre la reforma de ley orgánica del Poder Judicial, cuando el portavoz popular, Eduardo Zapla-