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14 Nacional EL DESAFÍO DEL ESTATUTO CATALÁN CRISIS DEL TRIPARTITO LUNES 17 10 2005 ABC CUBA COMO DISCULPA C omo si tuviera la agenda tranquila, como si La Moncloa fuera un observatorio de la placidez, José Luis Rodríguez Zapatero sale a la búsqueda de emociones fuertes y elige Salamanca. Lo llamativo de la Cumbre Iberoamericana no es que haya convertido a Cuba en protagonista de las reivindicaciones de todos, que es vieja costumbre de los dirigentes latinoamericanos- -y de nuestro presidente ahora- sino la manera burda con la que en esta ocasión lo han utilizado para no mirarse en el espejo y pensar un poco en cómo, entre todos, pueden mejorar las condiciones de vida- -de vida democrática- -de sus conciudadanos. Pensando que con Cuba en el escaparate se produce una suerte de sedación GERMÁN de las conciencias, en naYANKE da ha quedado incluso la sencilla referencia de Kofi Anan a la lucha contra la corrupción. Con Cuba en los discursos y en las declaraciones consensuadas, el venezolano Hugo Chávez, enemigo de la libertad, puede perorar contra Washington y hablar de la lucha contra el hambre sin hacer referencia a que es su propia política populista la que impide el desarrollo de un país como el suyo. Con Cuba como banderola, dedicando el tiempo a cómo reclamaban la extradición del anticastrista Posadas, se ocultaba que algunos de esos países tan semánticamente puritanos protegen a miembros de ETA o, en otros casos, no modifican sus legislaciones para que estos terroristas puedan ser juzgados por sus crímenes. Discutiendo sobre si se trata de un bloqueo o un embargo de EE. UU. a Cuba, ninguno de los elegantes mandatarios iberomericanos- -incluso en este momento en el que se habla de punto de inflexión en las Cumbres- -se ha ocupado seriamente ni de los encarcelados por Castro ni de los cubanos a los que se niega la democracia. Cuando la diplomacia española sabía de la inquietud estadounidense sobre lo que en el borrador hacía referencia a Cuba se adelantó a decir que nada se modificaría. Pero al final se dulcificó, en algún caso cosméticamente, y tiene sentido preguntarse si, al final, han sido otros países, y no el anfitrión, los que han solicitado un poco, aunque sea sólo un poco, de precaución ante la comparación de los problemas propios y ajenos. Si el presidente español cree que la polémica es semántica, es quizá porque quiere olvidar que son las palabras las que formalizan las ideas y los proyectos políticos. Caemos así en el absurdo: Josep Borrell, no se sabe si para defender el texto, asegura que Europa comercia con Cuba y no por ello se rinde ante la represión castrista, pero si Europa comercia... ¡vaya bloqueo curioso! Y lo curioso, en este caso, es que de esa represión nadie parece haberse ocupado en Salamanca. Quizá en el equipo de estrategas de La Moncloa alguno pensó que, en estas cosas un poco inútiles como la Cumbre Iberoamericanas, nada hay mejor que la prestidigitación: mientras se levanta una mano- -la de Cuba y sus disculpas- -se esconde la otra, la de los problemas reales. Pero en vez de disimular un problema, han añadido otro. Hizo bien el Rey en señalar, en la clausura, lo mucho que esta Comunidad de países puede aportar a naciones y ciudadanos. Quizá en otra ocasión. Maragall, entre Saura y Bargalló, en el homenaje tributado anteayer a Lluis Companys ELENA CARRERAS Maragall desafía al PSC al confirmar cambios de Gobierno que su partido desautoriza por innecesarios CiU le reta a someterse a una cuestión de confianza en el Parlamento ÁNGEL MARÍN BARCELONA. Con el alma en vilo. Los capitanes socialistas- -los alcaldes y líderes territoriales que controlan el aparato del PSC y cuya cabeza más visible es el ministro de Industria y primer secretario, José Montilla- -esperan que el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, explique hoy sus intenciones de remodelar el Gobierno catalán en la comisión ejecutiva del PSC. El aparato del partido aprovechará el cónclave de hoy- -que se prevé tenso por el desafío de Maragall de anunciar de forma reservada y a espaldas del partido cambios en su Ejecutivo- -para convencer a Maragall de aplazar cualquier reforma en la Generalitat. Para el PSC, los cambios son innecesarios ya que no solucionarían los problemas de Cataluña, e inoportunos al producirse en medio del proceso de aprobación del Estatuto catalán en el Congreso. Esto es, en medio de una amplia discusión sobre el alcance de la inconstitucionalidad del texto, de la frontal oposición de un Partido Popular crecido y en un Las crisis abiertas por maragalladas del presidente de la Generalitat La última maragallada del presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, amenaza con abrir una grave crisis en el PSC y también en el tripartito a menos de 48 horas del debate de Política General en el Parlamento de Cataluña. La unidad de los socialistas catalanes y de las tres fuerzas que integran el gobierno de la Generalitat- -PSC, ERC e ICV- -se tambalea por la decisión unilateral de Maragall de remodelar su Ejecutivo cuando faltan sólo dos semanas para que el Estatuto sea tomado en consideración o no en el Congreso. La antepenúltima maragallada -término acuñado por sus adversarios para definir las ideas o propuestas lanzadas por Maragall sin mirar sus consecuencias- -fue la crisis del 3 por ciento que, entonces, provocó la ira del líder de CiU, Artur Mas. enrarecido ambiente en el seno del PSOE, dividido entre quienes avalan la tesis de normalidad democrática impulsada por José Luis Rodríguez Zapatero y quienes observan en el texto estatutario una amenaza seria para los intereses electorales del partido. Pese a la tesis oficial del PSC de que los cambios en el Gobierno son innecesarios e inoportunos -aparte quedan las descalificaciones desde el seno del PSC hacia Maragall por las formas, ya que sólo consultó sus cambios con CarodRovira en primera instancia, ocultando sus intenciones al propio Montilla, que se enteró a través de un dirigente republicano- Maragall hizo público anoche un comunicado en el que se reafirma en su idea de modificar su Gobierno. Si bien no aclara si los cambios se producirán de forma inminente, lo que sí queda claro es que el comunicado es una respuesta de Maragall en forma de desafío a la desautorización sufrida desde su propio partido unas horas antes. Una vez aprobado el Estatuto y cercano el ecuador de la legislatura, el presidente de la Generalitat cree llegado el momento de dar un nuevo impulso a la acción de gobierno, convencido de que así responde