Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 17 10 2005 Opinión 7 podido disminuir el número de víctimas del hambre en más del 25 por ciento, merced al crecimiento de su PIB agrario. Por eso asombra, aún más, que este flagelo, este genocidio silencioso se mantenga en unos momentos en que nada impide al mundo alimentar a una población muy superior a la existente, dados sus conocimientos científicos, sus avances técnicos y las enormes posibilidades de ayuda tecnológica que podrían aportar los países desarrollados a los que caminan sólo por la vía hacia el desarrollo. Durante los dos últimos siglos ha quedado claro que es posible romper la maldición malthusiana y que la tecnología agronómica es capaz de impulsar la producción más allá del crecimiento demográfico. El stock tecnológico en forma de biotecnologías, manejo de agua para riego, nueva maquinaria agrícola, conocimiento de suelos y climatología, técnicas ganaderas, etcétera, son hoy de tal naturaleza que no cabe encontrar justificación tecnológica al hambre y la desnutrición. Y así, ese nivel global de avance científico unido al hambre regional o local revela una gran paradoja que es mayor en este siglo, tan lleno de avances tecnológicos, y cuando se examinan desde España- -precisamente en este año que celebramos el 150 aniversario de la creación por la Reina Isabel II de la carrera de Ingenieros Agrónomos e Ingenieros Técnicos Agrícolas- -las aportaciones que en tanto contribuyeron a la desaparición del hambre en el XIX y en el XX. LA ESPUMA DE LOS DÍAS EL DUEÑO DE LAS PALABRAS UIS Ignacio Parada lo recordaba hace pocos días en las páginas de este periódico al citar textos de los libros de Alicia, precursores de Kafka y carísimos a gentes como Bertrand Russell y Henry Miller, entre millones de lectores. Como si nos moviéramos en el territorio mágico del brillante matemático que se escondió bajo el pseudónimo de Lewis Carroll, la cuestión no está sólo en saber quién o quiénes mandan aquí y ahora, sino quién es- -además y sobre todo, por mandar- -el dueño de las palabras, el que hace que una palabra signifique en cada momento lo que él quiere que signifique y ninguna otra cosa más, J. J. ARMAS aunque signifique de MARCELO verdad otra cosa muy distinta. En un régimen político de poder absoluto, donde toda la información y documentación derivan y se elaboran desde ese mismo poder absoluto, el Tentetieso hace truco en cada una de las palabras de su repetitivo discurso. Tan suya es la realidad y la vida que, en su máxima arbitrariedad exegética, el dictador puede cambiar la semántica de las palabras y conseguir, sin que nadie se atreva a llevarle la contraria, que una palabra cualquiera, la que él quiera en cada momento, signifique mágicamente- -a la vez o en cada momento de su capricho- -una cosa y su contrario. En ese caso aberrante, el dictador es él mismo la nación, el pueblo, el discurso, el gobierno y la oposición, el sólo yo solo y el único señor de las palabras: Fidel Castro, sin ir más lejos. Por el contrario, en una democracia avanzada y culta, se hace necesario que, a pesar de la apariencia y la realidad de los sinónimos, no haya un único dueño de las palabras, y mucho menos lo sea quien manda aquí, sino que la semántica de cada una de ellas- -de las palabras- -tenga una interpretación clara y contundente, patrimonio de todos o, en su defecto, de una inmensa mayoría. La cuestión estriba entonces en saber si en una democracia que se precie de ser culta y madura sabemos todos lo que significa de verdad la inmensa mayoría y, además, somos capaces de atenernos- -también todos- -a que esa inmensa mayoría está capacitada para no permitir que se cambie a gusto de quienes mandan la semántica exacta de las palabras. De lo contrario, al jugar frívola y peligrosamente a los dados con la significación real de las palabras, como si fuéramos pícaros tahúres de andar por casa con un farol debajo del brazo, estamos corriendo el riesgo mayor de la metamorfosis kafkiana: un día podemos acostarnos tan tranquilos con el pijama de Gregorio Samsa y a la mañana siguiente despertarnos, como si tal cosa y sin saber bien por qué, convertidos en escarabajos. L FAO, el hambre y la pobreza están unidas de forma inextricable y el principal campo de batalla en la lucha contra este estigma es el medio rural. Tres cuartas partes de los mil millones de personas que viven con menos de un dólar por día se encuentran en las zonas rurales. Es cierto que en muchos países la causa del hambre no está en sus carencias de recursos sino en los conflictos o guerras internas ya mencionados, en la falta de inversiones encaminadas al desarrollo agrario o en un absurdo empeño en imitar el modelo alimentario occidental menospreciando sus posibilidades naturales y propias. Por eso sorprende que, pese estos sectores se ha reducido a la mitad, treinta países hayan Ziegler afirmó hace un par de años: Este año nada hay que celebrar en el Día Mundial de la Alimentación. Pero al menos la existencia de ese Día hace que, una vez al año, toda la Humanidad vuelque su atención sobre esos millones de hambrientos que reclaman de la agricultura del mundo más producción, un comercio más justo y, sobre todo, más enseñanzas sobre cómo en otros lugares el problema del hambre está resuelto... incluso con excesos. Debemos todos- -en este primer mundo lleno de riquezas, donde los problemas de obesidad o de excesos de grasas son tan comunes- -sumarnos a esta reflexión con unas líneas que nos desasosieguen, siquiera por unos minutos, desde nuestra confortable situación de país desarrollado y sobrealimentado, llevándonos hasta estos otros horrores que conviven a unos kilómetros de nosotros. Es necesario escuchar una vez más palabras frías, pero horribles, como hambre o malnutrición, palabras que degradan a los pueblos que las padecen pero que envilecen más a los que las provocan o consienten. Confiemos en que el próximo año podamos ver mejores realidades y albergar mayores esperanzas. PALABRAS CRUZADAS ¿Se cargó el árbitro el derbi madrileño con el penalti y la expulsión? GONZÁLEZ VÁZQUEZ. VÁYASE! ¡VÁYASE, SEÑOR LOS DERBIS SÓLO SE LOS CARGA RONALDO L Atlético no le gustaba el primer árbitro del derbi y colocó a uno de prestigio culé que fue el que luego, reglamentariamente, pitó penalti y expulsión. ¿Qué iba a hacer, el hombre? Es lo de aquel guardia civil que jugaba al tute con Camba y un amigo que, sin más ni más, se puso a hablar mal de Guzmán el Bueno por cargarse a un hijo. ¿Y qué iba a hacer? -zanjó el guardia- ¡A lo mejor no le dejaba otra salida el reglamento! Está visto que el Atlético siente necesidad de castigo, sentimiento que, según Freud, procede, no del remordimiento por algo que se ha hecho, sino por el deseo inconsciente de matar al padre. El Atlético cree que su padre es el Madrid, y desea matarlo, pero no puede, a pesar de la IGNACIO RUIZ inversión en super- egos, esos Bianchis meliQUINTANO fluos que todos llevamos dentro. El Atlético no recibió su castigo del árbitro, sino de Ronaldo, cuya diferencia en los derbis con Torres- -renombrado Van Basten por tres goletes a San Marino- -es de 7 por 0. Y si, para no cargarse un derbi, resulta que no se puede expulsar a un tal Antonio López, entonces que tampoco pueda marcársele fueras de juego a Ronaldo, que da más espectáculo. Arrecia, sin embargo, ese vicio progre y catalán- -español, en una palabra- -de hacer la ley interpretable si me beneficia vale, pero, si me perjudica, la interpreto En el Atlético sobraron intérpretes y faltaron estrellas. E L nombre ya daba escalofríos: González Vázquez... Así se llamaba el árbitro del partido. Y lo que a uno le retumbaba constantemente en la cabeza era: Váyase, señor González Vázquez. Váyase con aquella voz del Aznar anterior a su muñegote. Sólo habían pasado seis minutos y era imposible distinguir entre un Vázquez y un Márquez. Pero, en fin, todo sea por la paz espiritual del Real Madrid y de mis amigos madridistas, que ya andaban un poco celosones con los árbitros, siempre tan veletas, que habían cambiado los encantos tradicionales del equipo blanco por los cantos de sirenas del superpoder catalán. Nadie como Raúl, ese Laurence OliOTI R. vier del área, para interpretar con su desMARCHANTE mayo especial la pena máxima: ¡ay! Un actorazo... Si hasta el propio defensor se creía, el pobre, que había habido contacto (detrás de ese pedazo de argumento: Desde luego, ha habido contacto levantan los futboleros boleros todo su saber futbolístico bolístico) El guión era, pues, inmejorable: el defensor cree que tiene un contacto con el delantero; Raúl entona su parrafada y, adiós mundo cruel, cae como fulminado por el rayo, y el señor González Márquez, o Vázquez, que no se había ido, lo ve todo: y en el minuto 6, que es cuando mejor se ven las cosas que pasan. ¡Las cosas que pasan! A ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate