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ABC DOMINGO 16 10 2005 95 Deportes El Deportivo iguala al Barcelona, que llegó a dominar por 1- 3, en un partido vibrante Perea y Kezman (a la derecha) protestan a González Vázquez la jugada del penalti AFP El clásico se apagó a los seis minutos Un justo penalti y la expulsión de A. López hundió al Atlético ante un Madrid con viento a favor ATLÉTICO DE MADRID REAL MADRID 0 3 ni de lo trabajado en el día que tuvieron para preparar el partido servía. Una pena. Mejor no imaginar qué hubiera podido pasar si el Atlético hubiera seguido con once. Entra dentro del terreno de la ficción. Lo único que se puede enjuiciar es la realidad y ésta pasó por un derribo de López a Raúl que fue penalti y la decisión consiguiente del colegiado, que expulsó al defensa porque entró por detrás al rival que estaba en manifiesta ocasión de gol. LO MEJOR Atlético de Madrid (4- 4- 2) Leo Franco; Velasco, Pablo, Perea, Antonio López; Maxi (Valera, m. 65) Zahínos, Luccin, Petrov; Torres y Kezman (Gabi, m. 65) Real madrid (4- 4- 2) Casillas; Míchel Salgado (Diogo, m. 40) Sergio Ramos, Helguera, Roberto Carlos; Beckham, Pablo García, Baptista (Robinho, m. 69) Zidane (Guti, m. 55) Raúl y Ronaldo. Árbitro González Vázquez. Roja (m. 6) a Antonio López por la entrada a Raúl en el penalti, Amarilla a Kezman, Sergio Ramos, Perea, Luccin, Zahinos, Petrov y Pablo García. Goles 0- 1. m. 8: Ronaldo, de penalti. 0- 2. m. 61: Ronaldo. 0- 3. m. 92: Perea, propia puerta. ENRIQUE ORTEGO MADRID. El fútbol en ocasiones es rácano y mísero consigo mismo. Todas las expectativas de partido grande, de clásico como los de antes, saltaron por la borda sin salvavidas cuando los dos equipos no habían tenido tiempo ni de plantarse sobre el campo. Las cábalas, los argumentos, las discusiones de la víspera, hasta los juegos de pizarra de los entrenadores, que habían trabajado unos aspectos determinados que tuvieron que desmontar sobre la marcha, se diluyeron de mala manera. A los seis minutos. Nada de lo soñado, El gran partido de Pablo García, la seriedad defensiva blanca, la clarividencia de Guti y la efectividad de Ronaldo con otros dos goles LO PEOR ro sin apenas profundidad. Pablo García se convertía en el jefe de la banda y con su colocación y una amplia zona de influencia bajo su mando, abortó cualquier intento ofensivo rival. Un remate de Ronaldo que detuvo Leo Franco fue la única llegada blanca desde el gol de penalti. Escaso bagaje para un equipo en superioridad, con el partido en su pies y el resultado a favor. Y Guti volvió a marcar estilo Se intuía que la segunda parte podía marchar por el mismo camino, incluso con el Atlético un poco más envalentonado, cuando Luxa decidió mandar a la ducha a un Zidane que estaba pidiendo el cambio a gritos y mandó a Guti al campo. Seis minutos le sobraron para poner un poco de imaginación y mandar un precioso, medido, balón de gol a Ronaldo que el brasileño, mano a mano con Leo Franco, no perdonó. Menudo es él para esos balones. Partido sentenciado. Todo lo que pasó después fue a beneficio de inventario. Los cambios- -raros, raros, raros- -de Bianchi, la entrada de un Robinho remiso y apagado... Además de los puntos, los blancos salieron del Calderón con un convencimiento: han encontrado en Pablo García el hombre capaz de amalgamar un equipo al que le faltaba una pieza de esas características. No es Redondo, ni Makelele, pero tiene cosas de ambos y un oficio con el que se viene de cuna. Bianchi castigó a Petrov El reglamento es inequívoco, aunque su aplicación represente que el duelo resulte adulterado porque un equipo se queda en inferioridad y casi sin opciones, sobre todo porque enfrente estaba quien estaba... y con un gol de ventaja. Hasta entonces, hasta ese minuto seis, el Madrid había salido muy metido. Mandón. Luxemburgo había preparado cómo frenar a Petrov. Salgado encima y Beckham o Sergio a la salida, atentos a las coberturas. Para ello colocó al ex sevillista como central derecho y a Helguera, como izquierdo. Bianchi no pestañeó cuando su equipo se quedó con diez. En una decisión que merece por lo menos ponerse en entredicho, mantuvo a Petrov en la banda, aunque, claro, sin un lateral que le ejerciera de escudero, tuvo que arreglárselas para ocupar toda la franja, tanto en ataque como en defensa. La discutible decisión de Bianchi, que al quedarse su equipo con diez sacrificó a Petrov dejándole toda la banda No es lo suyo, se quedó en tierra de nadie y apenas pudo explotar todo lo que lleva dentro. Fue su propio técnico quien maniató al hombre que más temía su rival. Insólito, pero cierto. Lo que sí ordenó- -menos mal- -el técnico argentino es que Maxi centrara más su posición, se colocara a la altura de Zahínos y Luccin y así mantener el tipo en la zona central, donde el Madrid acumulaba hasta cuatro hombres. Ante un Atlético que apenas salía de su campo, el Real Madrid no fue a machacar el partido. Se limitó a tener el balón, a moverlo con cierto sentido, pe-