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ABC DOMINGO 16 10 2005 77 Toros FERIA DEL PILAR Magnífico espectáculo de Encabo con un cebada de vuelta al ruedo Plaza de toros de la Misericordia. Sábado, 15 de octubre de 2005. Octava corrida. Casi lleno. Toros de Cebada Gago, astifinísimos, de variadas hechuras y juego; destacaron el gran 5 de vuelta al ruedo en el arrastre, el 6 en la muleta y el 2 y el 4 con matices. Pepín Liria, de tabaco y oro. Media tendida y tres descabellos (silencio) En el cuarto, estocada trasera y cuatro descabellos. Aviso (división) Luis Miguel Encabo, de fucsia y oro. Pinchazo, estocada ladeada y descabello (saludos) En el quinto, estocada. Aviso (dos orejas) Jesús Millán, de rosa palo y plata. Tres pinchazos y descabello. Aviso (silencio) En el sexto, pinchazo, estocada y descabello. Aviso (división) Salvador Cortés abre la puerta grande en la Feria de Jaén ABC JAÉN. Salvador Cortés salió a hombros, tras cortar tres orejas, ayer en Jaén. El sevillano se mostró muy firme y templado con el tercero y cuajó profundos muletazos con el sexto, según informa mundotoro. Con algo más de media entrada, se lidiaron toros de Guadalest, nobles pero justos de fuerza en general. Curro Díaz, que sustituía a El Cordobés, silencio y ovación. Antón Cortés, que ocupaba el puesto de Jesulín, silencio en ambos. Salvador Cortés, oreja y dos orejas. Por otra parte, en Ávila, toros de Dehesa de Guadarrama, Valverde y El Vellosino. Canales Rivera, silencio y silencio. López Chaves, oreja y palmas tras aviso. Iker Javier Lara, silencio y palmas de despedida tras aviso. ZABALA DE LA SERNA ZARAGOZA. Zambombazo de Encabo. Zambombazo de los que necesitan los toreros en la última gran feria de la temporada y zambombazo que necesitaba la feria zaragozana. Luis Miguel Encabo escenificó un magnífico espectáculo con un bizco y feo toro de Cebada Gago que en sí mismo fue un espectáculo de alegre bravura, amplio galope, clara nobleza y capacidad de entrega. Y todo lo puso el torero en juego con generosidad, tremenda generosidad en la distancia y también a la hora de buscar el indulto que la gente solicitaba a voz en grito con ese acento maño que hace que las palabras cobren una mayor contundencia. Las galopadas hacia la muleta contenían ritmo, lo que se llama tranco; y las series, dulzura, naturalidad, ligazón. Como si torease al natural con la derecha. No abundó, precisamente, al natural, hasta que la Misericordia al unísono se desbocó. Entre las tandas se paseaba Luis Miguel con garbo, y en la locura mágica que quería la segunda vida para el cebada sí alternó lados, y variados muletazos después del cierre oficial con sabroso toreo a dos manos Luis Miguel Encabo y el mayoral de Cebada Gago salen a hombros y una trincherilla de cartel. Con miras estrictamente taurinas, al cebada, que derribó en el caballo y acudió al peto otra segunda vez según lo atisbó en lontananza, quizá le faltara aplicarse igual en la zurda, un tercer encuentro con el jaco- -estamos en plaza de primera categoría, no hay que olvidarlo- -y escarbar menos veces, o ninguna a ser posible; con miras hacia el exterior, es positivísimo en los tiempos por los que atraviesa la Fiesta vender que un toro se gana la vida en el ruedo. La Misericordia en pie clamaba por el perdón, Encabo miraba a la presidencia, y la presidencia le envió un recado en forma de aviso: Que mates Cruzamos lo dedos y la estocada se produjo hasta las cintas, consumando el zambombazo, las orejas, la puerta grande. La generosidad del matador alcalaíno siguió: aplaudió la vuelta al ruedo en el arrastre del toro, acarició su cuerpo deshabitado y sacó a FABIÁN SIMÓN Salvador Cebada a compartir glorias. La corrida fue variada, interesante, con movilidad, dura por momentos, como durante el primero, al que Liria le tragó con serena madurez los hachazos por las hombreras, o durante el tercero, con el que Millán estuvo con una firmeza que sus paisanos no valoraron. Y con aparentes facilidades en otros actos, como durante el segundo, un toro de buen pitón izquierdo pero que a partir del tercer muletazo apretaba por dentro y por arriba, con el que tal vez Encabo debió apretar más, o durante el sexto, que rompió hacia adelante en la mandona muleta de un Jesús Millán maltratado, o durante el cuarto, al que Pepín tardó en encontrarle el temple, que no era fácil de hallar, en dos buenas series de naturales. Cuando la puerta grande se abrió para Encabo, la feria, por fin, respiró. Y los Chopera también. MONUMENTAL DE LAS VENTAS El desierto en plena calle de Alcalá ROSARIO PÉREZ MADRID. Eran las cinco en punto de la tarde y los tendidos apenas registraban mil quinientas personas. Anclada en plena calle de Alcalá, la proclamada primera plaza del mundo presentaba un aspecto desértico. No era de extrañar: el cartel de urgencia para cumplir antes de que acabe el año con el número de novilladas ofertadas no seducía nada. Se anunciaban tres novilleros de pobre bagaje, pese a acumular unas cuantas temporadas en el escalafón inferior. Más de siete lleva con los del castoreño Raúl Alonso, que se encontró con un ejemplar de Martín Peñato muy noble, cualidad que primó en un conjunto que puso varios trofeos en bandeja. El vallisoletano se anotó los pasajes más toreros, aunque no redondeó ninguna de sus faenas. Templó en dos series dies- tras con el primero, pero no se acopló a izquierdas, por donde surgieron excesivos enganchones. También se marchó con las orejas en su sitio el cuarto, con el que Raúl Alonso se marcó una vuelta al ruedo después de una labor en la que no pasó de voluntarioso. Lo más brillante, la fulminante estocada y la media verónica con que abrochó un quite. Juan José Domínguez pechó con el lote más deslucido: el segundo, al que le costaba un mundo pasar, no parecía ni primo del resto, y el quinto pecó de soso. Para colmo, su matador traía elacero desafilado y a punto estuvo de ver cómo le echaban un novillo al corral. Lo único positivode su paso por Madrid fueron unas chicuelinas ejecutadas con suma lentitud. El tercero, muy pastueño y con calidad en su embestida, era para recrearse. Pero Vicente Prades en lo único que se Monumental de las Ventas. Sábado, 15 de octubre de 2005. Menos de un décimo de entrada. Novillos de Martín Peñato, muy nobles, salvo el 2 el peor; un sobrero de El Retamar (6 bis) y otro de Navalrosal (6 tris) faltos de fuerza. Raúl Alonso, de rosa palo y oro. Estocada caída (palmas) En el cuarto, estocada (vuelta) Juan José Domínguez, de champán y oro. Dos pinchazos hondos, estocada desprendida y ocho descabellos. Dos avisos (silencio) En el quinto, pinchazo hondo y diez descabellos. Aviso (silencio) Vicente Prades, de azul marino y oro. Seis pinchazos y siete descabellos. Dos avisos (silencio) En el sexto, dos pinchazos y se echa (silencio) recreó fue en la suerte suprema. Como Domínguez, necesita mucho carretón. El de Castellón vio cómo el último era devuelto por flojo y sustituido por un imponente sobrero de El Retamar, que a su vez fue reemplazado por otro de Navalrosal, al que dio fiesta discreta. El reloj marcaba las 19.40 horas cuando este sexto tris se echaba en la arena de puro aburrimiento. Poco más de quinientos espectadores aguantaban entonces en la plaza.