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ABC DOMINGO 16 10 2005 Los domingos 65 do los manicomios. ¿Los movimientos antiglobalización son la moderna forma de protesta mundial? -Todo ha tomado el aire de protesta y resentimiento. -Después de las largas conversaciones con su hijo Miguel y del libro La Tierra herida ¿está más tranquilo sobre el futuro del planeta? -No mucho más tranquilo. Miguel es más sereno que yo y sabe muchísimo más de estas cosas del clima que yo. Así que cuando él cree posible que se enderece el camino que lleva a la destrucción, será que es posible. Así lo quiero creer. Tengo fe en los expertos. ¿Que opinión le merecen los líderes mundiales que celebran con caviar y champán el haberse reunido para tratar de acabar con el hambre? -El mundo y la política están llenos de disparates. No sé si es posible acabar con el hambre en el mundo, ni siquiera si esta nueva realidad que está viviendo Europa con la entrada de los que vienen de fuera buscando algo mejor va a cambiar a la propia Europa, o incluso si los que llegan van a tener sitio para quedarse. ¿Le inquietan las avalanchas de inmigrantes que intentan por todos los medios entrar en Ceuta o Melilla? -Es otra forma de tensión en que se manifiesta la sociedad actual. Desagradable. No hacen el mundo- -de por sí malo e injusto- -mejor o más justo, pero es lamentable. ¿Qué puede obligarles a perder la vida por un paraíso que no existe? -Ellos creen que existe. -Estamos viviendo un fuerte debate con la ley que permite los matrimonios homosexuales... -Creo que se parte de un absurdo, que es llamar a esto matrimonio, aunque me parece bien que se pongan los medios necesarios para que todo ser esté atendido. Pero no hay por qué llamar matrimonio a lo que sólo puede ser la unión de un varón con una hembra. Llamar así ahora a la unión de dos varones o de dos hembras es un contrasentido. Habría que haberlo definido de otra manera. -A su parecer, ¿leyes como esta pueden poner en peligro a la familia? -Yo creo que no se destruirá la familia con leyes como esta, pero también que hay que hacer política con muchas cautelas. -El otro problema en candelero es el de la educación, y especialmente qué se hace con la religión. -Lo que pasa es que nadie encuentra la manera de impartir la religión. No se ponen de acuerdo en los contenidos, en si es historia de principio a fin, ni en si hay que darla antes o después de las clases, ni mucho menos en si es o no obligatoria. Porque, aunque he perdido de vista los problemas educativos desde que no tengo cerca chicos en edad escolar, sí sé que antes de tener una asignatura más que los otros se hacen ateos. Tienen su parte de razón. ¿La unidad de España está, a su juicio, en peligro por el Estatuto catalán o las reivindicaciones de los nacionalistas? -Llámalo hache. ¿Qué papel cree que están jugando los medios de comunicación? -La charanga corre de su cuenta. ¿Algunos están excesivamente comprometidos con una determinada opción política? -Evidente. Pasada de fecha. ¿Se ha vuelto, de alguna forma, a esos tiempos en que valían las medias verdades o, incluso, las mentiras para conseguir movilizar a los ciudadanos? -La mala educación acabó triunfando. -Las ediciones digitales de los periódicos crecen cada día. ¿Le parece que están cercanas la desaparición del papel y la lectura exclusivamente por ordenador? -Yo creo que ese momento ha llegado. -Cada vez se habla peor, ¿no cree? -Al pueblo le ha dado por enriquecer el idioma, y especialmente a los políticos, por eso cada día No sé si las costumbres irán a mejor o a peor, pero no me gustan un pelo. La mujer por un lado ha progresado, pero por otro hay en España cientos de muchachas muertas porque se casaron con un animal Creo que se parte de un absurdo al llamar matrimonio a la unión homosexual, aunque me parece bien que se pongan los medios necesarios para que todo ser esté atendido. Habría que haberlo definido de otra manera surge una palabreja nueva. Pero todo se puede decir de manera más sencilla, con las palabras de siempre. -Pero es que algunos adolescentes tienen un vocabulario muy cortito. -Ahora la Academia, siempre al acecho, ha editado un diccionario muy curioso. Lo llama Diccionario del estudiante y es apropiado para cortitos. -Entonces, ¿su opinión sobre el mundo es pesimista? -Yo normalmente soy pesimista, pero creo que al mundo actual no se le puede juzgar de otra manera. -Algo habrá mejorado... -Es difícil saberlo. Para mí lo más positivo que se ha demostrado con los regímenes de fuerza, sean de izquierdas o de derechas, es que no le bastan al hombre para vivir. Los hombres necesitan una atención más próxima y personal. ¿Sigue interesado por el fútbol? -Muy poco, cada vez menos, desde que se ha convertido en un asunto de dinero. Me parece absurdo que un hombre gane por jugar hora y media a la semana las cantidades que están pagándose hoy día. También se hacía antes con el boxeo, pero tengo la impresión de que era un deporte que practicaba la gente necesitada. ¿Y el ciclismo? ¿Qué le ha parecido la Vuelta a España? -Aburridísima. Además, me parece una bajeza moral atribuir a Armstrong problemas de drogas cuando a nadie le consta que no haya ganado limpiamente sus siete Tours. ¿Va al cine habitualmente, como hacía antes? -Cada vez voy menos, porque estoy bastante sordo y esos diálogos mezclados con música me impiden oír la una y los otros. Igual que el teatro, me gusta menos porque no lo oigo. -Puede ver las películas en vídeo. -Pero no es lo mismo. Necesito ver la bombilla roja y a los acomodadores con linternilla buscándote por los pasillos. El cine en casa es un sucedáneo. ¿Qué está leyendo ahora? -Ahora leo muchas biografías. En los últimos meses he leído muchísimas, pero sobre todo me ha interesado una que acabo de terminar y es muy curiosa, la de una muchacha de un pueblo de Cuenca, La Cruz de la Zarza, que apenas sabía escribir cuando empieza el libro. Pero a lo largo de las 400 páginas que tiene va mejorando, de forma que a medida que avanza, aprende a hacerlo. Muestra como una mujer paleta se convierte en una buena pintora y se transforma de tal manera que acaba siendo amiga de Dalí- -de Gala dice que era muy antipática- -y de Chillida, así como admiradora de Picasso. Me ha gustado porque es distinta de otras divas y porque con un estilo sencillo, a veces simple, acaba diciendo lo que quiere decir. La autora es Amalia Avia, la viuda de Lucio Muñoz, y empieza diciendo que no sabe escribir, pero termina convenciéndose y convenciendo del interés de lo que cuenta. ¿No lee entonces novela o poesía? -Leo poca novela o poesía, porque me interesa más la fabulación de un personaje vivo que la de un personaje inventado. Así son las cosas. A mí siempre me interesó la biografía, pero ahora he llegado a preferirla a todo lo demás. ¿Ve televisión? -Veo un poco la televisión, pero es lo que la gente suele rechazar, los telediarios y grandes finales deportivas, de baloncesto, fútbol, tenis, también algunos conciertos, que es lo que veo. A mí eso de la lucha por la audiencia me deja frío. No me interesa. -El viernes comienza la Semana de Cine, que le dedicó un ciclo y ha estrenado varias de las películas basadas en sus novelas, una cita que usted no se ha perdido nunca. ¿Le sigue interesando? -Me ha interesado siempre muchísimo, sobre todo cuando la Seminci servía para dar a conocer películas que de otra manera no podíamos ver. Luego, ha ido cambiando y hoy encuentro que tiene menos interés. Pero es que están muy lejos los tiempos en que la gente iba a Perpiñán a ver El último tango en París un filme que ahora se ve por televisión en España. -Es que por televisión ahora se puede ver todo, o casi. ¿Piensa que la pequeña pantalla es de alguna forma responsable de la agresividad juvenil y hasta infantil actual? -Creo que hay que respetar los horarios y vigilar un poco más la televisión infantil, pero no conozco la causa de esa agresividad que, efectivamente, se ha desbordado. Niños que matan a los amigos, a los hermanos; madres que tiran a sus hijos recién nacidos al contenedor. Creo que estas cosas son nuevas y terriblemente duras. No sé si las costumbres irán a mejor o a peor, pero no me gustan un pelo. La mujer por un lado ha progresado, pero por otro hay en España cientos de muchachas muertas porque se casaron con un animal que pensaba que la mujer era suya y hacía con ella lo que le daba la gana. ¿Valladolid también ha cambiado? -Mucho, y para mejor, pero me parece que tantas obras nos están matando a los que nos ha cogido en medio el cambio. Los que vengan detrás estarán más cómodos, al menos eso espero. ¿Y tiene futuro? -Eso es jugar a las adivinanzas. ¿Qué va a pasar en España? ¿Y con Fasa? ¿Se deshace una o se va la otra? No se puede opinar sin saberlo.