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ABC DOMINGO 16 10 2005 Los domingos 61 ya que a su entender la reforma constitucional que pretende la propuesta catalana necesitaría el voto de dos tercios del Congreso. El profesor de Filosofía de la UB también denuncia que el Estatuto catalán es profundamente intervencionista con el fin de estructurar el clientelismo electoral en Cataluña a favor de las ideologías nacionalistas (conservadores) catalanistas (progresitas) e independentistas (republicanos) y, por tanto, dejará al margen del juego democrático a los partidos contrarios a estas tres opciones políticas. Ésta es una autonomía más El presidente de la Federación de Entidades Culturales Andaluzas en Cataluña (FECAC) Francisco García Prieto, confía en que Madrid pueda meter en cintura al Estatuto catalán para que todo el articulado respete el marco constitucional vigente El histórico líder de la todopoderosa FECAC- -aglutina a un centenar de entidades andaluzas catalanas y organiza la Feria de Abril de Cataluña que cada año atrae a más de tres millones de visitantes- -considera que Cataluña es una autonomía más y España no se puede dividir ni en cuatro ni en seis naciones como pretenden algunos políticos catalanes Para el hombre que en su día protagonizó la revuelta popular contra la segunda Ley de Política Lingüística declarando persona non grata al entonces consejero de Cultura en su multitudinaria Feria de Abril de Barcelona, y que aún así mantiene excelentes relaciones con los nacionalistas y los socialistas catalanes, algunas de las nuevas competencias de la Generalitat- -especialmente, en materia de financiación- -podrían provocar un grave conflicto con el resto de autonomías. Por ello, reitera su esperanza en que las Cortes españolas arreglen el texto aprobado por el Parlamento catalán que, a su juicio, está claramente en fuera de juego porque algunas de sus aspiraciones, como el reconocimiento de nación, no se ajusta a la Carta Magna. En cuanto a la exigencia de conocer la lengua catalana para todos los ciudadanos que residan o trabajen en Cataluña, el presidente de la FECAC apuntó que no es bueno obligar a nadie a hablar o escribir en catalán por el hecho de venir a trabajar a Cataluña porque despierta recelos y críticas en otras autonomías, lo más sensato sería convidar a los recién llegados a aprender la cultura y la lengua catalana, nunca imponerla por la fuerza El reconocimiento de nación y el nuevo sistema de financiación (Pasa a página siguiente) La oposición al Estatuto es uno de los aglutinantes del colectivo Ciudadanos de Cataluña mita a trámite un texto evidentemente inconstitucional En términos similares se expresa Carmen Leal, una de las dirigentes de la Asociación por la Tolerancia, que ha encabezado diversas campañas en Cataluña, especialmente en contra de la aplicación de las leyes de política lingüística y de la imposición del catalán. Leal, que saltó al primer plano político en Cataluña al defender los derechos de los estudiantes que querían hacer las pruebas de acceso a la Universidad en castellano, acusa además a la clase política catalana de estar empeñada en azuzar un conflicto territorial de efectos incalculables Para Leal es especialmente grave la definición de Cataluña como nación- primer estadio para la consecución de un Estado propio -y el establecimiento de un modelo de financiación autonómico basado en las antiguallas históricas que en su opinión son el concierto económico del País Vasco y Navarra, y que acrecienta profundamente la insolidaridad entre los españoles y es claramente reaccionario Una Constitución catalana Otra de las voces disonantes ante la aparente unanimidad sobre el Estatuto catalán es la del presidente de Convivencia Cívica Catalana, Francisco Caja. Este profesor titular de Filosofía de la Universidad de Barcelona que conoce de primera mano lo que significa convertirse en blanco del nacionalismo radical, puesto que tuvo que pedir protección para dar clase, advierte de que el texto aproba- Francisco Caja (UB) El Estatuto es intervencionista con el fin de estructurar el clientelismo electoral en Cataluña a favor de nacionalistas, e independentistas do por el Parlamento autonómico no es una reforma del Estatuto sino una Constitución catalana que se hace en función de un supuesto derecho de autodeterminación y de una supuesta nación soberana Caja considera que el nuevo Estatuto invade todas las competencias del Estado en la comunidad catalana y pretende que los representantes del Gobierno catalán estén presentes en todas las instituciones españolas. El texto es un disparate- -afirma- -que parte de un delirio que caracteriza al nacionalismo- catalanismo desde hace más de cien años Por ello, el profesor advierte de que si se aprueba el Estatuto catalán con el apoyo de la mitad más uno de los diputados de la Cámara Baja sería un fraude democrático