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ABC DOMINGO 16 10 2005 55 Los domingos La voz silenciada. Habla la oposición a la campaña orquestada por Gobierno y partidos catalanes en pro del Estatut El culebrón Sarkozy. El aspirante a la presidencia de la República francesa vive un drama de efectos imprevisibles de Miguel Delibes. En su 85 cumpleaños, el escritor hace un repaso al mundo que le rodea Dos de los subsaharianos que sobrevivieron a su abandono en el desierto, donde muchos acabaron como simple carroña, aguardan su definitiva repatriación Caravana de muerte Háblame para que siga andando TEXTO Y FOTOS: LUIS DE VEGA ENVIADO ESPECIAL DAJLA EL AAIÚN (SAHARA OCCIDENTAL) El valor y la obstinación de una mujer, Helena Maleno, armada con un móvil y a bordo de una furgoneta, fueron para el mundo el único altavoz del horror que se consumaba delante de sus ojos: inmigrantes ilegales eran trasladados en autobuses al desierto y abandonados a su suerte por orden de Marruecos. Esta es su historia a historia es la de un ángel de la guarda, la de una dama delgada pero fuerte. Muy fuerte. Una tía con un par. La historia de un compromiso que comienza de forma accidental cuando Helena Maleno, La Jefa llega el 22 de septiembre de 2002 a Tánger (Marruecos) procedente de su pueblo, El Ejido (Almería) De El Ejido pura, ¡eh! recalca incisiva. Llegó para tres meses con una maleta, una cámara de vídeo y su pequeño de la mano. Quería ver, des- L pués de todo lo acontecido en la tierra de los invernaderos, cómo la frontera de la nueva Europa se está desplazando cada vez más al sur Lo de grabar el vídeo fue a más. La cosa se lio. Y ella se dejó liar. Y, con el paso de los meses, Tánger y lo que pasa a sus alrededores se convirtió en una tela de araña de la que no puede salir. Ni para volver a El Ejido. Por muy pura que sea. Para aquellos que nos acercamos por nuestro trabajo a la emigración clandestina de subsaha- rianos, La Jefa es una referencia. Mucho más que el contacto de SOS Racismo en Marruecos. Entrar en el bosque de Beliones, junto a la valla de Ceuta, y no conocerla era motivo de sospecha para los que habitaban su campamento. Era- -es y seguirá siendo- -sobre la que los inmigrantes depositaban más confianza. Y eso que por allí, además de las redadas de las Fuerzas de Seguridad, pasaban periodistas, organizaciones de dere (Pasa a página siguiente)