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36 Internacional DOMINGO 16 10 2005 ABC WOLFGANG SCHÄUBLE Ideólogo, referente y peso pesado de la Unión Democristiana alemana Los alemanes han pedido una gran coalición y nuestro deber ahora es hacerla BERLÍN. Su nombre vuelve a sonar como ministro de Interior en el gobierno de coalición. Lo fue en época de Helmut Kohl, durante la reunificación. De no ser por el atentado, probablemente hubiera ocupado la Cancillería... -Señor Schäuble, ¿nos espera la gran coalición del mínimo denominador común? -No habrá ninguna gran coalición de mínimos denominadores comunes. Porque una coalición así fracasaría y eso sería realmente malo para nuestro país. Y, por cierto, también para cada uno de los partidos implicados. Por eso no podemos simplemente poner sobre la mesa los programas de cada partido, buscar coincidencias e ignorar los restantes temas, sino que tenemos que pensar tomando como referencia los problemas del país. ¿Por qué tendríamos que esperar algo más que un estancamiento organizado de dos partidos que, durante la campaña electoral, han declarado su más estricta oposición a una gran coalición? -Porque los problemas del país son evidentes. Nadie que asuma responsabilidades de gobierno puede cerrar los ojos ante los hechos. Supongo que a los socialdemócratas les gustan tan poco como a nosotros el elevado índice de paro y el endeudamiento extremo de nuestro Estado y de nuestro sistema social. Sí, es cierto que no queríamos una gran coalición. Pero el elector alemán así lo ha querido y ahora tenemos que hacerlo lo mejor que podamos. ¿Está usted contento con el reparto de competencias? -Estoy contento de que tres semanas después de las elecciones ya esté todo encauzado y de que podamos dedicarnos a formar un gobierno estable y con capacidad operativa. El SPD ha aceptado que la tarea de liderar la coalición recaiga sobre la Unión y ahora tenemos la responsabilidad compartida de combatir con una gran coalición los problemas de nuestro país. ¿Los matrimonios a la fuerza son mejores que los matrimonios por amor? -Nunca he considerado una coalición como un matrimonio por amor. Para mí, por lo demás, los matrimonios son para toda la vida. En cambio las coaliciones se establecen únicamente para un período legislativo. -Cuando la CDU y el SPD formaron una coalición en 1966, ya se había dado antes una maniobra de aproximación entre ambos socios por lo que respecta a los contenidos. Pero al menos desde el año pasado la CDU CSU y el SPD han ido en direcciones claramente opuestas... -Tiene razón. La situación de partida Schäuble iba a suceder a Kohl cuando las donaciones ilegales a la CDU se lo llevaron por delante. A punto de rehabilitarse, un loco lo sentó en silla de ruedas de una puñalada TEXTO ANSGAR GRAW FOTO ABC PROGRAMA La adopción de planteamientos más humildes es indispensable para gobernar mejor que en estos tres últimos años EMPLEO La política puede configurar unas condiciones más o menos favorables. Pero no puede aspirar a crear empleo por sí misma de 1966 era totalmente distinta a la de hoy. Por eso no se puede establecer realmente ningún paralelismo. Pero a pesar de todas las diferencias que hay actualmente entre la CDU y el SPD, que son innegables, una gran coalición tiene posibilidades concretas de maniobra. Lo hemos demostrado en los últimos años, cuando con nuestra mayoría en el Bundesrat no hemos bloqueado sino apoyado medidas centra- les del gobierno. Sólo tiene que pensar en la ley Hartz IV o en la cumbre para crear empleo. Precisamente en el pasado también hemos estado dispuestos a cooperar cuando ha habido que tomar medidas para combatir nuestro problema más urgente, el desempleo masivo. -Pero la ley Hartz IV ya está aprobada. ¿Que vendrá luego? -No quiero hablar de futuras medidas antes de las negociaciones de la coalición. De los instrumentos hablaremos con el SPD. Pero con la ley Hartz IV tampoco podemos cruzarnos de brazos. Una medida que una gran parte de la población percibe como un recorte social, ha llevado a doblar los correspondientes gastos en el presupuesto del Estado. Eso significa que hay algo que ha salido rematadamente mal. Y esto lo tenemos que afrontar de manera conjunta. Entretanto, está claro que la CDU y el SPD han detectado juntos los problemas. ¿Cuáles son los objetivos? ¿La disminución del desempleo en torno a una determinada cifra en un espacio de tiempo concreto? -Tenemos que ir con cuidado al hablar de objetivos de este tipo. Eso es al- go que Schröder también ha experimentado en carne propia. También lo aconsejo por otra razón: probablemente la adopción de planteamientos políticos más humildes es una condición indispensable para poder gobernar el país mejor que en estos tres últimos años. La política puede configurar unas condiciones marco más o menos favorables, pero no puede aspirar a crear empleo por sí misma. ¿Eso significa que tendremos menos Estado? -De hecho sólo podemos regular lo que es necesario. Si el Estado regula demasiado, a la gente le quedan pocas responsabilidades propias. Creo en las fuerzas de la subsidiariedad y de la descentralización. -Tras los decepcionantes resultados electorales, el ala de los trabajadores en la CDU se ha visto ratificada, mientras que los reformistas del libre mercado se han puesto a la defensiva. ¿Se está desplazando el sistema de coordenadas del partido hacia la izquierda? -No. Creo que todos juntos tenemos que reflexionar sobre por qué no hemos obtenido la mayoría para una política que todos damos por buena. ¿Y por qué? -No hemos propuesto ninguna política radical liberal y tampoco lo que en estos momentos se entiende por neoliberal, sino una política razonable basada en la economía social de mercado. La obligación del liderazgo político es conseguir que la gente confíe en el propio programa. Esto no lo hemos logrado y ahora tendremos que analizar con calma dónde están nuestros puntos débiles. Hay que ir con cuidado con las interpretaciones apresuradas. -Se especula con su nombre como jefe del grupo parlamentario, ministro de Interior o de Defensa. ¿Cuándo se decidirá? -Eso lo decide en primera instancia nuestra futura canciller. Lo hablaremos conjuntamente. Por lo demás, siempre he defendido la opinión de que las individualidades no son tan tremendamente importantes y esto me incluye a mí mismo. ¿Qué fuerza tendrá una canciller a la que el SPD y la CSU deniegan de antemano la competencia para fijar directrices? -No hay nadie, ni en el SPD ni en la CSU, que haya perdido el buen juicio como para querer cuestionar en serio el artículo 65 de muestra Constitución. Y tratar de verlo de otra manera no es más que armar mucho ruido por una perogrullada: que todo gobierno de coalición, sea grande o pequeño, sólo se puede dirigir con mutuo respeto. EDA Die Welt